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YA HEMOS VUELTO DE GERONA (II) : LA FAGEDA D´EN JORDÀ Y EL VOLCAN CROSCAT

En nuestro viaje a Gerona pudimos hacer dos excursiones por los alrededores: un día fuimos hacia la Costa Brava, a deleitarnos con las vistas del Mediterráneo desde el Monasterio de Sant Pere de Rodes, visitando Cadaqués y el Museo Dalí en Figueres y el otro día fuimos hacia la comarca de la Garrotxa.

En esta ocasión nuestra primera parada fue en Besalú. No podíamos pasar sin pararnos a visitar uno de los pueblos catalogados como de los más bonitos de Cataluña, uno de los pueblos románicos mejor conservados.

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Plaza de Besalú

El día había empezado soleado y nos dimos un buen paseo por sus calles. Besalú no puede esconder su pasado judío, pues pasamos por la Sinagoga, la Mikvé que es un lugar con aguas de origen natural donde los judíos realizaban sus baños de purificación,  la Judería con sus retorcidos callejones y después de un buen paseo descansamos un rato en la orilla del río Fluviá teniendo a la vista el bonito puente medieval de dos arcos.

puente románico de besalu
Vista de Besalú desde la orilla del río

Se estaba bien en este pueblo tranquilo, con sus calles empedradas, su barrio judío y su famoso puente, tan original, con su forma angular y sus  torres defensivas. Estas torres, que están también en otros puentes medievales como el de Frías, en la provincia de Burgos, servían tanto como defensa ante los enemigos, como para cobrar a los comerciantes  que querían entrar al pueblo a vender sus mercancías.

vistas del puente de besalu
Puente medieval de Besalú

Lo mejor de viajar en tu propio coche es poder quedarte el rato que quieras en los lugares que te producen bienestar y aquí, a la orilla del río, con el sol dándote en la cara y una familia de patos rondándote no se podía estar mejor.

La experiencia me ha enseñado que  para disfrutar en un viaje debes estar atento a tus sensaciones y cuando un lugar te da sensación de paz  hazle caso a tu intuición y disfruta del momento, quédate un poquito más aunque eso te haga cambiar la ruta o perderte algún otro sitio que habías programado. Lo agradecerás, y en el futuro, cuando pienses en ese viaje te acordarás de ese momento, y así, irás teniendo en tus recuerdos un catálogo de “lugares que te relajan” al que poder escapar con el pensamiento en momentos de estrés.

mi rincon de paz
Lugares que te provocan paz y te dicen “quédate un poquito más”

La siguiente parada fue en Castellfollit de la Roca. Lo bonito de este pueblo es su imagen desde lo lejos, allí encaramado sobre una roca basáltica de más de 50m de altura. El pueblo en sí, uno de los  más pequeños de España según las estadísticas , ya que  tiene menos de  un kilómetro cuadrado, consta de una calle, la calle de la Iglesia, y a sus dos lados una hilera de casas porque la roca sobre la que está construido no da para más. Al final del pueblo está la Iglesia y un moderno mirador.

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Iglesia de Castellfollit de la Roca
mirador de castellfollit
Mirador en Castellfollit de la Roca

El paisaje que se quedó en la retina: El pueblo de Santa Pau

Y seguimos camino, pasamos Olot y a unos 4 kilómetros, en la carretera que nos lleva a Santa Pau  llegamos a uno de nuestros destinos: La Fageda d´En Jordà. Es un bosque de hayas de características únicas en España ya  que está rodeado por varios de los 21 volcanes que hay en esta Zona volcánica de La Garrotxa y las hayas crecen en la lava enfriada proveniente  del volcán Croscat, nuestro segundo destino del día.

Aparcamos en el aparcamiento de Can Serra y miramos una ruta que no fuera muy larga ya que el cielo se estaba  cubriendo por momentos y  empezaba a chispear.  En el mismo aparcamiento está la indicación de todas las rutas que se pueden hacer. Nosotros elegimos una ruta circular llamada”sendero  Joan Maragall”, en honor al poeta catalán que le dedicó una poesía a esta “fageda”. En su inicio hay un monolito del poeta.

El recorrido por el hayedo también se puede hacer en unos carruajes tirados por caballos que se cogen en este mismo aparcamiento, pero nosotros queríamos sentir la sensación de estar en medio de un bosque y allá nos vamos, antes de que empiece a llover.

paseando por la fageda
La Fageda d´En Jordà

Estamos en Marzo, todavía es invierno y todas las hojas de los árboles están cubriendo el suelo. Es un paisaje un poco fantasmal ya que  por todos lados surgen unas prominencias de lava tapizadas de hojas, los tossols, que pueden alcanzar más de 20 metros de altura.

Estos montículos (tossols)se forman cuando una colada de lava fluye por encima de una zona húmeda, que al calentarse y generar vapor de agua, este asciende provocando una pequeña erupción y creando una especie de mini volcanes que con el tiempo se suavizan y se quedan en forma de colinas.

Buscando información de esta zona leí que estas formaciones no son muy comunes, sólo se han encontrado aquí, en Islandia y, ¡alucina!, en el planeta Marte.

volcanes en la fageda
Tossol en la Fageda d´en Jordà

En este momento  estamos solos, rodeados de árboles desnudos y por momentos va habiendo menos luz . Oímos como va llegando la tormenta y como el cielo está cada vez más negro. Hasta que empieza a llover. Y nos ponemos las capuchas, sacamos los paraguas y pensamos que nada nos va a impedir dar nuestro paseíto por el bosque, pero entonces empiezan a caer copos de nieve, y el camino empieza a ponerse blanco. Es precioso, pero decidimos que ya va siendo hora de volver y aquí acaba nuestro recorrido por la Fageda d´en Jordà.

llueve en la fageda
Llueve en la Fageda

Las sensaciones que se tienen paseando por la Fageda están perfectamente descritas por Joan Maragall en su poesía :

“El caminant, quan entra en aquest lloc,
comença a caminar-hi a poc a poc;
compta els seus passos en la gran quietud:
s’atura, i no sent res, i està perdut.
Li agafa un dolç oblit de tot lo món
en el silenci d’aquell lloc profond,
i no pensa en sortir, o hi pensa en va:
és pres de la fageda d’en Jordà,
presoner del silenci i la verdor.”

(El caminante cuando entra en en este lugar,                                                                           comienza a caminar poco a poco;                                                                                                cuenta sus pasos en la gran quietud:                                                                                          se para , y no oye nada, y está perdido.                                                                                      Le coge un dulce olvido de todo el mundo                                                                                en el silencio de aquel lugar profundo,                                                                                        y no piensa en salir, o lo piensa en vano:                                                                                    está preso del Hayedo d´En Jordà,                                                                                                prisionero del silencio y del verde.)

Nos sentimos totalmente identificados con lo que cuenta el poeta. Nos hubiera gustado pasear un rato más y pensamos que en verano debe ser precioso, todo verde, pero también nos ha gustado verlo así, en un ambiente totalmente invernal.

Ya es hora de comer y en la caseta de Información que hay en el aparcamiento de Can Serra, y donde nos paramos a preguntar la ruta para visitar esta tarde el volcán Croscat, nos aconsejan que vayamos a comer a Santa Pau, y aquí hacemos el descubrimiento del día.

plaza de santa pau
Santa Pau

Santa Pau es un pueblo precioso, pequeñito, rodeado por los volcanes, que le dan esa singularidad a esta zona tan peculiar. Me encantó y también nos encantaron sus alubias , “els fesols de Santa Pau”, una variedad de alubias pequeñitas que se cultivan  en este suelo de origen volcánico y que las hace  únicas en el mundo. Y ,claro, eso es lo que comimos, las dos especialidades de “Cal Fesol “:  alubias de Santa Pau con almejas y con botifarra “esparracada”.

fesols de santa pau
Fesols de Santa Pau amb butifarra esparracada

Después de comer, y habiendo parado ya de llover, fuimos a dar un paseo por el pueblo. Ya os digo, un grato descubrimiento. La zona  de la  Villa Vieja tiene un carácter medieval muy marcado y está toda ella alrededor de un castillo que se encuentra en lo más alto del pueblo.

castillo de santa pau
Castillo de Santa Pau

También tiene una Plaza Mayor porticada con arcos desiguales, realmente singular.

El pueblo está amurallado y todas sus callejuelas van a dar al Portal del Mar, desde donde se tiene una bonita vista de las huertas y montañas de los alrededores.

murallas de santa pau
Portal del Mar en Santa Pau

Como al interior del pueblo no se puede entrar en coche lo habíamos dejado a la entrada. Unas escaleras nos llevan desde el  pueblo hasta nuestro aparcamiento y este último paseo aun nos hace enamorarnos más de este pueblecito, rodeado de verde, que hemos encontrado por casualidad. Son estas pequeñas sorpresas las que hacen tan especiales los viajes, ese paisaje que se queda en tu retina.

afueras de santa pau
Saliendo de Santa Pau

Y vamos camino del último destino de nuestro día antes de volver a Gerona. Queremos conocer el volcán Croscat. ¿Cómo vamos a estar en la Zona Volcánica de la Garrotxa y no visitar un volcán?.

En esta ocasión aparcamos en el parquing de Santa Margarida. Una vez allí y cruzando la carretera empezamos el camino señalizado hacia el volcán Croscat.

camino al volcan
Al fondo el volcán Croscat

Elegimos el Croscat porque el recorrido es más corto. Ya es por la tarde y no tenemos mucho tiempo y, además, estaba empezando de nuevo a chispear, pero si tienes ocasión visita también el de Santa Margarida, que tiene una ermita en el centro de su cráter.

El camino al Croscat es sencillo, bastante llano, y con unos tramos en los que vas por dentro de un bosque. Ya había parado de llover y había salido el sol por lo que el paseo era una delicia.

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Camino del volcán Croscat

A mitad camino llegas a una caseta que es el Centro de Interpretación  del volcán. Ahí hay  fotos del Croscat en distintas épocas, de  cómo ha ido evolucionando y explicaciones muy didácticas de cómo se formó, de qué partes consta y de este fenómeno tan extraño como es la erupción de un volcán. Es muy recomendable echarle un vistazo antes de llegar al volcán para entenderlo mejor.

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Vistas del Croscat

A los pocos metros después de esta caseta ya divisas el volcán. Este volcán en concreto es muy curioso porque se puede ver su interior, es como si le hubieras quitado una porción a un pastel ya que, en un tiempo, se utilizó como cantera  extrayendo piedras para la construcción y lápili, que son pequeñas piedras volcánicas que se utilizan para el drenaje de los cultivos y de las carreteras. Debido a esas extracciones la montaña está cortada formando escalones que son las graderas.

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Graderas del Croscat

Esta cantera estuvo en funcionamiento hasta el año 1991 en que la Generalitat de Catalunya compró la licencia para parar la explotación y conservar el Parque Natural.

Todo lo que ves a tu alrededor es de color negro por la lava y naranja o rojizo por la oxidación de la piedra volcánica. La mezcla de colores es peculiar y te da la sensación de estar en un paisaje lunar.

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Todo es negro, rojo y naranja a los pies del Croscat

En varias ocasiones hay carteles recordando que estás en un Parque Natural por lo que no puedes salirte de los itinerarios marcados ni llevarte piedrecitas negras de lava.

La vuelta se realiza por el mismo camino que has venido pero bajando a los pies del volcán  lo que te permite tener una vista panorámica de éste. Arriba de la montaña está el cráter, que también se puede visitar tomando otro camino.

laderas del volcan croscat
Ladera del volcán Croscat

La excursión de hoy nos ha permitido recorrer parte de la zona volcánica más grande que existe en la Península Ibérica, y, concretamente el Croscat  que es el volcán más grande y el más joven de toda la  Peninsula , datando su última erupción de hace 11000 años, en el Paleolítico Superior.

Se ha juntado el hacer senderismo por nuevos paisajes con el aprender cosas nuevas de geología y de vulcanología . Además ha hecho sol, llovido y nevado y hemos probado la gastronomía de la zona y descubierto un precioso pueblecito medieval. ¡Nos volvemos a Gerona cansados pero muy satisfechos!

Y como está prohibido coger piedras de lava  nos llevamos de recuerdo una foto de estas piedrecitas negras que nos han acompañado durante todo el camino al volcán. Aquí las tenéis.

piedras volcanicas
Piedras de lava en el camino al Volcán Croscat

 

 

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