VOLVEMOS A HABLAR DE VIAJES POR EUROPA: BERLIN (III)

¡Ya no puedo aguantar más! Tengo que hablar de viajes. Y de viajes largos. De esos en los que tienes que coger un avión… o dos. En los que tienes que hacer noche por el camino si vas en coche. Viajes en en los que cruzas fronteras. En los que llegas a un lugar donde hablan un idioma que no entiendes. A esos viajes me refiero.

Hasta ahora y durante toda la pandemia me he estado reprimiendo, hablando de excursiones de un día, poniendo en valor los lugares conocidos y desconocidos de mi Comunidad, instando a viajar con la imaginación desde el sofá de casa viendo series y leyendo libros que transportan a esos lugares donde, de momento, no podemos ir.

Pero no puedo más, necesito alejarme un poco de mi ciudad aunque sea con la imaginación, y volver a hablar de viajes por el extranjero.
Y para este primer artículo post-pandemia sobre viajes fuera de España he querido elegir una ciudad europea que me asombró, que me gustó mucho más de lo que pensaba, y esa ciudad es Berlín.

La Isla de los Museos en Berlín

Este sería el tercer post que completaría el viaje a Berlín que hicimos unas Pascuas de cuando aun se podía viajar, y ni se nos pasaba por la imaginación que en algún momento no se podría.

En su momento elegí viajar a Berlín por su historia y descubrí que hay muchos Berlines y muy diferentes entre ellos. En un post ya hablamos de lo más típico y lo más tópico del Berlín occidental,  En otro post hicimos un recorrido por el Barrio Judío  y por la zona del Berlín oriental, visitando la East Side Gallery, el Check Point Charlie y todas las referencias al muro y al periodo nazi.

Y en este post de hoy vamos a completar la visita a Berlín, paseando por sus dos avenidas más importantes. Porque da la impresión de que Berlín nunca se acaba de ver. Es un ciudad con tanta historia y donde han pasado tantas cosas que todo tiene su simbología, su importancia y sus curiosidades.

¿Te apetece acabar de conocer Berlín, aunque aun no esté en el plan de nadie viajar de momento hasta allí? A mí si que me apetece contártelo así que allá voy.

Berlín tiene dos avenidas muy importantes, una de ellas con el nombre más bonito y evocador con el que me he topado, Unter den Linden, Bajo los Tilos, y la otra con el nombre mas complicado de escribir y de pronunciar, Kurfürstendamm. Una pertenecía al Berlín Oriental y la otra al Occidental y hoy vamos a recorrer las dos.

Empezamos  nuestro paseo en la Puerta de Brandenburgo y cruzando la Pariser Platz vamos a caminar por el bulevar que aquí empieza, la Avenida Unter den Linden.

Puerta de Brandenburgo y Avenida Unter den Linden (Bajo los Tilos)

Si desde la Puerta de Brandenburgo coges la avenida Unter den Linden y vas caminando por ella, llega un momento, en la parte derecha, que te encuentras con la Bebelplatz. Esta plaza es conocida porque es el lugar donde los nazis quemaron alrededor de 20.000 libros en 1933. En la plaza hay un monumento conmemorativo de este hecho que consiste en un cristal en el suelo desde el que pueden observarse unas estanterías de libros vacías. También hay una cita que dice:“ Esto fue solo un preludio. Allí donde se queman libros se acaba quemando personas».

Esta plaza está rodeada de edificios esplendorosos. Al este el edificio de la Ópera de Berlín, al oeste la Universidad Humboldt y al sur la Iglesia de santa Eduvigis que es la iglesia católica más antigua de la ciudad.

Seguimos caminando por Unter den Linden  y ya vamos viendo, allá al fondo, la Berliner Dom, la Catedral de Berlín de la Iglesia Evangélica. Está situada en una isla que forman dos brazos del río Spree, que atraviesa la ciudad. Esta Catedral tiene una cúpula de color verdoso, que en 1944, y como casi todos los edificios de Berlín, quedó destruida por una bomba. Las tareas de reconstrucción acabaron en 2002.

Catedral de Berlín, la Berliner Dom.

Lo que no te puedes perder es la subida a la cúpula, y es que, aunque mientras vas subiendo parece que vas a llegar a un desván viejo, cuando acabas de subir los 270 peldaños te encuentras con unas preciosas vistas del centro de Berlín. El precio para subir a la cúpula es de 7€ y los menores de 18 años entran gratis. También hay visitas guiadas a la Catedral cada 20 minutos incluidas en el precio de la entrada.

Alexanderplatz con la Torre de la Televisión y el Ayuntamiento visto desde arriba de la Catedral
El río Spree pasa pegadito a la Catedral

También es interesante visitar en sus sótanos la Cripta de los Hohenzollern, donde se encuentran más de 90 sarcófagos con los miembros de la familia imperial fallecidos en los últimos cuatro siglos.

Cripta de los Hohenhollern

Al lado de la Catedral está la Isla de los Museos, una isla en medio del Río Spree donde se encuentran museos de renombre internacional. De entre todos ellos teníamos  que elegir uno y elegimos entrar al Museo de Pérgamo, sobre todo por los edificios completos de la antigüedad de tamaño original reconstruidos que hay en su interior, como la puerta del Mercado de Mileto, el Altar de Pérgamo o una de las puertas de la antigua ciudad de Babilonia.

Puerta del Mercado de Mileto, en el Museo de Pérgamo
Edificios monumentales de la antiguedad reconstruidos en el Museo de Pérgamo

Seguimos caminando y si desde la Catedral diriges tus pasos hacia la derecha, podrás darte un paseo por el barrio de Nikolaiviertel y comer o cenar en una de sus típicas tabernas.

Este barrio, el más antiguo de Berlín, se ha mantenido como un pequeño pueblecito, con sus callejuelas medievales y sus talleres artesanales. También quedó destruido en 1944 y luego se reconstruyó de la manera más exacta posible para que quedara como antes de su destrucción.

Paseando por Nikolaiviertel

Nosotros comimos en el  Zur Gerichtslaube y probamos algunos platos típicos como el codillo a la berlinesa y la pera rellena de queso azul con mermelada de arándanos que es la especialidad de la casa.

Volvemos a la Puerta de Brandenburgo y nos vamos hacia el otro lado. Cruzamos el Tiergarten, que es el principal parque de Berlín, y al final de este gran parque, por la zona donde está  el zoo de Berlín es donde empieza otra de las calles más importantes de esta ciudad, Kurfürstendamm.

Cruzando el Tiergarten

En este barrio, Charlottenburg, queremos  visitar el Memorial Káiser Wilhelm, la iglesia derruida de Berlín. Esta iglesia es curiosa de ver porque, al terminar la guerra los ciudadanos se opusieron a que la restauraran y se ha mantenido destrozada como muestra de la insensatez de las guerras y para no olvidar nunca lo que había pasado.

Y así sigue, destruida y con el exterior ennegrecido como quedó cuando fue bombardeada por los aliados en la batalla de  Berlín en 1944.

Memorial Kaiser Wilhelm, la iglesia derruida de Berlín

Y de paso que estás por el barrio de Charlottenburg puedes pasear por la calle de las tiendas de moda, Kurfürstendamm, que es junto con Unter den Linden, una de las calles más importantes de Berlín.

Después de la guerra, cuando Berlín estuvo dividida por el muro, Alexanderplatz era el centro del Berlín oriental y Kurfürstendamm era el del Berlín occidental. Es una calle de más de tres kilómetros de longitud donde hay centros comerciales, tiendas de electrónica, boutiques, así como restaurantes y cafeterías.

Hoy en día, con la reunificación, parece que el centro neurálgico de Berlín se ha trasladado a Postdamerplatz, pero esta calle de nombre impronunciable sigue siendo el lugar de las tiendas de moda selectas.

Y solo nos falta hablar de la que dicen es la plaza más bonita de Berlín, aunque a mi me costaría decidirme,  Gendarmenmarkt.

Gendarmenmarkt

Esta plaza fue construida en el s. XII y tiene dos Iglesias barrocas gemelas, una enfrente de la otra, la Iglesia Francesa en la parte norte de la plaza y la Iglesia Alemana en la parte sur, que en la actualidad es un museo. Y entre las dos se encuentra el edificio de la sede de la Orquesta Filarmónica de Berlín. Tres edificios que hacen que esta plaza sea espectacular.

Y por último, no puedes irte de Berlín sin probar  dos delicias gastronómicas típicas de esta ciudad. Si quieres decir que lo has visto todo en Berlín debes comerte una currywurst en Curry 36 y un kebap en  Mustafa´s Gemüse Kebap.

El Curry 36 es un legendario restaurante de comida rápida que se encuentra en el número 36 de la calle de  Mehringdamm. No importa hacer cola, aunque sea bajo la lluvia, para poder comerte este sencillo pero delicioso bocado. La currywurst es una salchicha alemana cocida, cortada en rebanadas y acompañada de ketchup y de curry en polvo por encima. Cuesta 3´50€ y la sirven sobre una bandeja de cartón y con unos sencillos tenedores de plástico.

En la misma calle del Curry 36, justo a la salida del metro,  se encuentra el local donde dicen que se inventó el kebap, el Mustafa´s Gemüse. Es una pequeño kiosco donde hacen unos kebaps para chuparse los dedos, pero recuerda pedirlo poco picante porque aun así te quemará la boca.

Puede parecerte una tontería tener que coger el metro para ir al barrio de Kreuzberg para comerte un kebap en la calle, pero la larga cola que se forma, vayas a la hora que vayas,  debe significar que algo tiene de diferente el famoso kebap de Mustafa´s Gemüse.

Nosotros teníamos que probarlo y una noche cogimos el metro e hicimos las colas para degustar la currywurst del Curry 36 y el kebap de Mustafa´s Gemüse, porque no puedes decir que has estado en Berlín y no haber probado estos dos restaurantes de comida rápida tan conocidos.

Bueno, pues este post, junto con los dos anteriores de Berlín, el del Berlín occidental y el del Berlín oriental y el Barrio Judio, creo que os puede dar una imagen bastante completa de qué visitar en esta interesantísima ciudad alemana.

Y si no entra en tu cabeza viajar a Berlín, pero quieres leer alguna novela ambientada en esta ciudad, aquí tienes una muy interesante, La sospecha de Sofia, que puedes leer en este post de Libros Viajeros sobre grandes capitales europeas.

Pues ya está hecho. He disfrutado un montón escribiendo este post sobre viajar fuera de nuestro país, después de tanto tiempo sin ganas de escribir sobre lugares fuera de nuestras fronteras. Espero que poco a poco empecemos a recuperar las ganas de volver a soñar con viajar adonde queramos, sin que nada ni nadie nos ponga límites.

Todo llegará.

 

 

 

 

 

 

 

rotes rathaus ayuntamiento

 

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