Visitar un museo en tiempos del Coronavirus: El Museo de las Ciencias de Valencia

Hoy, a pesar de no haber alcanzado todavía la nueva normalidad, nos vamos de Museo, ¿qué te parece?.

Creo que, a pesar de todas las dificultades de este momento que nos está tocando vivir, no debemos dejar de lado la cultura, por lo que entre mis prioridades a la hora de empezar a salir del confinamiento yo he elegido visitar un Museo.

Exterior del Museo de las Ciencias de Valencia

Y además me lo pusieron muy fácil pues en Valencia, los 15 primeros días de estar abierto el Museo de las Ciencias, las entradas eran gratuitas, solicitándolas por internet, hasta alcanzar el aforo reducido propio de esta fase 2 en la que aún estamos.

¿Y qué hay diferente? Lo primero, entradas en el móvil, algo que ya se hacía hace tiempo pero que ahora se ha generalizado. Y  lo segundo, todos con mascarilla, ya sabéis, la nueva normalidad.

Mascarilla obligatoria en el interior del Museo. Son los nuevos tiempos!!!

Este Museo fue uno de los pioneros y un referente en museos interactivos cuando la diferenciación con los museos clásicos era que aquí todo se podía tocar. De ahí su lema «Prohibido no tocar, no sentir, no pensar».  Un lugar fantástico para los niños y para cualquier persona con curiosidad a la que le satisface aprender algo nuevo cada día.

Ahora es todo un poco diferente, de momento. Pero aunque no puedas tocar, todavía está permitido sentir y pensar, así que adelante, no te pierdas la visita.

Y para compensar el hecho de que la mayoría de actividades interactivas no se pueden realizar, han abierto una parte del Museo que antes no se podía visitar: La terraza sur del tercer piso desde donde se deben tener unas bonitas vistas. A la terraza se sale en grupos de 15 personas durante un cuarto de hora.

El primer piso está como siempre, con su cadena gigantesca de ADN con el espejo en el suelo para poder verla sin levantar la cabeza, el péndulo de Foucault y las máquinas voladoras colgadas del techo.

Representación de una molécula de ADN
Maquinas voladoras de distintas épocas en el Hall del Museo

Y, por supuesto, con la maravilla de poder ver la estructura del Museo como si, semejando a Pinocho, estuvieras en el interior del estómago de una ballena. Me asombró hace 20 años cuando lo inauguraron y me sigue asombrando hoy en día, por eso lo puse en mi ranking de los edificios modernos de Valencia que más me gustan..

Uno de mis edificios de Valencia preferidos

La planta primera tiene varias exposiciones temporales. Una de ellas es Erase una vez… la ciencia para los amantes de los cuentos, un amplio espacio dedicado a los niños donde hay que encontrar la ciencia escondida en el interior de 10 cuentos de los clásicos, aunque ahora no se puede participar interactivamente como se podía hacer hace tan solo unos meses.

Diez cuantos clásicos con ciencia escondida.
Sin tocar, pero aun podemos sentir y pensar…

Las otras exposiciones temporales que están en esta planta son la exposición sobre el Mediterráneo con un montón de curiosidades sobre nuestro mar y la dedicada al lenguaje y la comunicación, Talking Brains, programados para hablar.

También en la primera planta tienes, de manera permanente, la posibilidad de conocer un hormiguero por dentro y descubrir curiosidades sobre las hormigas, con las que convivimos pero de las que conocemos poco. ¿Sabías que es el animal con el cerebro más grande en relación a su tamaño?¿O que es capaz de levantar 50 veces su propio peso? Y, además, las diferentes especies de hormigas que hay en nuestro planeta constituyen el 10 por ciento de la masa total del reino animal. Curioso ¿verdad?

Los itinerarios están marcados en el suelo

Subimos, siguiendo el recorrido marcado en el suelo, a la segunda planta para ver la exposición permanente El Legado de la Ciencia y conocer la historia personal y profesional de cuatro grandes científicos: los Premio Nobel Santiago Ramon y Cajal , Severo Ochoa y Jean Dausset, y el valenciano Santiago  Grisolía y la biografía y los descubrimientos de los últimos Premios Nobel de Quimica, Física y Medicina.

Recorrer esta exposición nos ha hecho pensar en la cantidad de científicos que en estos momentos están dedicados a descubrir todo lo posible sobre el coronavirus, igual que lo estuvieron estos otros científicos en su momento con importantísimas contribuciones a la lucha contra las enfermedades.

Y llegamos a la tercera planta. Aquí visitamos la exposición sobre Marte. la conquista de un sueño. La verdad es que Marte siempre ha ejercido sobre nosotros una cierta fascinación, desde los tiempos antiguos.

Esta exposición temporal nos ofrece un recorrido desde los primeros dibujos y las primeras películas de ciencia ficción basadas en la vida en el planeta rojo y en sus habitantes, los temidos marcianos, que ya forman parte de nuestro imaginario colectivo, hasta como van a ser las colonias humanas en Marte en un futuro no tan lejano.

Incluye piezas de gran valor como las ilustraciones originales de La Guerra de los Mundos o un fragmento del  meteorito de Marte que cayó en Nigeria en 1962.

Mira si nos llegó a influir el tema de Marte y sus «posibles» habitantes, los marcianos, que hasta uno de los primeros, y más populares, juegos de ordenador, allá por los años 80, fue el de  los marcianitos, también representado en esta exposición.

Pero el proyecto que más me gusta, y que está en esta planta es El Bosque de Cromosomas, una exposición muy original, donde descubrir los 23 pares de cromosomas que representan el genoma humano, representados de forma gigantesca. La exposición nos explica cómo somos y porqué somos como somos, las instrucciones que nos da cada par de cromosomas y cómo gobiernan nuestro cuerpo.

El Bosque de Cromosomas

Aquí está todo lo que tiene que ver con el ser humano, todo lo referente a los sentidos, a los órganos, al cerebro, a la genética, a la similitud con otros seres vivos…

Una exposición  donde tienes que elegir qué es lo que más te interesa ver porque no te da tiempo a verlo todo, y cada explicación está rodeando la simulación gigantesca de los cromosomas del ADN que le corresponden.

También aquí es una lástima no poder interactuar con todos los juegos y situaciones que te propone cada pedacito de ADN, pero es lo que hay.

De todas formas, y aunque el Museo esté a medio gas, lo que no nos pueden quitar son las vistas y la sensación de estar rodeados de Ciencia y Tecnología en un lenguaje sencillo y comprensible.

El Agora y el Puente de Calatrava visto desde el interior del Museo

Y cuando salgas del museo, por una puerta distinta de la que has entrado, pasea con tranquilidad por sus alrededores.

Después de nuestro encierro obligado nosotras aprovechamos la preciosa luz mediterránea caminando sin prisas por este trozo del Jardín del Turia donde se mezcla el verde de los árboles con el azul de los lagos que rodean estos grandiosos edificios.

Una tarde bien aprovechada.

El verde , el azul, los modernos edificios y el sol mediterráneo.
Después del confinamiento visitar el Museo de las Ciencias y pasear sin prisa por su exterior se convierte en un verdadero placer.

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