VIAJERO O TURISTA: EL ETERNO DILEMA

Tengo un sobrino filósofo. Me gusta decirlo porque no todos podemos presumir de algo así, por la poca importancia que se da hoy en día a las humanidades y a la filosofía en especial. ¡Y así nos va!

Este sobrino, Fernando se llama, me manda de vez en cuando reflexiones que consiguen eso justamente, hacerme reflexionar. Y en esta ocasión me mandó un artículo escrito en 1926, de un viajero incansable, Stefan Zweig, donde hace una reflexión sobre qué es viajar y una crítica al viaje programado !moderno!, recordemos que es de principios del pasado siglo, en contraposición al viajar aventurero romántico que te lleva a un aprendizaje vital.

He leído el artículo y me he dado cuenta de que es totalmente actual. Las críticas, los pros y los contras de cada tipo de viaje, se podrían haber escrito ahora mismo.

Y pensé ¿A mi qué me gusta ser? o mejor dicho, ¿yo qué soy: viajero o turista?. Pues, dentro de mi eclecticismo general, y que soy de pocos extremos, ni de blancos ni de negros sino más bien de grises, pues he decidido que depende, que me gusta ser un poco de cada, un poco viajero y un poco turista. Y te diré porqué.

Me gusta cumplir aquello de «allí donde fueres haz lo que vieres», por lo que me encanta sumergirme en el lugar donde voy e intentar comportarme como si fuera uno más de los habitantes de ese pueblo o ciudad. Comer lo que comen, desayunar donde lo hacen ellos, coger el transporte público, en fin, intentar ser uno más.

Desayunar como lo harías en tu ciudad

En esos momentos no tengo prisa, paso más tiempo del que pensaba sentada en un banco de un parque, o andando sin rumbo, sin mirar el reloj y disfrutando de romper todos los planes del día.

Viajar sin reloj, disfrutando de los imprevistos

En algunos sitios lo consigo con más facilidad que en otros, porque no tengo el arte de mimetizarme y muchas veces me cuesta, y en ese momento sale mi vena turística.

…Y entonces pregunto por los lugares típicos, hago las colas necesarias para visitar este monumento, aquel museo, subir a aquella torre o pasearme en ese barco lleno de turistas.

…Y corro para llegar a tiempo para visitar esa gruta o para poder cumplir a rajatabla los planes del día, como si luego tuviera que pasar un examen sobre lo que he visitado. Es así.

Y, en algunas ocasiones, ejerciendo de turista

Y, ¿qué es mejor y qué es peor? Pues para mí todo es bueno. Me gusta sentirme turista, incluso en mi propia ciudad, y también me gusta la sensación de vivir realmente en una ciudad que no es la mía, aunque sean unos pocos días y de manera un poco forzada.

El artículo de Stefan Zweig, del que os hablaba al principio, se titula «Viajar o ser viajado», y las sensaciones que muestra nada más empezar son las mismas que ya os transmití en el post Lugares de paso.

Disfrutando del viaje en sí y no solo del destino

A él, igual que a mí, le apasionan los puertos y las estaciones y no le gustan los viajes organizados, aunque reconoce, ya a principios del s. XX, que son mucho más cómodos, que no tienes que preocuparte de cuestiones de intendencia  que te quitan mucho tiempo, y que solo tienes que disfrutar de todas las novedades que vas viendo.

Pero la verdad es que yo, cuando oigo la palabra viajar, me viene a la mente la incertidumbre, la aventura, el disfrutar de lo diferente, por lo que, como dice Zweig, prefiero, dentro de un límite, los nervios, las dudas, las equivocaciones, lo conseguido con esfuerzo, que hace que vuelva a casa con un enriquecimiento cultural y por qué no, con un aprendizaje interior. Y eso es lo que me gusta de viajar.

Y de estos pequeños contratiempos, de ese azar que te ha llevado adonde no tenías previsto, de ese pequeño aventurero que todos llevamos dentro, viene mi deseo de viajar, de elegir un destino y soñar con conocerlo.

Como viajero o como turista, viajando o siendo viajado, pero con la ilusión puesta, como dice Zweig, en convertir cada uno de nuestros viajes en un descubrimiento no solo del mundo exterior, sino de nuestro mundo interior.

Y por todo eso yo elijo viajar.

¿Y tú que te sientes: viajero o turista?

 

2 comentarios en “VIAJERO O TURISTA: EL ETERNO DILEMA

  1. ¡Enhorabuena! Un post maravilloso que, en tiempos de pandemia e imposibilidad de viajar, ha contribuido sobremanera a agudizar mis ganas, ya convertidas en ansias, de viajar. No sé si como viajero, como turista o como ambos (como bien sugieres). De lo que estoy seguro es de que lo haré con el eco de tus reflexiones sobre el artículo de Stefan Zweig; tratando de encontrar el equilibrio entre viajar o ser viajado; como el auriga de la alegoría del carro alado de Platón (Fedro, 246a-254e) que debe encontrar la estabilidad conduciendo un carro tirado por dos caballos que avanzan en distintas direcciones.

    ¡Gran entrada y mejor blog!

    1. Lo cierto es que en mis viajes siempre intento conseguir el equilibrio entre viajar y «ser viajado». Creo que es una buena opción a la hora de organizar un viaje.

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