UNA TARDE EN EL OCEANOGRÁFICO DE VALENCIA CON UN BEBÉ

Estaremos de acuerdo que no es lo mismo viajar con un niño que con  un bebé. Sabemos que cuando viajamos con un bebé, en este caso de casi año y medio, tenemos que elegir algo que nos sea cómodo y atractivo a los adultos y que tenga algo de interés para él, lo que es bastante más difícil que cuando vas con niños más mayores.
Pero ir a lugares donde hay animales es una apuesta bastante segura y si estamos en una ola de calor y podemos elegir un lugar donde no todo lo que visites sea en el exterior, pues mucho mejor.

Y con estos razonamientos una tarde de un domingo de verano decidimos visitar el Oceanográfico de Valencia con un bebé de casi año y medio.

El Oceanográfico ya te da la bienvenida con un edificio de acceso muy vanguardista, y una vez dentro del que está considerado el mayor acuario de Europa, cada edificio representa a un ecosistema marino de este planeta.

Edificio de acceso al Oceanográfico

Así veremos la fauna marina del Mediterráneo, de los humedales, de los mares templados y tropicales, del Océano Ártico y Antártico y del Mar Rojo.

Puedes pasar allí todo un día, pues también hay sitios agradables para descansar, para comer algo o para que jueguen los niños, así que, si te organizas bien la visita, puedes verlo todo con calma y tranquilidad y aprovechar bien la entrada ya que no es barata.

Pero, si vas con un bebé, ya sabes que no puedes entretenerte mucho en cada sitio, así que te diré qué es lo que más le gustó a Luca, nuestro bebé, y también a los adultos que íbamos con él.

Hay espacios para jugar, descansar o tomar algo

El área del Mediterráneo le gustó mucho ya que tiene bandadas de peces con movimientos rápidos y con muchos colores. Es uno de los ecosistemas que también nos gustó a nosotros. Peceras enormes, llenas de peces de distintos tamaños y colores, y con la característica de que es la fauna marina que tenemos más cerca y que más deberíamos cuidar.

Área del Mediterráneo

Pero para vistas impresionantes, de esas que quitan el aliento y que más parecen de una película que algo real, hay que ver el área de los mares templados y tropicales. Los corales, los peces con formas extrañas y colores muy llamativos, incluso fluorescentes, hacen que este túnel sea impresionante y la zona que más me gusto a mí.

Área de los Mares Tropicales, la más bonita y colorida

En el camino entre uno y otro sitio pudimos ver a los leones marinos, que estaban tomando el sol, aunque luego también los puedes observar bajo el agua, y es curioso ver  con qué agilidad nadan y lo torpes que son en tierra.

También vimos tortugas, cocodrilos y flamencos, que tiñen de rosa un gran lago donde además hay patos, algo que también tuvo entretenido un buen rato a nuestro bebé.

Lago donde están los flamencos
Una raya pasando sobre nuestra cabeza

Y, justo al lado del área donde están los cocodrilos, entramos en la zona de los Océanos donde nadan los tiburones, las rayas y otros peces de gran tamaño.

Éstos están en un gran túnel trasparente donde los puedes ver nadando tranquilamente, el único problema es que era el lugar donde había más gente, aunque aun así disfrutamos un buen rato siguiendo al tiburón, o a una enorme raya a la que veías abrir la boca cuando pasaba por encima de ti.

Y saliendo de este gran túnel entramos en un enorme iglú donde se encuentran los animales marinos del Océano Ártico y del Antártico. Y es donde se supone que se encuentran las ballenas beluga, enormes y blancas para camuflarse con los bloques de hielo de su hábitat natural, pero no sé si estaban escondidas o las tenían en observación en otro lugar porque no pudimos verlas.

Y como curiosidad comentar que aquí, en el Oceanográfico nació hace 5 o 6 años la primera ballena beluga nacida en Europa.

Y ya casi al final llegamos a una de las zonas más simpáticas y entretenidas, el área de los pingüinos. Es gracioso ver la peculiar manera que tienen de andar, y es muy entretenido observar cómo juegan  y cómo nadan estos animales que son realmente curiosos. En esta zona hay lugares para descansar y los niños pueden jugar a tocar el hielo en unos paneles que hay en la pared.

El área del Antártico, donde están los pingüinos, es de las zonas que más gustan a los niños.

Cuando visites el Oceanográfico te tienes que fijar en los horarios del delfinario para poder ver el espectáculo de los delfines, y aprovechar para descansar sentado un rato, después de todo el paseo que te estás dando por el enorme recinto.

El espectáculo es el típico de entrenadores ordenando y delfines obedeciendo, pero ya sabemos lo simpáticos que son estos animales aunque, para mi gusto, la exhibición se hace un poco pesada. Luca al rato ya no prestaba atención por lo que solo vimos un ratito del espectáculo.

Y después de comprarle a Luca un pingüino de peluche y un libro sobre un tiburón para que tenga un recuerdo de la visita, nos volvemos a casa habiendo pasado una tarde muy entretenida y pensando en lo complicado y caro que debe ser mantener todo este conjunto de agua con distintas temperaturas del mayor acuario de Europa.

Es una visita imprescindible si vienes a Valencia y sobre todo si vas con niños. Y si quieres saber más sitios que visitar en Valencia si vas con niños puedes leer mi post Con niños por Valencia, porque Valencia es una de las cinco ciudades que yo elegiría para visitar con niños.

 

 

 

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