UN MIRADOR HACIA EL MEDITERANEO: SANT PERE DE RODES

Hace poco os conté, en vivo y en directo , cómo elegí el destino de mi último viaje, que fue Gerona, y cómo tuve que elegir entre varias excursiones alrededor de esa bonita ciudad, quedándome solo con dos, ya que esos eran los días con los que contaba.

Al final fuimos un dia a La Fageda d´En Jordâ y al Volcan Croscat, pasando por Besalú, Castellfollit de la Roca y el precioso Santa Pau, y el otro día hicimos el recorrido que os voy a comentar hoy: Museo Dalí en Figueres, Sant Pere de Rodes y Cadaqués.

Empezamos el día visitando el Museo Dalí en Figueres. Seas o no amante del arte no puedes estar por esta zona sin visitar el Museo Dalí. Extravagante, raro, incomprensible, surrealista, agobiante en algunos momentos. Todo ésto y más se puede decir tanto de las obras pictóricas, escultóricas o las “performances” que pueblan el Museo, como del edificio en sí, laberíntico, oscuro en algunos lugares y asombroso en otros. Lo que no se puede negar es que Dalí tiene su propia personalidad y por lo tanto sus obras también. Es un Museo dentro de otro Museo.Te puede gustar o no gustar pero lo que es seguro es que la visita no te deja indiferente.

Museo Dalí

Repito, hay que ir y ver el Museo e indagar un poco en la biografía de este genio reconocido mundialmente.

Autorretratos de Dalí

El Museo se encuentra ubicado en un antiguo teatro, y el mismo edificio fue obra del propio Dalí que lo diseñó para que cuando entraras te sintieras como dentro de su mundo, cautivador y único. El precio de la entrada es de 14€ y los niños hasta los 8 años no pagan.

Interior del Museo Dalí

El siguiente lugar que queríamos visitar era el Monasterio de Sant Pere de Rodes, y hacia allí nos dirigimos cuando acabamos de ver el Museo Dalí.

Exterior del Museo-Teatro Dalí en Figueres

El paisaje que se quedó en mi retina: Las vistas desde el Monasterio de Sant Pere de Rodes

Nos vamos acercando al mar, a nuestro querido Mediterráneo, pero por esta zona, en plena Costa Brava, las montañas casi tocan el agua. Y en una de estas montañas de la Sierra de Rodes es donde los monjes decidieron edificar su Monasterio dedicado a Sant Pere.

Es un conjunto monacal de grandes dimensiones, construido en terrazas, ya que además de la Iglesia, el claustro, la sacristía, las habitaciones de los monjes, el refectorio, estaba también el Palacio del Abad. Está ubicado en término del municipio de Port de la Selva.

Por el sitio en el que está ubicado es un mirador excepcional hacia el Cabo de Creus, un Parque Nacional de gran belleza y en el que la tramontana ha erosionado el paisaje de tal manera que puedes encontrar montañas con caprichosas formas.

Antes de entrar al Monasterio se encuentra el Centro de Información del Palau de l´Abat donde  te puedes informar de distintas rutas de senderismo o lugares de avistamiento de aves y/o de cetáceos en el Parque  Nacional, por si puedes pasar más días en este excepcional lugar.

Pero volvamos al Monasterio. Tienes que dejar el coche en un parquing a 1 km. de la entrada y ya desde allí, en ese pequeño paseo, si miras hacia un lado ves el Monasterio colgado literalmente en la roca y al otro lado toda la extensión del mar. Es un paseo precioso.

Si miras hacia un lado ves el Monasterio…
Si miras hacia el otro lado ves el mar…

El precio de la entrada al Monasterio es de 4´5€ y hay que tener en cuenta que cierra los lunes no festivos. Te dan una audio-guía para que puedas ir recorriendo por tu cuenta todo el Monasterio, y ahí te van contando la historia y las leyendas que siempre lo han envuelto.

Lo que te aconsejo que no te pierdas es la visita a la Iglesia pues tiene muchas curiosidades que te van explicando muy bien, provocándote que escuches con curiosidad y atención.

Interior del Monasterio

Como cuando llegamos era la hora de comer decidimos hacerlo aquí mismo. Dentro del Monasterio y en un lugar privilegiado, con unas vistas espectaculares, hay un pequeño comedor, y si podéis, no lo dudéis, comed aquí, tiene tanto carta como menú, y aprovechad para  relajar los sentidos: la vista mirando el mar en toda su  inmensidad, el oído escuchando el silencio que te rodea, el olfato con el olor de todas las plantas aromáticas que pueblan esta montaña, el gusto con los platos típicos que te sirven en el Restaurante y el tacto, poniendo con cuidado la mano sobre las piedras de cualquier pared que ¡a saber todo lo que podrían contar si hablasen! ya que el origen del Monasterio está envuelto en leyendas que hacen que todo el conjunto tenga un cierto halo de misterio.

Restaurante del Monasterio

Ya se habla de este Monasterio allá por el año 1100, como una pequeña celda monástica, y fue adquiriendo una gran vitalidad y siguió creciendo hasta el siglo XIV en el que empezó su decadencia, y en el siglo XVIII llegó a su decadencia total, siendo saqueado y trasladándose los monjes que quedaban a otros monasterios.

Después de comer y de acabar de ver el Monasterio con nuestra audio-guía, desandamos el camino hacia el coche. En ese momento el cielo aparecía gris, amenazando lluvia, y la vista hacia el mar que en estos momentos tenía un color azul-grisáceo no podía ser más bonita.

Monasterio de Sant Pere de Rodes: Un mirador hacia el Mediterráneo

Decimos adiós a este fantástico mirador sobre el Mediterráneo y nos vamos a tocar sus orillas hacia el pueblo de Cadaqués.

Ya llovía cuando llegamos a Cadaqués. Pero nos encantó recorrer este pueblo fuera de la época turística. Dalí, bueno su estatua, nos esperaba en el puerto para mostrarnos ese mar que quería tanto. Creo que fue él el que dijo que Cadaqués era el pueblo más bonito del mundo. Y puede que exagerara un poco,  pero lo que sí que es verdad es que es un pueblo muy cuidado, con ese aire marinero que le da tener todas las casas pintadas de azul y blanco, con todas las calles empedradas que suben hacia la Iglesia de Santa María, en lo más alto del pueblo, y bajan hacia el puerto y hacia el Paseo Marítimo lleno de restaurantes donde tomarte un “suquet de peix”.

Dalí nos espera en el puerto de Cadaqués
Vistas desde el mirador de la Iglesia

El pueblo esta bastante aislado geográficamente, en pleno Cabo de Creus, ya que vengas de donde vengas para llegar tienes que pasar por carreteras llenas de curvas. Cuando llegues callejea sin rumbo y encontraras rincones llenos de encanto. Nosotros lo hicimos bajo un paraguas, pero eso también tuvo su encanto.

Cadaqués bajo la lluvia

Dalí vivió buena parte de su vida, junto a su esposa Gala, en Port LLigat,al ladito de Cadaqués, y fue el mejor embajador de estas tierras por todo el mundo.

En Cadaqués todas las calles bajan hacia el puerto…

Desde aquí, y si tienes varios días, puedes hacer algún “Camino de Ronda” o alguna ruta por el Parque Nacional del Cabo de Creus. Nosotros tenemos que volver a nuestro alojamiento en Gerona. por lo que nos despedimos de nuestro mar, con el que volveremos a encontrarnos cuando regresemos a Valencia, a casa.

 

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