PASEANDO ENTRE EL ROMÁNICO EN LA VALL DE BOÍ

Imagínate un valle escondido, aislado del resto del mundo por sus características geográficas. Imagina unos pueblecitos rodeados de altas montañas, con sus casas de paredes de piedra y tejados de pizarra. Imagina que en cada uno de estos pueblitos hay una ermita  construida en estilo románico sobre el s. XI por los señores feudales de la zona.

Iglesia románica de Sant Climent de Taüll del S. XI

Ahora imagina que hoy en día, 10 siglos después, 1000 años después de su construcción, aún podemos visitar el interior de estas ermitas e incluso subir a sus campanarios de más de 6 pisos de altura. Pues no hace falta que lo imagines, este lugar existe y es La Vall de Boí.

En la provincia de Lleida, camino de Viella y el Valle de Arán, otro destino viajero muy apetecible, hay un desvío, poco después del Pont de Suert, que nos va a ir adentrando hacia La Vall de Boí, en las estribaciones de los Pirineos.

La Vall de Boí desde el mirador de Sant Quirze en Durro

En este valle se encuentra una de las entradas al único Parque Nacional de Cataluña, el de Aiguestortes y Estany de Sant Maurici y donde hicimos una bonita excursión pisando nieve, que ya os he explicado en otro post.

Nos hospedamos en el Hotel El Rantiner, en el  pueblo de Taüll. Este hotel nos gustó mucho, por la amabilidad de sus empleados, por las bonitas vistas, por la habitación abuhardillada y sobretodo por su desayuno, tipo buffet, pero con productos buenísimos de la zona: longaniza de payés, fuet, queso, además de que te podían hacer en el momento unos huevos de la manera que más te apeteciera.

Desayunando en el hotel con vistas a las montañas

Me encanta desayunar en los hoteles cuando, además de estar de vacaciones y de viaje, que son dos cosas que me gustan mucho, sabes que tienes por delante todo un día para disfrutar conociendo nuevos lugares.

Bueno, pues, después de saborear  tranquilamente el desayuno, ya estábamos preparados para empezar a recorrer los 7 pueblos del valle con sus 9 ermitas.

Os comento las distintas opciones de entradas a las ermitas que tienes.

  • El ticket para visitar 3 ermitas son 7€
  • El ticket para visitar 3 ermitas mas el Centro del Románico son 8€
  • El ticket para visitar 5 ermitas más el Centro del Románico son 10€

La entrada individual vale 2€ para cada ermita y 5€ para entrar a Sant Climent de Taüll, que es imprescindible visitar, (más adelante os contaré por qué). Ademas hay dos ermitas a las que no se puede entrar y una cuya entrada es gratuita. Con todos estos datos nosotros decidimos comprar el ticket para visitar 3 ermitas, pero cada uno debe elegir lo que crea que más le convenga.

Al preparar el viaje me había dado cuenta, por distintos comentarios de otros blogueros, que valía la pena hacer el recorrido desde el principio del valle hacia el interior y así las ermitas que vas viendo va siendo cada una más impresionante, que no más bonita, que la anterior. Así que aquí os dejo el recorrido que nosotros hicimos.

Primera parada: : Coll y L´Assumpció de Coll

Entrando al valle, a la parte izquierda de la carretera y después de subir un kilómetro mas o menos, te encuentras con esta pequeña ermita, con su cementerio al lado, un poco separada del pueblo de Coll.

Perteneció a un antiguo convento benedictino y se diferencia de las demás porque su  campanario no consta de varias plantas como otras que veremos más adelante.

La  característica de esta Iglesia es su Crismón y los capiteles de la entrada con las figuras de luchas entre hombres y animales.

L´Assumpció de Cóll

Me gustó esta pequeña ermita por su sencillez, y por el ambiente bucólico que la rodeaba, vacas, pastos, caminos entre los árboles, y allá a lo lejos, como no queriendo molestar, pero sin quitar ojo a su ermita, el pequeño pueblo de Coll.

Coll

Segunda parada: Cardet y Santa María de Cardet

Volvemos a la carretera principal que se adentra en el valle y poco después, también en la parte izquierda nos desviamos hacia Cardet. Este pueblo se ve desde la carretera colgado en la ladera de la montaña y tiene unas bonitas vistas del valle y del embalse de Cardet .

El pueblo y su Iglesia tienen un emplazamiento muy estratégico, ya que controlan  la única entrada al valle. Lo que caracteriza a esta Iglesia es que su campanario no es de torre, como todas las demás, y también que aprovechando el desnivel del terreno se edificó una cripta en su interior. Es la única Iglesia del valle que la tiene.

Cuando llegamos el pueblo parecía deshabitado y sus calles eran más bien caminos. Cogemos uno que bordea el pueblo y vemos la Iglesia de Santa María por su parte posterior, como si estuviera sujetándose para evitar caer montaña abajo.

Santa María de Cardet

Tercera parada: Barruera y Sant Feliu de Barruera.

Volvemos a la carretera principal y nos encontramos con el pueblo de Barruera, que está en la misma carretera. Es como la capital del Valle, ya que es donde hay más comercios y donde está el colegio donde acuden los niños de todos los pueblos de alrededor.

La Iglesia de Sant Feliu te la encuentras a la parte derecha de la carretera, mientras que el pueblo se queda a la izquierda. Aquí ya empezamos a ver los campanarios de varios pisos que caracterizan a estas iglesias, aunque todavía es más austero y discreto que otros que veremos más adelante.

Sant Feliu de Barruera

Cuarta parada: Durro , La Nativitat y Sant Quirc de Durro

Del mismo pueblo de Barruera sale el desvío hacia el pueblo de Durro. Lo vemos encaramado en lo alto, por la parte derecha de la carretera. El camino para acceder es empinado y lleno de curvas. A la entrada del pueblo se encuentra la Iglesia de la Natividad. Se ve más grande que las que hemos visto hasta ahora y tiene un pórtico que la caracteriza.

La Nativitat de Durro

Y allí enfrente del pueblo, en lo alto de una montaña, vemos la ermita de Sant Quirc. Nos cuesta un poco encontrar la carretera para poder llegar allí en coche, pero al final lo conseguimos.Si tienes tiempo hay un camino para ir andando desde Durro hasta la ermita de Sant Quirc atravesando de una montaña a otra.

Esta ermita está en un lugar espectacular y tiene un mirador con unas vistas impresionantes. Estamos solos y es uno de esos sitios donde la naturaleza y la vista de las montañas te abruman.

Te ves pequeña ante la inmensidad de la naturaleza

Estamos a 1500 metros de altitud. Enfrente de nosotros se ve el pequeño pueblo de Durro. Las ermitas tenían la función de proteger los pastos de alta montaña y los bosques que se sitúan a su alrededor. Esta de Sant Quirc no está colocada aquí por casualidad, sino que tiene que ver con la tradición de este valle de correr las Fallas.

Abajo se ve el pequeño pueblo de Durro

Y supongo que os preguntaréis lo mismo  yo: «¿Y qué es eso de correr las Fallas?». Pues como el que no pregunta no sabe, yo lo pregunté y me contaron que la tradición de correr fallas es de origen pagano, marcaba el solsticio de verano y tenía la función de purificar los pastos y alejar los malos espíritus, pero con la llegada del cristianismo esta tradición se adaptó al culto de los santos y éstos se convirtieron en los protectores del territorio.

Justo enfrente de esta ermita se encuentra el «faro» de Durro. El «faro» es un agujero en el suelo donde a mitad de junio, por la fiesta de Sant Quirze, se enciende una hoguera y allí los «fallaires» encienden las fallas, que son una especie de ramas hechas con madera de pino sujeta a un palo de fresno. Cuando todos las han encendido se empieza a bajar corriendo hacia el pueblo creando una especie de camino de fuego. Eso es lo que me explicaron cuando lo pregunté. En cada pueblo se hace en una fecha, todas entre junio y julio. Debe ser muy curioso de ver.

Fallas y rantiners

Quinta parada : Erill la Vall y Santa Eulalia d´Erill la Vall

Volvemos de Durro a la carretera principal y un poco más adelante por el lado izquierdo nos desviamos unos pocos metros y llegamos al pueblo de Erill la Vall. En la plaza del pueblo se encuentra la Iglesia de Santa Eulalia y a su lado un edificio moderno, pero muy integrado con el resto de construcciones del pueblo, que es donde se ubica el Centro del Románico.

Ésta es una de las Iglesias en las que vamos a entrar y subir a su campanario, uno de los más bonitos del valle, una esbelta torre de seis pisos de altura.

Campanario de la Iglesia de Erill la Vall

Este campanario, junto con el de Sant Joan de Boí y Sant Climent de Taüll que visitaremos a continuación, desempeñaban la tarea de comunicación y de vigilancia del territorio. Y seguro que lo hacían bien, porque desde lo más alto se tienen unas vistas perfectas de todos los alrededores, así como de los pueblos de Boi y de Taull.

Y entramos en la Iglesia donde lo más peculiar  es una copia de la talla en madera del grupo escultórico del Descendimiento de la Cruz.

Después de observar esta bonita talla desde el piso superior,  empezamos a ascender al campanario. Son seis pisos y no es fácil subir, y aun da más vértigo bajar, pero vale la pena el esfuerzo por las preciosas vistas que se tienen desde arriba del todo.

No es fácil subir y bajar de los campanarios
Vista de Boí y de Taüll desde el campanario de la Iglesia de Erill la Vall

Luego damos un paseo por un sendero muy bucólico que rodea la Iglesia y subimos a un mirador que hay en lo alto del pueblo. Nos hacemos unas fotos y seguimos camino hacia Sant Joan de Boi.

Bucólicos senderos en los pueblos de la Vall de Boí

Sexta parada: Boi y Sant Joan de Boi

Todo el valle toma el nombre de este pueblo ya que era uno de los más importantes  en la época medieval. La Iglesia de Sant Joan tiene un campanario  de tres plantas que nosotros subimos ya que ésta es otra de las Iglesias de la que visitamos su interior.

Sant Joan de Boí

Dentro tiene unas pinturas que representan a los animales del bestiario. Los bestiarios medievales eran libros donde se recopilaban los animales conocidos de la época, reales o imaginarios, y en esta iglesia se ven representados.

Estas son algunas de las pinturas que recubrían los muros de Sant Joan.

En su interior también hay unos paneles donde poder ver cómo estaban cada una de las iglesias del valle antes de restaurarlas y cómo están ahora. Por todo ésto os recomiendo que ésta sea una de las Iglesias que visiteis por dentro.

Después de, por supuesto, subir a su campanario, seguimos camino hacia Taüll donde se encuentran las dos ultimas iglesias que nos faltan por ver.

Comentar que aquí en Boi comimos y cenamos en el restaurante Casos, junto a la chimenea encendida. Si vais por allí no dejéis de probar sus cargols a la llauna. ¡¡¡Para chuparse los dedos!!!

Buenísimos «els cargols a la llauna» del Restaurante Casos en Boí.

Septima parada: Taüll, Santa María y Sant Climent de Taüll

La iglesia de Sant Climent está un poco separada del pueblo y la de Santa María en la misma plaza Mayor.

La entrada a esta última es gratuita y su característica es que las pinturas de su interior representan a la Virgen con el Niño y a los Reyes Magos haciéndole sus ofrendas. Es tan colorido su interior como debía ser el de todas estas ermitas.

Santa María de Taüll

Sus pinturas murales, como todas las de las demás iglesias del valle, son reproducciones, ya que las originales se encuentran en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Interior de la Iglesia de Santa María de Taüll

Me costaba entender cómo se pueden arrancar y llevar a otro lugar unas pinturas que están realizadas en la propia pared. Pues si eres curioso o curiosa, como lo soy yo, y te gusta aprender cosas nuevas busca lo que es la técnica Strappo y lo sabrás.

Y nos quedaba para el final lo que más nos impresionó de todo el recorrido, el video-mapping de Sant Climent de Taüll. Es el prototipo de Iglesia románica y su Cristo, el Pantocrator, ha sido la imagen más utilizada para representar el románico catalán.

Pero seguro que os preguntaréis, como hicimos nosotros, qué es eso del video-mapping. Pues es una reproducción virtual, algo completamente innovador, que nos muestra  las pinturas integradas en la propia arquitectura del edificio.con métodos digitales de cómo eran las pinturas de la Iglesia en el s. XI cuando se pintaron. Y es que se puede revivir totalmente la sensación de estar viendo las originales. Es difícil de explicar pero muy interesante de ver.

Aquí tenéis un video donde se puede ver este video-mapping, pero no se puede comparar con el hecho de verlo en el propio Sant Climent.

Hay una proyección del video- mapping más o menos cada hora, pero lo mejor es poder ver una sesión comentada, donde te van explicando cada cosa que ves. Cuando estuvimos nosotros hacían un pase en catalán a las 11´15 y otro en castellano a las 16´15.

Interior de la Iglesia de Sant Climent como está actualmente
Interior de la Iglesia de Sant Climent con el video-mapping

A este campanario también hay que subir. Son seis pisos a los que accedes por unas escaleras difíciles de subir y más aún de bajar, pero no os podéis perder todo lo que vais viendo desde cada uno de sus pisos.

Escaleras para subir a los campanarios.
Vistas de Taüll desde el campanario de Sant Climent

Pues éste es el recorrido que hicimos, paseando entre el románico, por los 7 pueblos con sus 9 ermitas, de este valle escondido a los pies de los Pirineos.

Un viaje muy aprovechado pues aún nos dio tiempo, el mismo día en que ya nos volvíamos a Valencia, a hacer dos bonitos paseos desde Taüll.

 

 

 

 

 

 

 

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