NAVIDAD EN BELGRADO

Las navidades pasadas las pasamos en Serbia. Ya os conté que fue un viaje elegido con el corazón. Estuvimos en el interior de este acogedor país, pero también aprovechamos para conocer Belgrado, su capital.

En este post os contaré cómo ver Belgrado en un día. Seguro que en cualquier época del año es una bonita ciudad, pero tuvimos la suerte de verla en Navidad y eso la hizo más mágica, porque aunque en Serbia y en los países de religión ortodoxa, la Navidad se celebra el 7 de Enero, bastante antes de esta fecha ya está totalmente iluminada. Y así la disfrutamos nosotros.

Belgrado se ilumina en Navidad

Empezamos nuestro recorrido en el Hotel Moksva, en la plaza Terazije, un clásico lugar de encuentro. El hotel se construyó en 1906 y es uno de los más antiguos de toda Serbia que aun está en funcionamiento.

Hotel Moksva

Aparcamos en un parking cercano y empezamos a pasear guiados por nuestros anfitriones, porque habíamos venido a conocer el país de nuestra familia serbia.

Siempre es un privilegio conocer una ciudad de la mano de alguien del lugar, pero en este caso aun más, porque por fin había llegado el momento de que nos enseñaran todos esos lugares que nos habían descrito, con tanto cariño, durante todos los años que nos conocemos.

Tengo que decir que en Belgrado en invierno hace frío, mucho frío, o al menos así lo sentí yo, por lo que nos abrigamos bien y fuimos, en primer lugar, al barrio de Skadarlija , el barrio bohemio de Belgrado, con sus típicas calles empedradas y sus posadas de comida tradicional.

Este barrio se ha mantenido como si los años no hubieran pasado por él y todavía estuviéramos a finales del siglo XIX y principio del  XX. Algunas de aquellas posadas frecuentadas por artistas, pintores y gente bohemia en general como Dva jelena (Dos venados) o Tri šešira (Tres sombreros) …todavía sobreviven.

Paseando por Skadarlija

Al ser invierno las terrazas estaban recogidas y no habían tantas flores como hay en verano, pero nos hicimos una idea de cómo debía ser Belgrado por el 1900, y recorrimos, bajo una fina lluvia, este curioso barrio.

Nos imaginamos que debe ser una gozada pasear por aquí en verano, con todas las terrazas llenas de flores y los músicos tocando melodías típicas serbias, así que ya tenemos un motivo más que añadir a la larga lista de motivos para volver.

Desde ahí, y siempre andando, ya que el casco histórico de la ciudad se puede recorrer perfectamente a pie, llegamos a la Plaza de la República con el monumento a Mihailo III.

Plaza de la República
Los nombres de las calles suele estar en cirílico

Desde ahí sale la calle peatonal  Knez Mihailova, llena de tiendas y de ambiente, con mercadillo navideño incluido, que nosotros recorremos por completo para ir a nuestro siguiente destino y quizá lo más conocido de Belgrado, la fortaleza de Kalemegdan, construida en época de los romanos y  testimonio de la importancia estratégica de la ciudad a lo largo de su historia.

Comentaros, como una curiosidad, que en la denominación de las calles predomina el alfabeto cirílico, por lo que es importante saber su correlación con el latino para poder orientaros mejor.

Y hecha esta observación entramos en la fortaleza de Kalemegdan, el complejo cultural más importante de la ciudad. Esta fortaleza fue construida por los celtas en el s. III después de Cristo y posteriormente conquistada por los romanos.

Entrada a la fortaleza de Kalemegdan
En Kalemegdan

La fortaleza consta de la ciudadela y del parque del mismo nombre. Por el parque, a pesar del día que es bastante invernal, hay mucha gente paseando, además de puestos de comida, de souvenirs e incluso algún músico callejero tocando melodías típicas con antiguos instrumentos musicales.

Parque de Kalemegdan

Esta fortaleza, al estar situada en una colina, también es un magnífico mirador desde donde ver unas bonitas vistas de Belgrado.

Fortaleza de Kalemegdan

Vamos recorriendo la fortaleza hasta llegar al Pobednik, el monumento al Vencedor, quizá el símbolo que mejor representa la ciudad. Esta escultura, de 14 m. de altura, se encuentra en la parte alta de la Fortaleza y conmemora la victoria de Serbia sobre el Imperio otomano y el Imperio Austro-Húngaro.

Monumento al Vencedor en Kalemegdan

Desde aquí se tiene las mejores vistas del lugar donde se junta el río Danubio con su afluente el Sava, para continuar juntos hacia el Mar Negro.

Aquí se unen el Danubio y el Sava

Allí mismo comimos en el  Kalemegdanska Terasa, un bonito restaurante con vistas al Danubio donde disfrutar de la comida, porque los serbios no solo comen, sino que disfrutan comiendo, y no es para menos ya que la gastronomía serbia es espectacular, un disfrute de colores y sabores por lo que realmente comer en Serbia es un placer: mesano mesa, kupus, ajvar, cevapi… solo de recordar estos platos ya se me hace la boca agua.

Restaurante Kalemegdanska Terasa

Dentro de Kalemegdan también se pueden visitar dos pequeñas Iglesias que tienen mucho encanto. Una es la  Iglesia Ruzica construida sobre una iglesia medieval y la otra es la Iglesia Petka que es es ortodoxa y tiene una fuente de agua milagrosa. Son como joyas ocultas a la sombra de la fortaleza.

En el interior de Kalemegdan también puedes visitar algunas Iglesias

Y no solo se puede pasear por el Parque, disfrutar de las vistas o visitar las Iglesias, sino que también en Kalemegdan  se encuentra el zoo de Belgrado y el Museo Militar, que en la entrada tiene expuestos tanques y misiles que, por cierto, dan bastante respeto.

Misiles a la entrada del Museo Militar

Cuando acabamos de comer ya era prácticamente de noche ya que aquí en invierno anochece antes que en España, por lo que volvimos sobre nuestros pasos, por la calle Knez Mihailova, pero en esta ocasión totalmente iluminada y llena de puestos callejeros y de mucha gente. Íbamos a ver una de las mayores Iglesias Ortodoxas del mundo, San Sava.

San Sava se está construyendo a base de donativos , por lo que está a medio acabar
Cripta de San Sava

Hay que tener en cuenta que esta Iglesia se está construyendo únicamente con donaciones por lo que su construcción va lentamente. El exterior, de mármol blanco, está prácticamente acabado y  el interior, que cuando esté acabado será de mosaicos, estaba lleno de andamios y no pudimos verlo bien, pero bajamos a la cripta, que ya está terminada, y nos encontramos con esta maravilla.

Porque, a pesar de lo bonita que es la Iglesia por fuera, la verdadera sorpresa está en el interior, concretamente en su subsuelo.

Oímos a lo lejos un coro cantando y siguiendo la música bajamos por unas escaleras, dejando atrás un templo a medio acabar y… nos quedamos sin aliento. Estamos en la cripta donde está la tumba de San Lázaro y el tesoro de San Sava.

Es una sorpresa encontrarte con estas pinturas, el dorado de las paredes y el techo, los suelos resplandecientes…, una verdadera preciosidad que desde luego no esperas encontrarte en un templo todavía en obras.

El interior de la Cripta de San Sava te deja sin aliento
Tranvías vestidos de Navidad

En  nuestro camino hacia San Sava pasamos por el Ayuntamiento y por el Parlamento, e incluso por algún edificio que guarda las secuelas de los bombardeos de la última guerra  y seguimos callejeando un rato por este Belgrado vestido de Navidad. Un Belgrado en el que ¡hasta los tranvías lucen navideños!

Antes de volver al coche para regresar a Sabac, que es donde estábamos hospedados en casa de nuestra familia serbia, nos tomamos el té en el hotel Moksva, donde habíamos empezado el recorrido esta mañana.

Fue un verdadero placer por  la variedad de dulces, por la delicadeza del servicio de té, por  la decoración rococó del interior del hotel y, sobretodo, por lo agradable que es tomarte una bebida caliente cuando en la calle hace mucho frío.

Lo verdaderamente cierto es que ésto hizo que nuestra visita a Belgrado finalizara con un muy buen sabor de boca.

Interior del Hotel Moksva

Belgrado, como el resto de Serbia, a pesar de toda la historia que lleva detrás y de todas las veces que ha sido destruida, es una ciudad que siempre ha vuelto a renacer y eso le da un carácter fuerte, de superviviente pero a la vez  se presenta como una ciudad alegre y con una fuerte personalidad.

Nos quedó un bonito recuerdo del día que pasamos en esta ciudad y cuando queremos acordarnos de lo mucho que nos gustó Belgrado solo tenemos que mirar, cuando vamos a casa de Elena y Viktor, el cuadro que compraron, hace ya varios años, a un artista callejero en la calle Knez Mihailova y que tiene todos los monumentos importantes de la capital serbia.

Cuadro que preside el comedor de Viktor y Elena

¡Este año vamos a echar de menos pasar las Navidades con nuestra familia serbia!

 

 

 

4 comentarios en “NAVIDAD EN BELGRADO

    1. Yo también siento como si estuviera allí porque un viaje lo vives tres veces, cuando lo preparas, cuando lo haces y cuando lo recuerdas.Así lo siento yo.

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