Dicen que en Málaga hay sol 360 días al año, por eso precisamente se llama Costa del Sol al lugar donde está enclavada esta ciudad andaluza. Pero hay unos pocos días que llueve, aunque parece ser que este año está rompiendo todas las previsiones y está lloviendo bastante más. Y justamente esos días lluviosos son en los que yo visité Málaga, sus pueblos costeros y los de interior.
Podrías pensar que hacer este viaje lloviendo es una faena… o podrías pensar que has conocido de una forma diferente este paisaje de la costa mediterránea.
Así que, poniéndonos la capa de optimismo, junto con el paraguas y el impermeable, te voy a contar lo que puedes hacer en 4 días por Málaga y alrededores, si está lloviendo cuando la visitas, y si no, pues también, pero no tendrás la «suerte» de poder verla con otros ojos y tras una cortina de lluvia.

Nuestra idea, en un fin de semana largo de otoño, era conocer Málaga, algunos pueblos costeros y algunos de interior, como Ronda o Antequera. Y todo eso es lo que hicimos, pero sin olvidar en ningún momento el paraguas.
Primer día: La Málaga nocturna.
Málaga nos recibe a media tarde lloviendo. El hotel en el que nos alojamos estaba a unos 20 minutos andando del Centro. Desde luego no se puede decir que estuviera excesivamente céntrico, pero hay que tener en cuenta que Málaga es la quinta ciudad española, por lo que es bastante grande y 20 minutos puedes pensar que tampoco es tanto.

Así que, lo primero que hicimos al llegar, fue intentar conocer el ambiente del centro de Málaga, y buscar la Catedral, la plaza del Ayuntamiento y el puerto.
A pesar de la lluvia, el centro de Málaga siempre está muy animado. Con las calles peatonales y todos los restaurante, cafeterías, teterías… que tiene fue muy agradable pasear por allí.
Las ciudades de noche tienen un ambiente especial, más tranquilo y misterioso, ayudado por la fina lluvia que seguía cayendo, y nos llamó mucho la atención la Catedral, a la que con esa gracia andaluza, aquí llaman la manquita porque, de las dos torres que debía tener, una está a medio terminar.

El primer día no dio para más y nos acostamos esperando mañana poder recorrer la Costa del Sol, con ese sol que le da nombre.
Segundo día: La Costa del Sol (Torremolinos, Benalmádena, Marbella y Puerto Banús)
Pero nuestro gozo en un pozo. Sigue lloviendo y no parece que vaya a escampar. Ponemos rumbo a Torremolinos, nuestra primera parada buscando el Mediterráneo, y nada más llegar, el propio letrero con el nombre del pueblo nos transporta a aquellas películas de los años 70 y 80 donde estos pueblos de la Costa del Sol eran los más modernos de todo el país, con los turistas y las turistas extranjeras que aquí llegaron en busca del sol.
El paseo marítimo de Torremolinos se junta con el de Benalmádena, y una simple escultura de una media luna nos señala donde acaba uno y donde empieza otra.

Como continua lloviendo ponemos rumbo a Marbella, y aquí la lluvia nos da una tregua y podemos disfrutar, con más calma, del paseo por la orilla del mar, viendo los apartamentos y las mansiones que se intuyen parapetadas tras vallas y árboles en esta lujosa zona.

Acabamos nuestra excursión del día en Puerto Banús. ¿Cómo estando tan cerca no íbamos a visitar el lugar que estuvo en tantas ocasiones en las noticias nacionales en boca de personajes como Jesús Gil o Julián Muñoz? Tiendas de lujo, superyates, nada nuevo, que no te puedas imaginar en un lugar como éste. Una visita totalmente prescindible.

Aunque hay que reconocer que el Mediterráneo, en cualquier época del año y más con estas nubes y este color de cielo, siempre va a ser uno de mis escenarios preferidos, porque si me seguís sabréis lo mucho que me gustan las playas en invierno.

Tercer día: Pueblos de interior, Ronda y Antequera.
Parece que hoy el día pinta mejor y podemos ver algún rayito de sol mientras nos adentramos en la sierra que rodea Málaga.
Nuestra primera parada va a ser Ronda que se encuentra a unos 100Km. de Málaga, y disfrutamos del camino porque se pasa por lugares con una frondosa vegetación, vislumbrando cortijos, bodegas y almazaras y kilómetros y kilómetros de campos de olivos. Todo el camino hasta Ronda es realmente bonito.
Y cuando llegas al pueblo todo el mundo va andando en una dirección, la que te lleva hasta el Puente Nuevo, un altísimo puente de un solo ojo y la postal más conocida de Ronda.

Desde aquí también hay muy buenas vistas del Tajo de Ronda, un impresionante desfiladero por donde discurre el río Guadalevín, que cruza la ciudad y le da esa imagen tan característica.
Si tienes tiempo puedes recorrer el sendero del Tajo de Ronda, que te llevará bordeando el desfiladero y ofreciéndote espectaculares vistas. Para hacer este recorrido, que es la primera fase de otro recorrido más largo aún por hacer, tienes que sacar entradas que valen 5€, y hay un aforo de 30 personas por hora, además de que no pueden acceder niños menores de 8 años. Te dejo aquí toda la información de esta nueva experiencia que puedes vivir en Ronda.

Nosotros, después de hacernos las consabidas fotos y ver el puente desde todos sus ángulos, nos fijamos en unas terracitas que están colgadas en la roca y desde donde hay unas bonitas vistas de este espectacular puente. Es el Restaurante Don Miguel, y allí vamos disfrutando un ratito de algunos rayos de sol, porque enseguida vuelve a llover.

Has de saber que así como hay un Puente Nuevo construido en el S.XVII, también hay otro llamado Puente Viejo que es el primero que se construyó en el S.XVI, para salvar el profundo barranco que separaba Ronda en dos mitades.
Y bajo el paraguas y con las capuchas puestas nos vamos a ver el otro lugar más conocido de Ronda, su Plaza de Toros, donde se hace, una vez al año, una corrida de toros goyesca.
Esta plaza de toros, llamada Real Maestranza de Caballería de Ronda, y fundada en 1573 por Felipe II, se puede visitar y, aunque nosotros no lo hicimos porque la tauromaquia no está entre nuestras preferencias, aquí te dejo el enlace por si a ti te parece interesante.

Y con esta lluvia que nos está acompañando desde que llegamos a Málaga, abandonamos Ronda y ponemos rumbo a Antequera, nuestra siguiente parada.
Por el camino nos encontramos con este precioso Arco Iris que nos acompaña durante un rato.

Y llegamos a Antequera. Antequera es uno de los pueblos más grandes de Andalucía y se encuentra a solo 40km. de Málaga. Lo más curioso de esta población es la cantidad de Iglesias, Monasterios y , sobre todo Conventos, que tiene, y que hace que sea la ciudad con más Iglesias por habitante de España.
Ya fuera de la población no hay que perderse el Conjunto Arqueológico de Dólmenes de Antequera, constituido por tres monumentos megalíticos y muy cerca del Paraje del Torcal y de la Peña de los Enamorados, dos parajes naturales donde poder hacer algunas rutas señalizadas.
Al ser Antequera menos turística que Ronda se ve mucho más auténtica pudiendo pasear tranquilamente por las calles empedradas de su casco histórico. También puedes visitar la Alcazaba, la Colegiata de Santa María la Mayor o simplemente comprar algunos dulces típicos con nombres tan sugerentes como el Bienmesabe, el Angelorum y desde luego no te puedes ir sin probar los Mantecados, que venden en los numerosos Conventos o en las centenarias pastelerías donde los elaboran.

Nosotros visitamos el Museo de la Ciudad de Antequera que se encuentra en el Palacio de Nájera del s. XVIII en la Plaza del Coso Viejo, uno de los enclaves principales entre la ciudad medieval y la Renacentista y donde puedes ver un completo recorrido por la historia de este bonito lugar.

El Palacio, que se encuentra frente al convento de Santa Catalina de Siena, tiene un precioso claustro formado por doce columnas. En esta misma plaza se encuentra también la Oficina de Turismo, donde te pueden informar de la Visita a los dólmenes, que también es muy interesante pero que nosotros no tuvimos tiempo de visitar.

Cuarto día.- La Málaga árabe
La mañana del día de la vuelta la aprovechamos para ver Málaga de día y casi sin lluvia. No podíamos irnos sin visitar la Alcazaba, el Castillo de Gibralfaro y el Teatro Romano.
La Alcazaba es una fortaleza que nos transporta al periodo del Califato en el S.VIII y que duró 100 años, cuando Málaga fue una ciudad muy próspera con un puerto muy importante.

Y sobre la Alcazaba, en lo más alto del monte Gibralfaro se encuentra el Castillo del S.XIV, desde donde se domina toda la ciudad y toda la bahía. Se construyó para proteger la Alcazaba y están comunicadas por un Camino de Ronda muy empinado de unos 20 minuto.
Cuando acabamos de verlo todo, nos fijamos en las excavaciones del Teatro Romano que se encuentra junto a la entrada de la Alcazaba. Este teatro se descubrió a mitad del s. XX y desde entonces se han ido haciendo distintas excavaciones y se le ha dado a este enclave arqueológico el valor que tiene.

Y con estas bonitas vistas de la ciudad y con el sol intentando salir entre las nubes nos despedimos de Málaga y nos ponemos en camino hacia Valencia a donde llegaremos en algo más de seis horas.

Andalucía es un buen destino para ir en otoño o invierno porque, aunque nosotros hemos cogido días de lluvia, suele tener un buen clima, y no sufres el calor que hace por esta tierra en primavera y en verano.
Además de Málaga puedes visitar otras ciudades andaluzas como Córdoba, Sevilla o Granada, pudiendo aquí combinar el viaje con una escapadita a Sierra Nevada. Tú eliges.
¿Sabes si tienes el gen viajero?. Continúa con la suscripción y recibirás un regalo: “5 claves para descubrir tu gen viajero” y la guía: “La otra Valencia: 10 lugares que visitar fuera de las rutas turísticas“