En el aeropuerto de valencia

LUGARES DE PASO.

Me gustan los aeropuertos, me siento a gusto en las estaciones de tren, en esos lugares donde la gente va y viene pero nunca se queda. Son lugares de paso.
Hay personas a las que esos lugares les molestan, con su trajín de viajeros tan distintos entre sí y que solo tienen en común el hecho de que en un momento dado coincidieron en este lugar.

A mí no, a mí me relajan, me da la sensación de que estoy en mi sitio. Puedo pasarme un buen rato viendo a la gente ir y venir, intentando averiguar adónde van, de donde vienen, o qué circunstancias del destino les ha hecho estar aquí en este preciso momento.

Porque aunque no lo parezca son sitios donde pasan cosas, y si no pensad en cuántas películas tienen como escenario uno de estos lugares.
Ya pueden ser despedidas románticas en un aeropuerto, delincuentes que escapan de la policía subiendo a un tren, o escenas fantásticas como el Expreso de Hogwarts estacionado en el andén nueve y tres cuartos  de la estación de King´s Cross en Londres esperando a Harry Potter y a sus amigos.

Me gustan esos lugares de paso, allí donde las cosas que suceden no son ni buenas ni malas, todo depende del momento de cada persona. Tristeza por las despedidas, alegrías por el reencuentro, ansiedad por volver a ese lugar familiar o expectación por la partida hacia ese sitio al que hace tiempo te apetecía ir. Despedidas o reencuentros, acercarte o alejarte, sensaciones tan opuestas que solo se dan a la vez en estos lugares.

En las cafeterías de aeropuertos o estaciones los clientes no son los habituales, los camareros no los saludan como viejos conocidos, como puede suceder en cafeterías de otros sitios. Son clientes del momento, puede ser que no vuelvan a pasar más por aquí o que tarden tiempo en hacerlo.

Son lugares de paso, donde la gente no se queda, donde no hay nada más que hacer sino pasar, ir de un lugar a otro o de otro a uno. Como decía el Principito cuando habla con el Guardagujas que distribuye los trenes en el libro de Saint-Exupery:

“- Tienen mucha prisa ¿qué buscan los viajeros?”

“- Ni el conductor del tren lo sabe.”

“-¿No se sentían bien donde estaban?”

“-Uno nunca se siente bien en el lugar donde está.”

A mí me gusta sentarme en estos lugares y notar como todo a mi alrededor se mueve deprisa mientras yo estoy quieta, viendo el mundo pasar. Quizá soy algo rara, no lo niego, pero seguro que no soy la única a la que le ayuda a reflexionar el estar en un lugar donde todo se mueve a tu alrededor y que no es el destino final de nadie.

Creo que algo tiene que ver con mi gusto por viajar y aunque mi vida no es en absoluto nómada, me da un cierto regusto estar rodeada de gente que va y viene.

¿Y a tí? ¿Eres de los que te gustan estos lugares o de los que te ponen nervioso?
Quizá nunca te hayas parado a pensarlo. Hazlo ahora, contéstate a ti mismo y comparte tu reflexión en los comentarios.

 

2 comentarios en “LUGARES DE PASO.

  1. Gracias al erasmus he vivido muchos momentos agridulces en estos lugares de paso, y aun así siento cierta emoción cada vez que estoy en uno. Por lo general quiere decir que voy a algún sitio, lo cual me provoca ilusión, o vuelvo de disfrutar en algún sitio, lo cual me provoca recuerdos felices y melancolía.

    ❤️

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