Hay lugares a los que viajamos de una forma consciente, porque queremos conocerlos y otros a los que llegamos un poco por casualidad, y así es como encuentras lugares increíbles y paisajes que se quedan en tu retina.
Y justo esto es lo que nos pasó cuando fuimos a recorrer la Ruta del Silencio.

Esta ruta, la carretera A-1702, se encuentra en la provincia de Teruel, entre la comarca del Maestrazgo y la de Andorra-Sierra de Arcos y ahí es donde dirigíamos nuestros pasos un fin de semana de agosto, y tengo que deciros que es una ruta con lugares con mucho encanto, como puedes ver en mi post anterior, pero lo que realmente nos asombró fue el recorrido que hicimos al día siguiente, de regreso hacia Valencia, recorriendo la parte norte del Maestrazgo turolense.
Quizá fue por lo inesperado o porque habíamos leído poco sobre las curiosidades que nos íbamos a encontrar en estos olvidados pueblos del Maestrazgo turolense.
De esta comarca conocíamos Puertomingalvo, que ya fue todo un descubrimiento. También conocíamos La Iglesuela del Cid, Cantavieja y Mirambel, un pequeño pueblo perfectamente conservado que desde sus callejuelas nos transporta a la Edad Media. Pero son pueblos más o menos conocidos, nombrados Pueblos más Bonitos de España.
En el recorrido de The Silent Route pasamos por Villarluengo, Pitarque y Montoro de Mezquita que también pertenecen a esta comarca del Maestrazgo Turolense.
Pero los pueblos que vamos a conocer hoy son pueblos menos conocidos, y sin embargo son lugares muy peculiares.
Me refiero a Molinos y a Castellote. Y para rematar el día de lugares espectaculares nos topamos con el Santuario de la Virgen de la Balma, ya en la comarca de Els Ports, en la provincia de Castellón.

Nuestros descubrimientos comenzaron la noche anterior cuando accedimos al escondido pueblo de Cuevas de Cañart, después de recorrer The Silent Route.
Este pequeño pueblo, que en estos momentos tiene unos 70 habitantes, tuvo su momento de esplendor en el s. XVIII, cuando hubo un hermoso convento de monjes servitas que ahora está en ruinas. Pero incluso en ruinas puedes intuir lo grande y lo bonito que fue viendo su fachada, que es de lo poco que queda en pie ya que, en el siglo XIX, sufrió la desamortización de Mendizabal y las Guerras Carlistas, que tuvieron mucha importancia por estas tierras.
Si te causa curiosidad saber algo más sobre las Guerras Carlistas, en Cantavieja está el Museo de las Guerras Carlistas, ya que Cantavieja fue la capital del carlismo en el Maestrazgo.


Nosotros llegamos a Cuevas de Cañart al atardecer para alojarnos en el hotel Don Iñigo de Aragón, que es una casona situada en plena plaza mayor, con spa y todo.
Es una delicia pasear por las callejuelas de este pequeño pueblo sintiendo la tranquilidad, el silencio, pero también el aislamiento en el que viven los habitantes de estos lugares del Maestrazgo turolense.

Al día siguiente, ya bien dormidos y desayunados, lo primero que queremos hacer es visitar las Grutas de Cristal, que se encuentran en las afueras del pueblo de Molinos.

Estas grutas hay que verlas con visita guiada, que salen a ciertas horas. Aquí os dejo el enlace a la página web para que podáis ver los horarios y comprar las entradas online si queréis.

Y, como tenemos que hacer algo de tiempo hasta que sea la hora de entrar en las cuevas, aprovechamos para conocer Molinos, y aquí llega la primera curiosidad del día ya que por el centro del pueblo, dividiéndolo en dos, pasa el impresionante barranco de san Nicolás que, debido a lo abrupto del terreno, tiene una enorme cascada, algo bastante inusual de ver. Un paisaje único, precioso y asombroso.
Y llega la hora de visitar las cuevas. Estas cuevas se descubrieron en 1961 y constan de pequeñas grutas repletas de estalactitas y estalagmitas de colores variados.
Para llegar a su entrada tuvimos que subir un montón de escalones pero lo que vimos dentro superó con creces lo que esperábamos ver. Sobre todo teniendo en cuenta el escondido lugar donde nos encontramos.
Resultan espectaculares la Sala de los Cristales y la Sala Marina, estando muy bien explicada la visita, que dura unos 45 minutos.

Después de visitar las Grutas y habiendo paseado ya por el pueblo de Molinos, ponemos rumbo al siguiente destino del día, Castellote.
La curiosidad de este pueblo es que accedes por un túnel que te deja justo en la Plaza Mayor. Otra curiosidad de esas que no te esperas, pero que se van quedando en tu retina.
Justo antes de la entrada al túnel se encuentra, en un alto, la Ermita del Llovedor, situada en un bello paraje.
Castellote tiene un Castillo Templario al que se puede subir en un paseo, bastante exigente, de unos 20 minutos y desde donde hay unas vistas preciosas pero, si no estás por la labor, lo que sí que puedes hacer es visitar el Centro de Interpretación de la Orden del Temple que se encuentra en el Torreón Templario.

Este Torreón fue una antigua torre de vigilancia que se convirtió en cárcel y que está ubicado frente al Ayuntamiento que es un bonito edificio de origen gótico, y junto a la Ermita de la Virgen del Agua, la patrona del pueblo.

Siempre os he dicho que me han llamado mucho la atención todas esas órdenes, instauradas en el medievo, que son militares y religiosas a la vez, estos monjes-soldados, como los de la Orden de Montesa de la que vimos su castillo en el pueblo del mismo nombre, o los templarios, de los que vimos otro de sus castillos en el pueblo de Miravet.
En el Centro de Interpretación de la orden del Temple pude conocer mejor quienes fueron, cómo vivieron y por qué desaparecieron los monjes Templarios, así que salí encantada con esta visita por todas las explicaciones sobre la Orden del Temple que encontré en este escondido pueblo de Teruel y que nos sirvió también como una amena lección de cómo ha transcurrido la historia de España en esta zona de Aragón.
Si vienes a Castellote también tienes que visitar la Iglesia de San Miguel situada en un bonito mirador, y el lavadero, que ha sido restaurado y nos da una idea de cómo se vivía hasta hace unos cuantos años en la España rural.

El paisaje que se quedó en mi retina.- El Santuario de la Virgen de la Balma
Después de comer bastante tranquilos en la terraza del bar del polideportivo de Castellote, seguimos camino hacia Valencia pero, todavía nos faltaba por descubrir uno de los lugares más pintorescos de todo el recorrido, el Santuario de la Virgen de la Balma, en Zorita del Maestrazgo, un pueblo de la provincia de Castellón que se encuentra poco antes de llegar a Morella, un precioso pueblo que también se merece una visita.

Lo curioso de este Santuario es que está construido en el interior de una montaña. Para llegar allí tienes que subir unas largas escaleras y recorrer un pasillo excavado en la propia montaña bordeando el precipicio y con unas preciosas vistas hacia el río Bergantes. Un lugar donde se respira paz y tranquilidad.
Su nombre viene de la palabra balma que significa hueco o concavidad alargada y, justo en ese hueco de la montaña, se construyó este Santuario que, como la mayoría, se edificó justo aquí a causa de un milagro.
En este caso fue un pastor manco que encontró aquí mismo la imagen de la Virgen que le dijo que construyera una ermita. El pastor así lo hizo y dejó de ser manco. Eso es lo que cuenta la leyenda.
En sus inicios aquí acudían «Els Malignes» o endemoniados, para sacarse al diablo del cuerpo, por lo que el lugar en sí es enigmático y tiene cierta aura de misterio. Luego se convirtió en lugar de peregrinación de la gente de la provincia y tiene, además de la Iglesia, una hospedería y un restaurante.

El interior de la Capilla está totalmente bajo la montaña. En la Guerra Civil el Santuario fue saqueado y la imagen de la Virgen desapareció. La que hay en la actualidad se encargó, después de la guerra, al escultor de Castellón Joan Porcar.

Y , después de pasar un rato en este lugar que rezuma paz, acabamos nuestro viaje de fin de semana por esta preciosa y tranquila zona del Maestrazgo.
¿Conoces esta comarca, el Maestrazgo, que comparten Castellón y Teruel? Si no es así, ya tardas. Te encantará.
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