LIBROS VIAJEROS: Viaje al interior de uno mismo

 Mis libros recomendados de hoy surgen de una reflexión. De una reflexión de cuarentena, ¡como no!. Y , por eso mismo, mi viaje de hoy mira hacia el interior de mí misma.

Son tres libros que, cuando los leí, me hicieron reflexionar y replantearme cosas. Y antes de arrepentirme de contarte mi reflexión aquí te la dejo.

«Nos esta costando. Me esta costando. Con la de veces que me he dicho a mi misma ¡que paren el mundo que quiero bajarme!, y ahora, que se ha parado el mundo con un gran frenazo, me está costando parar, ralentizar.

Y no me refiero a  mi cuerpo, que creo que se está acostumbrando a moverse menos, a andar menos y a descansar más, sino a mi mente.

Mi mente sigue corriendo, con pensamientos que se presentan sin pedir permiso, con ideas de libros que tengo que leer, de artículos que podría escribir, de recetas que podría probar, de cursos que debería hacer…

Nos han obligado a detener nuestras actividades, a movernos solo en unos pocos metros cuadrados, pero ¿y nuestra mente?, ¿y nuestros pensamientos?, ¿y nuestras ideas?, ¿y nuestros sueños? ¿Qué ha sido de ellos? Esos no se pueden parar.

Hay que buscar momentos para viajar al interior de tí mismo.

¡Ay nuestros sueños!. Sobretodo los sueños viajeros habrá que aplazarlos de momento, a la espera de poder descubrir cómo serán nuestras relaciones cuando este frenazo, con nombre de coronavirus, se disuelva en el pasado»

Tras esa reflexión he decidido que mi mente también se merece descansar un poco, ralentizarse algún rato, porque está demostrado que las buenas ideas, las más innovadoras, surgen de momentos tranquilos y no de aquellos en los que estamos pensando en mil cosas a la vez.

Y es por eso que he empezado a hacer meditación, unos minutos al día, ¡no vayas a creer!, y yoga, esa especie de mindfulness ancestral. Y realmente me están sirviendo mucho.

Y también he vuelto a releer el libro de Carl Honoré, Elogio a la lentitud, que es  uno de los que  quiero hablaros hoy.

Carl Honoré es  el creador del slow life, ese estilo de vida que dice que cada cosa tiene su ritmo y por eso has de hacerlas a su ritmo, unas más rápidas y otras más lentas.

Es el que que acuñó la frase de que la lentitud es un superpoder en un mundo hiperacelerado y que nos recuerda que nuestra cultura nos inculca el miedo a perder el tiempo.

Carl Honoré no dice que todo ha de hacerse lentamente, sino que hay que reducir la marcha y buscar el tiempo justo para cada cosa. Es una reflexión para parar un momento y pensarlo ¿eh?

Y además al reencontrarme con este autor he empezado a leer otro libro suyo: Elogio de la experiencia.

Para la gente que ya tiene una cierta edad, como yo, es agradable descubrir que hay más gente que piensa que envejecer no es malo siempre, ni para todo. En este libro, que aún no he acabado de leer, hablan de un concepto muy interesante, el edadismo o la discriminación por la edad.

Y la conclusión que estoy sacando es que envejecer «mola» porque te importa mucho menos lo que piensen los demás y eso hace que te sientas más a gusto con el mundo. También nos recuerda que lo importante es exponerte a situaciones nuevas para ver que la vida es un camino abierto y cómo lo vivas, y ésto sirve para todas las edades, depende de ti.

En fin, quizá este momento de quietud obligada, te anime a indagar en la filosofía slow. Y, aunque no sea tu momento,  no te pasará nada por probar, por leer de qué va ésto del slow life, y ¡quién dice que no vaya a cambiar, aunque sea un poquito, tu manera de vivir la vida! Ahí lo dejo.

Y releer a este autor me ha recordado dos lecturas más que quiero proponerte, una es más sociológica y otra es una novela deliciosa, la primera novela de un periodista radiofónico que me gusta mucho cómo habla, y que he descubierto que también me gusta cómo escribe.

El primero de los dos es Vida Líquida. Este término ha sido acuñado por el sociólogo polaco, de nombre impronunciable, Zygmunt Bauman.

No es fácil leer a Bauman, pero tiene frases, párrafos, ideas, que nos dan mucho que pensar. El término vida líquida se refiere a la vida que llevamos en la sociedad actual en la que, al ser líquida, no mantiene mucho tiempo la misma forma y, dada la velocidad de los cambios, está llena de nuevos comienzos y de continuos finales.

Ya nada es sólido, pocas cosas perduran en el tiempo: el trabajo, el matrimonio, los móviles, las noticias…, se diluyen rápidamente, como en un medio líquido.

Nos recuerda que nuestra vida actual se define por la precariedad y la incertidumbre constantes y el temor continuo de no ser capaces de ponernos al día en un mundo que se mueve a un ritmo vertiginoso.

Incertidumbre y precariedad. ¿Os suenan esas palabras?. Esa idea que él escribió al principio de este siglo, es totalmente actual en estos momentos en los que vamos a tener que aprender, a marchas forzadas, a vivir en la precariedad y la  incertidumbre.

Y volvemos a ver aquí ese concepto de lentitud versus rapidez.

Lo certero de Bauman es que, en todos sus libros,  pone a la sociedad frente a un espejo para que se de cuente de cómo es esta Vida líquida, este Miedo líquido y esta Generación líquida sobre la que estaba escribiendo cuando murió, y que es un precioso legado que dejó este gran pensador a los jóvenes nacidos después de los 80, esos jóvenes que ya han nacido en una Sociedad líquida, que es otro de sus libros.

Y otro de los  libros  de este escritor es Miedo líquido. Un libro que no podía ser más premonitorio. Mirad cómo define este autor la palabra miedo: «Miedo es el término que empleamos para describir la incertidumbre que caracteriza nuestra era moderna líquida, nuestra ignorancia sobre la amenaza concreta que se cierne sobre nosotros y nuestra incapacidad para determinar qué podemos hacer (y qué no) para contrarrestarla»

Bauman piensa que, aunque creíamos que los temores eran cosa de épocas pasadas, al principio del s. XXI  volvemos a vivir una época de miedo. Miedo a las catástrofes naturales y medioambientales, miedo a los atentados terroristas indiscriminados, porque  en la actualidad experimentamos una ansiedad constante por los peligros que pueden azotarnos sin previo aviso y en cualquier momento. Una verdad como una Catedral de la que nos estamos dando cuenta en este preciso momento.

Y por último, por si no estáis en un plan tan filosófico y queréis algo más ligero, si preferís una lectura de ficción para disfrutar un rato, os puedo comentar algo sobre la novela El año sin verano, de Carlos del Amor.

Una novela que, aunque no tiene nada que ver con el problema actual que estamos pasando, sí parece que tiene un título premonitorio. ¿Será 2020 un año sin verano?

El año sin verano, al que se refiere esta novela, es un año ficticio en el que durante los meses de junio, julio y agosto se prevee un frío anómalo y una persistencia de lluvias. Bajo esta premisa, el protagonista, un periodista que tiene que quedarse a trabajar en un Madrid vacío, encuentra en el portal de su finca un manojo de llaves.

Sus ganas de curiosear le llevan a abrir puertas, buzones y… vidas ajenas.

…Y hasta aquí puedo leer porque, como bien dice el protagonista, la vida de los otros puede resultar sorprendente.

Bueno, pues ahora elige lo que te apetece leer, pero podrías asomarte, aunque sea por una rendija, a esos ensayos, a esos libros de Carl Honoré y de Bauman, con ideas que te hacen replantearte las tuyas.

Son libros para subrayar, para comentar con otros, no para leerlos por orden, una página detrás de otra, sino para leer el capítulo que te llame la atención. Y puedes combinarlos con la lectura de una novela deliciosa, intimista y sentimental como es El año sin verano. Libros para leer sin prisas.

Y si quieres ahondar en este tema de la lentitud no dejes de leer el post Biolentos, del blog La estrategia del zahorí, de mi amigo y compañero Juan Carlos Morcillo. Ideas y conceptos que te hacen pensar.

Y una última reflexión. Esta vida es la única que tenemos y al final ¿no crees que será más importante qué cosas has hecho y no cuántas? Perdón, solo estoy pensando en voz alta.

Al fin y al cabo no está tan mal que de vez en cuando emprendas un viaje, aunque sea de solo unas horas, hacia el interior de ti mismo. Que tengas una buena lectura.

 

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