A hora y media de Valencia se encuentra la ciudad de Xàtiva. Está rodeada de naranjos y a la sombra de una montaña donde se encuentra su Castillo.

Nosotros veníamos atraídos por este castillo donde se asentaron en distintas épocas poblaciones íberas, romanas, visigodas, árabes y cristianas, pero aprovechamos para visitar también la parte antigua de la ciudad y nos sorprendió gratamente.
Cuando empiezas a recorrer el casco histórico de Xàtiva, declarado conjunto histórico -artístico, te vas encontrando con diversos palacios, Iglesias o casas señoriales que dan fé del pasado tan importante que tuvo Xàtiva a lo largo de la historia.

Aparcamos en un aparcamiento público que se encuentra en la Calle San Agustín, muy cerca de la Plaza de la Seo de Xàtiva, que es el primer lugar donde queremos ir callejeando.
Y lo primero con lo que nos encontramos es con la Antigua Iglesia de Sant Domènech, que formaba parte de un antiguo Convento, hoy restaurada y convertida en Museo del Corpus Christi y donde se exponen los elementos característicos de esta fiesta de gran tradición en toda la comarca.

Y siguiendo por esta calle, guiándonos por la alta torre de la Seu, llegamos a la Plaza de Calixto III, que está formada por muy bellos edificios.
A un lado de la plaza está la Colegiata- Basílica de Santa María, conocida popularmente como la Seu, a la que entraremos para poder subir a su Campanario y visitar la muestra de Arte Sacro que hay en su interior.
Y justo enfrente de la Seu, en esta misma plaza, el edificio que más nos llamó la atención, el Antiguo Hospital Real, un bello edificio del s. XVI, con un equilibrio visual perfecto y grandes semejanzas a un palacio florentino, entre gótico y renacentista, que alberga el Espai Borja.
Porque si se visita Xàtiva se aprende que fue el lugar de nacimiento de dos Papas, Calixto III y Alejandro VI, los dos de la familia de los Borja.

Y después de dar una vuelta por el interior del Hospital cruzamos la plaza para entrar en la Seu que es, junto al Castell, el edificio más emblemático de esta ciudad. Ambos, la Seu y el Castell, se pueden ver desde cualquier punto de los alrededores.

Como muchas de las catedrales, ésta también está edificada sobre una antigua mezquita y empezó a construirse a finales del s. XVI pero, también como muchos de estos edificios tan majestuosos, tardó cuatro siglos en construirse y realmente aun se encuentra inacabada, ya que estaban diseñadas dos torres gemelas de la que solo hay una construida.
Y, como no podía ser de otra forma, en la puerta principal por la que entramos, están las estatuas en bronce de los dos Papas setabenses.

Y tan interesante como la visita al interior es subir hasta lo alto de su Torre-Campanario, de más de 60m. de altura, desde donde podrás tener una vista privilegiada, tanto del Castillo como de toda la ciudad.
La subida a la Torre, hasta una cierta altura, es cómoda, a pesar de tener que subir unos 160 escalones.

Luego una escalera de caracol, no apta para gente con vértigo, te eleva, pasando por el cuerpo de campanas, hasta lo más alto, donde, coronando la Torre, se encuentra un templete al que se le puede dar la vuelta por una estrecha pasarela y que alberga una enorme imagen de la Virgen de la Seo. Como te puedes imaginar las vistas desde aquí son impresionantes.

Y ahora ya ponemos rumbo al Castillo. Subimos con nuestro coche, pero los fines de semana y festivos está prohibido el acceso a vehículos por lo que solo puedas acceder andando o en un bus lanzadera que sale de la Plaza Espanyoleto y cuesta 1´15€
La visita al Castillo es gratuita para menores de 7 años, costando 6€ la entrada general y 4€ la reducida. Te dejo aquí el enlace para que puedas ver los horarios de apertura, ya que varían bastante según los meses del año.

Una vez con tu entrada en la mano has de estar preparado para subir bastante por lo que debes tomártelo con tranquilidad. El paseo es pesado pero como te puedes ir parando y admirando las vistas se hace muy agradable, sobre todo si no es un día muy caluroso y no lo haces a las horas donde más da el sol.

Al lado mismo de donde se sacan las entradas hay un restaurante-cafetería donde poder descansar antes de entrar o al salir de la visita, tomándote algo mientras disfrutas del paisaje de todo lo que alcanza tu vista.
Nosotros para comer habíamos reservado en la Terrassa Sant Josep, situada en la carretera que sube al Castillo, junto a la Ermita de Sant Josep.

Justo al lado se encuentra el Mirador de Bellveret, con una vistas muy bonitas de toda Xativa y su comarca y donde se sitúa la escultura de nombre Arc Daurat, que hizo Manuel Boix en homenaje a la Pelota Valenciana.

Y después de una buena comida y de deleitarnos un buen rato con las vistas desde el Mirador, ponemos rumbo de vuelta a Valencia. ¡Una excursión de un día muy recomendable!
Y si pensáis pasar más de un día por esta zona de la Comunidad Valenciana podéis acercaros a les Terres dels Alforins y a la Serra Mariola y descubrir, además de los paisajes de viñas y olivos, dos lugares muy interesantes que se encuentran en esta bonita zona de interior: el Poblado Íbero de la Bastida de les Alcusses y el Castillo de Montesa ¿Los conocías?
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