EXCURSIÓN DE UN DÍA: LA RUTA DE LOS MOLINOS

La ruta de hoy la hemos elegido condicionada a hacer la excursión con un bebé, por lo que es una ruta llana, cortita y no muy lejos de Valencia, pero que ha cumplido nuestras expectativas ya que hemos estado en contacto con la naturaleza, acompañados por el murmullo de un río y hemos aprendido cosas interesantes sobre la antigua economía de esta zona de interior por toda la historia de sus molinos, como indica su nombre.

La Ruta de los Molinos se encuentra en el pueblo de Alborache, en la comarca de la Hoya de Buñol, a poco más de media hora de Valencia, ya que se llega cogiendo la A3, la autovía de Madrid y desviándote a la altura de Buñol.

Alborache es un pueblo que tuvo su origen en una pequeña alquería islámica, por lo que su casco antiguo es un laberinto de callejuelas que recuerdan el trazado medieval. Pero nosotros hoy nos centramos en recorrer la Ruta de los molinos, que son molinos de agua que estaban a orillas del río Buñol y que se han recuperado a partir de 2010 que es cuando se inauguró el sendero de la Ruta de los Molinos.

El sendero tiene unos 2 kilómetros y es lineal, por lo que hay que ir y volver por el mismo sitio, pero debido a lo bonito y sencillo de la ruta no importa para nada volver por donde ya has pasado. Todo el rato vas a la orilla del río, con pequeñas cascadas, un azud y numerosos rincones de gran belleza.

Nosotros lo hemos hecho en otoño y un día soleado, perfecto para pasear y para disfrutar del colorido otoñal de los árboles, tan diferente a si vienes en otra época del año.

Empezamos la ruta por la parte más alejada del pueblo, ya que nos pasamos la entrada que lleva al primer aparcamiento, porque, al ser la ruta lineal, la puedes empezar tanto desde el inicio como desde el final, y aunque fue por casualidad, creo que la forma en que la recorrimos nosotros es más bonita que al revés, ya que ya empiezas tropezándote con unas  pequeñas cascadas que forma el río.

Te encontrarás rincones como éste

Puedes aparcar y empezar la ruta por el Molino Galán, para lo cual debes buscar la indicación que te lleva al alojamiento rural Molino Galán, que además es un local para bodas y ceremonias, o bien puedes atravesar el pueblo y siguiendo la carretera de Turís y nada más cruzar un puente, a mano izquierda, te metes por un camino y ya  puedes aparcar y empezar la ruta por ahí, como hicimos nosotros.

Tendrás que bajar una pequeña cuesta hasta encontrarte con el río y a partir de ahí solo tienes que seguir el camino y disfrutar.

Ah! Lo que si hay que decir es que, aunque en todas las reseñas pone que se puede hacer con carrito de bebe, no te lo aconsejo ya que nosotros, aunque al principio intentamos ir con el carrito tuvimos que desistir y poner al bebe en una mochilita porque el camino es de tierra y piedras.

Cruzaras el río por pasarelas de madera, te adentraras entre cañas, verás un azud y entre todo ello cinco molinos que en principio fueron harineros y ya a mediados del s. XIX se convirtieron en papeleros hasta que dejaron de funcionar, incluso hubo alguno donde se elaboraba chocolate. Llegaron a haber once, aunque hoy solo quedan cuatro, bien en ruinas, de propiedad privada o reconvertido en alojamiento rural como el Molino Galán.

Atravesarás pasarelas de madera…
Te adentrarás entre cañas…
Verás un azud…

A lo largo del recorrido hay una zona con banquitos de madera para hacer picnic o sentarse a descansar y también, casi llegando ya al Molino Galán, hay un desvío hacia el Charco Azul, donde también hay una zona con bancos y mesas de madera.

Nosotros, al inicio de la ruta,  tuvimos la precaución de reservar la comida en el Restaurante Abetos, que está en la misma carretera que atraviesa el pueblo porque, al no haber mucha oferta gastronómica en el pueblo, los fines de semana puedes tener problemas para encontrar sitio para comer.

Pues esta ha sido nuestra ruta, sencillita, para poder hacer con niños, con personas poco acostumbradas a caminar, o con un bebé en su mochilita.

Ya sabéis que lo importante es que no te quedes en casa.

 

Deja un comentario