EXCURSIÓN DE UN DÍA: EL SENDERO AZUL DE LA PLAYA DE ALMENARA

Ya os he comentado en distintas ocasiones que me gusta la playa en invierno, y de hecho ya os he enseñado otras excursiones de un día que tienen como protagonista el mar. Porque a mí me gusta la playa cuando no hay bañistas, cuando no tienes que meter en la mochila la crema de sol o el sombrero, sino más bien los guantes, el gorro y el plumífero.

Ya os enseñé la ruta de los acantilados que nos lleva de la cala de Moraig a la de Llebeig y las distintas playas del norte de Valencia que me gustan en invierno.

¡Que luz más bonita tienen las playas en invierno!

Tengo la suerte de vivir en una ciudad al borde del mar, por lo que, a pesar del confinamiento perimetral al que estamos sometidos en nuestra Comunidad desde hace casi un mes, esa proximidad al mar nos permite visitarlo sin problemas. Así que mi primera excursión de este año 2021 ha sido a una de estas playas que yo llamo de invierno y que tanto me gustan.

Pues bien, un domingo del mes de enero nos abrigamos bien y nos fuimos a hacer, de punta a rabo, el Sendero Azul que transcurre por la playa Casablanca de la localidad de Almenara.

6000 pasos al ladito del mar

Almenara está en la frontera entre Castellón y Valencia y, perteneciente a Castellón, este sendero nos lleva hasta el mismo límite de la provincia de Valencia.

Como muchos pueblos de esta zona, el pueblo de Almenara está a unos 5 kilómetros alejado de la playa, y luego tiene una franja urbana junto a la costa.

Hay que destacar que la playa de Almenara presenta uno de los cordones dunares mejor conservados de la provincia de Castellón. Muchas de las plantas de sus dunas solo se encuentran aquí, ya que son extrañas en el área levantina. Y bordeando este cordón de dunas vamos a realizar la excursión de hoy. Son solo 6000 pasos de ida y vuelta, unos seis kilómetros, por lo que es totalmente adecuado para hacerlo con niños.

Empezamos andando por el paseo marítimo que hay en las edificaciones de la playa. Allí mismo hay un mirador desde el que puedes ver cómo las olas rompen en las rocas sobre las que está asentado el espigón.

Mirador en las mismas rocas donde rompen las olas

Seguimos andando por el paseo dejando el mar a nuestra izquierda. Vamos a ir bordeando la Playa de Casablanca, que es una playa de arena y grava, en ocasiones muy estrecha y que se va haciendo más amplia a medida que vamos llegando al cordón dunar que está protegido por una valla de madera.

Cuando se acaba el paseo Marítimo, continuamos andando por unas pasarelas de madera. En medio de estas pasarelas hay un Centro de Interpretación donde hay paneles con la explicación de la fauna y flora que habitan en esta playa y en los cercanos estanys de Almenara, que es un paraje de lagos creados por ullals de agua dulce y al que volveremos otro día para recorrerlo.

Centro de Interpretación

Parad un momento a leer los paneles porque seguro que aprenderéis a valorar lo que estáis recorriendo.

Paneles informativos

El sendero sigue a trozos por el paseo marítimo y a trozos por pasarelas de madera. Algunas de estas pasarelas se adentran en la playa para poder llegar a la orilla sin estropear la microreserva protegida con especies de flora y fauna únicas que hay aquí.

Las pasarelas se adentran en la playa protegiendo siempre el cordón dunar

En el camino nos encontramos con pequeños rincones donde poder parar a descansar mirando el mar hasta que llegamos a la Playa de Corinto, y al núcleo urbano de Casas de Queralt, ya en la provincia de Valencia.

Un buen lugar para hacer un alto en el camino mirando al mar

Aquí las casas están tan cerca del mar que, con los últimos temporales que han ido sucediendo en años anteriores . el mar ha ido ganando terreno a la playa dejando las casa inhabitables.

Los temporales en el Mediterráneo también pueden ser devastadores

A partir de aquí, y después de descansar un poco en la orilla mirando el mar, volvemos sobre nuestros pasos, hasta alcanzar de nuevo el núcleo urbano de la Playa de Almenara.

Es un paseo corto, llano y muy sencillo de hacer, pero que nos dejó la retina llena de la luz de un esplendoroso sol de invierno y de las vistas de un solitario y tranquilo mar Mediterráneo. Por todo esto me gusta la playa en invierno.

Tranquilos paseos por la playa en invierno

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