EXCURSION DE UN DÍA: CUENCA

Aunque Cuenca y sus alrededores se merecen una escapada de varios días nosotros, un día de verano, decidimos visitarla y comer allí degustando sus platos típicos.

A unas dos horas de Valencia se encuentra esta capital manchega que forma parte del  Patrimonio de la Humanidad desde 1996.

Aparcamos a la orilla del río Huécar, donde empieza la Hoz del Huécar, justo bajo las Casas Colgadas, porque si algo teníamos seguro qué ver de Cuenca eran estas casas de origen medieval construidas en el s.XV  desafiando la gravedad.

Subiendo hacia las Casas Colgadas con el Castillo al fondo
Las Casas Colgadas, icono de la ciudad de Cuenca

Subiendo hacia la parte vieja de la ciudad y a una altura de vértigo se encuentra el Puente de San Pablo, construido a principios del s. XX por un discípulo de Eiffel y que sustituye al anterior puente de piedra.

Casas Colgadas y Puente de San Pablo

No puedes dejar de atravesar el puente , (abstenerse los que sufráis de vértigo) ya que desde allí se ve, hacia un lado una vista de toda la ciudad, hacia el otro los bosques de pinos de la Serranía de Cuenca y mirando hacia abajo el antiguo Convento de San Pablo, hoy convertido en Parador de Turismo.

Vista de las Casas Colgadas desde el Puente de San Pablo

Una vez has hecho fotos hacia todos los lados puedes introducirte ya en la ciudad y llegar hasta la Plaza Mayor. Allí te encontrarás con la Catedral, la primera de estilo gótico que se construyó en España, parecida a las francesas, aunque la portada neogótica es del s. XX. ya que la anterior fue destruida por un rayo.

Algo curioso sobre esta Catedral y que la diferencia de otras es que durante su construcción, que duró del s.XII al s.XVIII, se descubrió América, por lo que entre las distintas figuras que se esculpieron también hay algunas de animales del Nuevo Mundo que en esos momentos no eran conocidos en Occidente, como la tortuga, el armadillo o el pez globo. Te doy una pista por si quieres encontrarlos, están en los pilares que sostienen las arcadas góticas del interior del Templo.

Catedral de Cuenca

La entrada a la Catedral cuesta 4´80 €, y si tienes ocasión y coincide tu estancia con una de las visitas nocturnas que se pueden hacer te recomiendo que no te la pierdas. Es una visita guiada de una hora de duración donde se recorren los lugares más importantes de la Catedral siguiendo un guión muy bien narrado y con una música de fondo de Bach. El ambiente, la iluminación y la música hacen de esta visita algo mágico. Y para terminar te invitan a una copita de licor y a unos dulces típicos de la tierra. Aquí os dejo el enlace para que podáis ver los días en los que se lleva a cabo esta visita nocturna.

También en la Plaza Mayor se encuentra el Ayuntamiento de Cuenca

Seguimos subiendo por las callejuelas del casco viejo hacia el Castillo, y mientras subimos vemos a nuestra izquierda unos callejones que nos llevan a una Ronda desde donde se accede a varios miradores sobre la hoz que realiza el río Júcar a su paso por Cuenca. Ir bordeando así la ciudad, viendo allí abajo el cauce del río, es un bonito y relajante paseo con unas vistas espectaculares.

Paseo con bonitas vistas hacia el río Jucar que bordea la ciudad
Miradores sobre la Hoz del Júcar

Lo cierto es que Cuenca es una ciudad muy fotogénica. Tiene tantas bonitas vistas que no sabes hacia donde enfocar la cámara, o hacia donde dirigir la mirada.

Seguimos subiendo hacia el Castillo, y aquí arriba del todo, y como ya habíamos hecho hambre con tanto paseo, decidimos parar a comer en uno de los Restaurantes que están alrededor del Castillo: ajoarriero, zarajos, paté de ciervo, mojete… probamos todas las especialidades típicas de esta tierra y está todo para chuparse los dedos.

Ya con el estómago lleno descansamos un poco aquí en lo alto del Castillo, en un lugar donde parece que nos hayamos alejado kilómetros de una ciudad, pero a la que tenemos a nuestros pies.

Vistas desde el Castillo

Llega la hora de volver, nos quedan dos horitas de camino para llegar a casa. La vuelta la hacemos atravesando la Serranía y es una gozada de carretera y de paisajes. Nos da un poco de pena no poder parar y adentrarnos por los caminos que seguro llegan a lugares verdes y tranquilos. Tenemos que volver para ver el Nacimiento del Río Cuervo, la Hoz de Beteta, las Torcas… y muchos más lugares de Cuenca, que nos faltan por visitar,como el pueblo de nuestro amigo Manolo.

La Serranía de Cuenca vista desde la capital

Porque Cuenca es una ciudad de la que no se habla mucho pero que quien la visita la recomienda totalmente. Y no solo Cuenca sino toda la provincia.

¿Habías pensado en visitarla? Si la tienes en tu lista visítala ya, y si no la tienes apúntala. Te aseguro que luego la recomendarás.

Así es Cuenca, a la «chita callando» se queda en nuestra retina.

 

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