ENTRE CASCADAS EN EL MONASTERIO DE PIEDRA

En medio de las áridas tierras aragonesas, a 3h. de Valencia, se encuentra un oasis donde el agua y los grandes árboles nos recuerdan a otros lugares más lejanos y montañosos.

En este lugar, el río Piedra, afluente del Jalón, y éste a su vez afluente del Ebro, baja formado enormes cascadas, unas altas, otras anchas, unas más grandes, otras más pequeñas, y todo ello rodeado de la sombra que dan los árboles centenarios y que hacen que el paseo de unas dos horas aproximadamente que necesitas para recorrer estos jardines en su totalidad sea una delicia, haga la temperatura que haga en el exterior.

Jardines del Monasterio de Piedra

Porque este recóndito lugar, con el agua como protagonista, son los Jardines Históricos del Monasterio de Piedra. Un antiguo Monasterio cisterciense del s.XIII, con una larga historia, que quedó derruido y que actualmente alberga un precioso hotel.

Solo una parte del Monasterio está reconvertido en hotel y todavía hay una parte que se conserva como se quedó después de desamortizaciones, guerras e infamias de todo tipo y que también se puede visitar, incluso con una interesante visita guiada si te alojas en el hotel.

Entrada al Hotel-Monasterio de Piedra

Y desde luego que el fin de semana no está completo si no te alojas en el hotel.  Para poder dormir en las antiguas celdas de los monjes, desayunar en la antigua sala de armas, tomar una copa en las antiguas bodegas y pasear por los largos pasillos admirando las preciosas escaleras totalmente restauradas, siempre con el sonido del agua de los jardines en tus oídos.

Y aún más interesante, para poder disfrutar del silencio y la tranquilidad que queda cuando se van todos los visitantes.

Interior del Hotel Monasterio de Piedra

¿Te parece un lugar interesante? Pues te voy a contar cómo pasar un fin de semana en este precioso paraje que además no es excesivamente conocido.

Reservamos una noche en el Hotel-Monumento Monasterio de Piedra y esto es lo que hicimos los dos días que estuvimos por aquí.

Salimos de Valencia y llegamos al Monasterio de Piedra sobre las 12 del mediodía. Como hasta las tres no podíamos entrar en la habitación, dejamos las maletas en recepción y compramos las entradas para los Jardines, que por ser huéspedes eran más baratas y además te sirven para entrar las veces que quieras mientras estás hospedado.

Y entramos en los Jardines. No te asustes aunque te parezca que hay mucha gente entrando, ya que a veces hay hasta autobuses, porque el Parque es tan grande que una vez dentro la gente se dispersa.

Y al poco de entrar ya ves las primeras cascadas, que te parecen espectaculares y quieres hacer fotos y videos de todo, cuando lo mejor aun está por llegar.

Por todos lados te encuentras cascadas

El rumor del agua, y la temperatura agradable te acompañan durante todo el paseo, a pesar de que nosotros fuimos en Junio y en plena ola de calor.

Y las cascadas se van haciendo más anchas, en algunas puedes meter hasta la mano, y el agua corre incluso por las escaleras por donde vas a pasar, y te sientas en los bancos que hay por el recorrido, no solo para descansar del paseo, sino para empaparte de la insólita naturaleza que te rodea.

El agua cae por todas partes

Durante el recorrido vas encontrando con parajes que te transportan a otros lugares, como el Lago de los Patos, y que por un momento te olvides de que estas en las áridas tierras aragonesas.

El Lago de los Patos

Y, de repente empiezas a oír un ruido de agua cada vez más estruendoso. Es la señal de que te estás acercando a la joya de la corona: la Cascada Cola de Caballo. Una impresionante cascada de 53 metros de altura, que oculta una gruta detrás de ella a la que se puede acceder por unas empinadas escaleras.

Cascada Cola de Caballo

Las vistas de la cascada mientras bajas las escaleras son espectaculares, y no te olvides el chubasquero porque cuando llegas abajo y pasas por detrás de la cascada seguro que te mojas.

Cuando pasas por detrás de la Cascada seguro que te mojas

Todo el recorrido está indicado con flechas, y si las sigues no te dejas nada por ver. El paseo es sencillo, con algunas escaleras, pero lo pueden hacer incluso los niños. Y además hay lugares para hacer picnic y para que, si vas con niños, éstos puedan jugar un rato.

Zona de picnic y juegos infantiles

También tienes la posibilidad de ver un espectáculo con aves rapaces que hacen tres veces al día.

Y ya por la tarde puedes relajarte en el spa que hay en el mismo hotel o descansar tomándote un helado en la encantadora terracita que hay en el restaurante Piedra Vieja, situado enfrente del hotel, donde comimos y que tiene buenos precios.

Terraza del Restaurante Piedra Vieja

Y cuando llega la noche el Monasterio se transforma. El silencio y la oscuridad llevan a nuestra imaginación a aquellos años en los que los monjes, con sus hábitos blancos y negros, recorrían los largos pasillos del Monasterio orando y cantando laudes y maitines.

El Monasterio de noche se transforma…

Al día siguiente, después de haber desayunado en la Sala de Armas, nos juntamos con el resto de huéspedes del hotel para hacer una visita a lo que queda del antiguo Monasterio.

Y vemos la capilla, ahora sin techo, bajamos a la cripta donde está enterrada la familia dueña del Monasterio, la cocina donde se hizo el primer chocolate de Europa, el refectorio, la sala caliente y nos cuentan la historia de este Monasterio y de la familia catalana que lo compró y cuyos herederos aun son los propietarios de todo este fantástico lugar.

Visita al antiguo Monasterio

Y además aquí se encuentra el Museo del Vino de Calatayud, que ya os nombré cuando hablamos de Cinco lugares que visitar en España con el vino como protagonista.

Y con las maletas ya en el coche, nos despedimos dando una última vuelta por estos Jardines tan cuidados como escondidos y que siguen siendo tan espectaculares como lo fueron desde hace siglos.

Otra de las cascadas del Monasterio de Piedra

Y ojalá sigan siendo así muchos siglos más, porque el cambio climático, algunas prácticas agrícolas, incluso una DANA como la del 2024 que obligó a cerrar el Parque durante varios meses por los destrozos que hizo, nos obliga a que tengamos que ser muy cuidadosos si queremos que nuestros nietos pueden ver estos Jardines como los estamos viendo nosotros en la actualidad.

 

 

Deja un comentario