ELIGIENDO POR UN MIRADOR : CARMONA Y EL VALLE DEL NANSA

Cuando visitamos en Cantabria las Ermitas Rupestres de Valderredible, nos quedamos con ganas de visitar más pueblos de esa zona. Y además, ya teníamos claro donde nos íbamos a alojar en esta ocasión. ¿Sabes por qué?

Porque en el viaje anterior al Valle de Cabuérniga, recorriendo las carreteras de montaña, al subir la Collada de Carmona paramos en el  Mirador de la Vueltuca que puede que tenga una de las vistas más representativas de Cantabria.

Carmona desde el mirador de la Vueltuca

Y desde ese mirador, al fondo, se veía un pueblo, Carmona, que por supuesto fuimos a visitar. El pueblo nos encantó, con sus casonas pasiegas, sus callejuelas empedradas, su tranquilidad y todo rodeado de pastos y de caminos que te incitaban a pasear.

Y precisamente paseando por este pueblo nos encontramos con la «Venta de Carmona», un hotelito de ocho habitaciones ubicado en un auténtico palacio del s. XVIII. En ese momento decidimos que al año siguiente vendríamos a hospedarnos en este pueblo y en este hotel para visitar todo lo que en este viaje no habíamos podido ver.

La Venta de Carmona

Y así lo hicimos.

A Cantabria puedes volver una y otra vez y nunca te aburres, pues no repites paisajes. Igual puedes ver ciudades señoriales y a la vez modernas como Santander, playas originales como la de Eo, pueblos pesqueros como Suances, santuarios con dispensa papal como Santo Toribio de Liébana, pueblos conservados como Santillana del Mar, picos adorados por los montañeros como el Naranjo de Bulnes en una de las cordilleras más agrestes que te puedas imaginar, los Picos de Europa, y pueblecitos en medio de un valle como Carmona.

Y aquí estábamos nosotros, de nuevo en Cantabria, en esta ocasión recorriendo el Valle del Nansa.

Como ya hace bastantes  años de este viaje, investigando ahora he descubierto que ese hotel en el que nos hospedamos lo cerraron, lo restauraron y lo volvieron a abrir en 2018 como hotel- restaurante de 4 estrellas, con el  nombre de La Casona de Carmona.

Carmona y la Casona de Carmona

También he visto que en este mismo pueblo, y en una típica casona pasiega está La Infinita Rural Boutique, y aunque no he tenido la suerte de poder alojarme aquí, ya que aún no existía cuando hicimos este viaje, por lo que he podido ver en su pagina web parece que no está nada mal, por lo que también es una buena elección para alojarte mientras visitas este valle.

Así que ahora os voy a contar un poco cómo es  el Valle del Nansa y qué puedes hacer si te decides a visitarlo.

Pueblos y bosques, eso es lo que verás, pero bosques de todos los tipos: robledales, hayedos, castañares, abedules, incluso sequoyas.

Este valle tiene montes y bosques para aburrir, con ejemplares singulares, muy viejos y muy bellos. ¿Te gustan las aldeas de montaña, te gustan los bosques? Pues sin dudarlo el Valle del Nansa es tu destino.

Y  Carmona, enclavada entre los valles de Cabuérniga y de Nansa, es el lugar perfecto donde poner tu base de operaciones.

Lo bien cierto es que todos los pueblos de esta zona poseen el verdadero encanto de lo rural. Aquí podrás desconectar, dejar a un lado el reloj y disfrutar del tranquilo ritmo de vida que se respira por estas tierras paseando por los múltiples senderos que las rodean y aprovechando para saludar a las vacas Tudancas, una raza bovina autóctona de esta zona y que pastan por los alrededores.

Y además podrás visitar todo lo que ahora te voy a contar.

Senderos de los alrededores de Carmona

Mucho más conocido y con más turistas, pero igual de bonito, es Bárcena Mayor, el pueblo más antiguo de Cantabria.

Aquí tienes que dejar el coche a la entrada del pueblo y pasear por sus calles observando las fachadas, las balconadas, los escudos… Todo es de piedra y de madera creando un ambiente sobrio pero lleno de encanto.

Bárcena Mayor

Bárcena Mayor se encuentra dentro del Parque Natural del Saja- Besaya, un ámplio espacio de 245 kilómetros cuadrados que incluye, además de los bosques, amplias zonas de pasto llamadas «brañas» y que es donde pastan en libertad las vacas Tudancas, autóctonas de Cantabria.

Hayedo de Saja-Besaya

Y una vez en Bárcena Mayor debes pasear por el mayor hayedo de Europa. Es un hayedo cuidadosamente conservado y que nos invita a recorrerlo por pistas y caminos bien señalizados.

El camino sale del mismo pueblo de Bárcena Mayor y al poco de haberte introducido en este lugar mágico, lleno de robles, hayas y castaños te sentirás mas parte que nunca de la naturaleza y comprobarás que es un bosque tan poblado que casi no puede entrar ni un rayito de sol.

Otro pueblo al que se puede ir porque también tiene muchas excursiones para hacer es Ruente. Aquí puedes recorrer el Monte Aa, que es un precioso robledal.

Y así como las hayas a mí me dan sensación de ligereza, los robles, ¡no me preguntes porqué!, me dan la sensación de sabiduría, como que han visto pasar y pasar el tiempo y ya están de vuelta de todo.

¡Imagínate cómo te puedes sentir en medio de un robledal!. A éste se llega saliendo de Ruente y cruzando el puente sobre el río Saja.

En el Monte Aa

Nosotros también fuimos a merendar, a unos kilómetros de Ruente, al Manantial de la Fuentona. Aquí el agua surge del subsuelo bajo una roca caliza, pero lo más curioso es que es intermitente y de repente, durante periodos que pueden durar unos minutos o como mucho unas horas, deja de surgir el agua y luego resurge con el mismo caudal de antes. Misterios de la Naturaleza.

Enorme roble de gran belleza

Y un poco más allá de Ruente está el pueblo de Ucieda, con sus dos barrios, el de Arriba y el de Abajo. Y en este pueblo está uno de los montes más extensos del Parque Natural de Saja-Besaya.

En este caso es un monte mixto con distintos tipos de árboles pero donde se encuentran 10 ejemplares de robles y hayas catalogados por el Gobierno de Cantabria como árboles singulares, por ser ejemplares muy viejos y de gran belleza.

¿Y qué más podemos visitar en este valle?. Cualquier pueblo por el que pases es digno de pasear por sus calles, pero a nosotros  también nos gustó mucho visitar la aldea de Tudanca.

Este lugar es interesante porque, además de haber sido declarada Conjunto Histórico- Artístico, en ella se encuentra la Casona de Cossío, que, aunque fue construida en tiempos de Felipe V, su último propietario fue el escritor José María de Cossío y en ella pasaron algunos días Unamuno, Alberti, Cela y otros intelectuales españoles de la Generación del 27, que se sirvieron de la hospitalidad de Cossío y de la quietud de este paraje para dar rienda suelta a su creatividad.

La Casona, hoy convertida en Museo, ha conseguido que esta pequeña aldea, situada en uno de los valles más recónditos de Cantabria, forme parte de de la historia de la literatura española, conservando una biblioteca  con más de 25.000 libros. ¡Una curiosidad de esas que me gusta descubrir y contaros!

Casona de Cossio en Tudanca

Y para descansar un poco de paseos por los bosques nos salimos de este valle y destinamos un día para visitar Santo Toribio de Liébana.

Este Monasterio, a los pies de los Picos de Europa, es uno de los 4 lugares de peregrinaje cristiano del mundo  que tiene el privilegio del Año Santo y en los que te pueden dar una bula papal. Estos cuatro lugares sagrados son Roma, Jerusalén, Santiago de Compostela y Santo Toribio de Liebana.

El año que lo visitamos era un Año Jubilar, que se celebra cada 4 años, y es el único momento en el que se abre la puerta del Perdón, la principal del Monasterio.

Además en este Monasterio se conserva el Lignum Crucis, que es, según dicen, el mayor trozo conservado de la Cruz de Cristo. Son esos conceptos de cultura general que vas aprendiendo en los viajes si tienes curiosidad y te interesas por los lugares que visitas. Clases de historia en vivo y datos que recuerdas con mucha facilidad al haberlos vivido.

Santo Toribio de Liébana

El paisaje que se quedó en mi retina: La Iglesia de Santa María de Lebeña

Y se quedó en mi retina por el lugar en el que está y por toda la historia que ha vivido. ¡Ahora os cuento!

En el camino hacia Santo Toribio, a doce kilómetros de éste, enmedio de un estrecho desfiladero y rodeada de un entorno privilegiado, nos encontramos con la Iglesia de  Santa María de Lebeña.

Es de arquitectura mozárabe y está situada en un lugar muy especial ya que, mucho antes de que llegaran los monjes, los druidas se reunían aquí para rezar a sus dioses alrededor de un tejo que para ellos era sagrado. Hoy en día ese tejo sigue allí aunque partido por un rayo.

Y puede que os preguntéis por qué el tejo era considerado un árbol sagrado. Pues mi curiosidad me llevó a descubrir  que el tejo servía como protección a los lugares sagrados por su gran toxicidad, ya que todas sus partes son tóxicas, salvo el fruto, y cuentan las leyendas que los cántabros, antes que rendirse al enemigo, ingerían su veneno.

No se puede negar que esta iglesia está en un lugar escondido ya que para llegar has de atravesar el desfiladero de La Hermida,una estrechísima carretera serpenteante con la montaña a un lado y el río Deva al otro.

Santa María de Lebeña

Ciertamente este lugar, aislado y seguro entre las montañas de los grandiosos Picos de Europa, no sería fácil de localizar en la época de los druidas, esos chamanes celtas que conocemos por los cómics de Asterix y Obelix, y que dicen que se reunían aquí, justo donde posteriormente se edificó la Iglesia de Santa María de Lebeña.

Ya veis que esta Iglesia está repleta de leyendas y de historia, incluído el robo de la imagen de la Virgen de la Buena Leche, una talla pequeñita de la Virgen amamantando al Niño que fue robada del interior de esta Iglesia en 1993 y que fue devuelta a su lugar unos años después por  la Unidad de la Guardia Civil que se dedica a perseguir estos robos.

Por todo lo que os he contado, por el lugar donde está y por toda la historia que carga a sus espaldas, Santa María de Lebeña se ha quedado para siempre en mi retina.

Torre de Santa María de Lebeña

Y si aún tenéis tiempo y queréis visitar un pueblo semiabandonado, en un lugar precioso, podeis visitar Tresabuela. ¡Bueno, ya paro!. Seguiría contando y contando sitios que ver en Cantabria: el faro de los 1000 escalones, el Parque de Cabárceno, Altamira, Santillana del Mar…

Es una provincia que se merece que vuelvas a disfrutarla una y otra vez, y nunca te cansaras de hacerlo.

Y tú ¿qué parte de Cantabria es la que conoces?

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