ELIGIENDO POR UN DESTINO CLÁSICO: ROMA

Ya sabéis que dicen que todos los caminos conducen a Roma, así que mi camino también me condujo, hace algunos años, a esta preciosa ciudad cuya historia había estudiado en mis años de colegio y que había visto en tantas y tantas películas.

Roma tiene dos aeropuertos, Fiumicino que es el más grande y Ciampino que es donde aterrizan las aerolíneas de bajo coste. Nosotros aterrizamos en Ciampino y fuimos en autobús hasta Roma. Este aeropuerto está a unos 16 Km. de Roma pero al ir haciendo muchas paradas tarda bastante en llegar.

Por Roma hay que callejear, de día y de noche, volver a la Fontana de Trevi o a la Plaza de España a distintas horas del día, y entre paseo y paseo comerte un gelato o un trozo de pizza al taglio. Para poder utilizar bien los días que vayas a  estar en Roma es importante que te prepares un  recorrido, te hagas con un buen mapa  y tengas muy claro los monumentos que quieres visitar y a los que quieres entrar.

Pero tampoco te olvides de guardar un poquito de tu tiempo para callejear sin mapa, porque al dar la vuelta a cualquier esquina te puedes encontrar con una obra de arte o con un rincón encantador.

Nosotros lo teníamos bastante claro, y lo primero que visitamos fue el Vaticano, pero ya os hablaré de ese pequeño país en un próximo post en el que voy a describir mis viajes a tres  mini-paises.  Así que en este post nos centraremos en la ciudad de Roma.

Ciudad del Vaticano y Roma vista desde la Cúpula de San Pedro

En Roma están por un lado los monumentos, por otro las plazas y por otro las estatuas de Miguel Angel y de Bernini que no debes dejar de ver, y que están dentro de Iglesias. Lo mejor es ir alternando las visitas de ruinas, Iglesias y plazas ya que si no corres el riesgo de acabar saturado de ver tantas ruinas o tantas Iglesias.

Pues allá vamos.

Estar en Roma es como ver el pasado de nuestra civilización. Toda la ciudad tiene un aura, una sensación de que estás en un lugar en el que han pasado cosas importantes. Esa sensación también la tuve en Grecia, sobretodo en el lugar donde se alza el Partenón.

Ya sabéis que en los viajes me gusta encontrar lugares poco turísticos pero es que en Roma  tienes que seguir a los cientos de turistas que la visitan, porque hay unos lugares imprescindible obligados de visitar, y en ellos te puedo asegurar que no vas a estar solo.

Roma está siempre llena de turistas. El Partenon

De todas formas un buen consejo es que no te empeñes en verlo todo. Es mejor que saborees y disfrutes de lo que visites con tranquilidad y que te dejes cosas por ver para poder volver. Por eso dicen los romanos que para conocer Roma «non basta una vita».

Pero, ¿cuáles son los imprescindibles de  Roma? Pues los que todos conocemos: El Coliseo, la ciudad del Vaticano, el Panteón, la Fontana di Trevi, la Plaza de España…Seguro que hay mil sitios donde puedes buscar información de lo más importante que hay que ver en Roma, por eso yo te voy a contar lo otro, lo que además de esos imprescindibles, también me gustó cuando visité la Ciudad Eterna.

El paisaje que se quedo en mi retina.- El Trastevere

El Trastevere es un barrio bohemio y tranquilo, es como un pueblo dentro de una gran ciudad. Ha conseguido mantener esa tranquilidad y ese ambiente de una pequeño pueblo italiano. Pasear por sus calles empedradas al atardecer es una gozada y comer o cenar en uno de sus múltiples restaurantes, pues también. Organízatelo para poder dar una vuelta por aquí.

Nosotros comimos en el Restaurante Carlo Menta, una taberna típica, aunque también puedes encontrar restaurantes modernos e innovadores.

Una calle del barrio del Trastevere

Cerca del Trastevere, al otro lado del río Tíber, se encuentra la Bocca della Veritá, una máscara de mármol colocada en el exterior de la Iglesia de Santa Maria in Cosmedin. Ésta es una visita divertida si vas con niños , ya que meter la mano en la Boca de la  Verdad, sabiendo que como cuenta la leyenda, si has dicho alguna mentira la boca se cerrará, es todo un reto para cualquier niño.

Por supuesto que el Coliseo lo has de visitar, por cierto es muchiiiisimo más grande de lo que me esperaba, dicen que podía albergar hasta  50.000 personas que se reunían aquí para ver las luchas de gladiadores.

Interior del Coliseo Romano

Lo cierto es que impresiona, pero a mí me gustó más el paseo por el Monte Palatino. En esta colina vivieron algunos Emperadores y otros personajes ilustres. Actualmente quedan algunos rastros de los antiguos palacios y de otros edificios. Pasear por este monte imaginando cómo vivían los dueños de esas mansiones es realmente interesante. Y al lado del Monte Palatino está el Foro Romano, donde destacan varios templos dedicados a Rómulo o a Saturno.

Vistas del Foro Romano
Monte Palatino

Te diré un pequeño truquillo de esos que son bastante útiles: Si vas sin entrada visita primero el Palatino y saca aquí la entrada para visitar también el Coliseo. Cuando después vayas al Coliseo ya tendrás la entrada y no tendrás que hacer la larga cola que suele haber para comprar los tickets.

Otro consejo es que lleves calzado cerrado pues es un terreno con mucho polvo. Y cómodo pues vas a andar muuuucho.

Templos en el Foro Romano

Si después de ver ruinas, que son realmente impresionantes, sobretodo si piensas que son monumentos del siglo I. te apetece ver otro tipo de monumento te diré uno que me impresionó bastante por su magnitud. Es el Monumento a Vittorio Emanuele.

Monumento a Vittorio Emanuele

Es como una gran tarta de nata que se ve desde cualquier lugar de Roma donde te encuentres. Pero no solo es interesante el Monumento sino todos sus alrededores, pues en unos pocos metros podemos dar un paseo por la época romana, por la Edad Media y por el siglo XX.

El Monumento está en la Piazza Venecia y se construyó a principios del s. XX como homenaje al Rey Victor Manuel II.

Piazza Venecia con el monumento a Vittorio Emanuele

También se le llama «El altar de la Patria» o como dicen los romanos con gran sentido del humor «La gran máquina de escribir». Lo que es cierto es que es un monumento impresionante, solemne, equilibrado y muy, muy grande.

Está construido a los pies de la Colina Capitolina, una de las 7 colinas que rodean Roma. Por su lateral, subiendo una elegante rampa escalonada llamada la Cordonata que está custodiada por dos enormes figuras que representan a Castor y Pollux, llegas a la Plaza del Campidoglio, una de las más bonitas de Roma, que fue diseñada por Miguel Angel y donde se encuentran los Museos Capitolinos.

Esta plaza es el kilómetro cero de todas las carreteras de Italia.

Subiendo hacia la Piazza del Campidoglio
La Loba Capitolina

Pero no solo es interesante la visita por lo bonita que es la Plaza o por las vistas del Foro Romano que se tienen desde aquí, sino también porque en la esquina entre el Palazzo Senatorio y el Palazzo Nuovo se puede ver la escultura de la mítica Loba Capitolina que amamantó a Romulo y Remo y que según cuenta la leyenda fueron los fundadores de  Roma. Esta loba es el símbolo de Roma por excelencia.

La loba que  se encuentra sobre la columna es solo una copia ya que el original esta en los Museos Capitolinos. Estos Museos son los más importantes de Roma después de los Museos Vaticanos. Por ejemplo, desde el interior de los Museos Capitolinos se puede ver los restos del Templo de Júpiter que se alzaba en esta colina.

Si puedes estar aquí al atardecer es muy bonito ver como se va iluminando la ciudad , sobretodo el Foro Romano, sobre el que se tienen muy buenas vistas.

Vistas del Foro Romano desde la Colina Capitolina

Hablar de Roma es también hablar de Miguel Angel y de Bernini. Verás plazas, fuentes, puentes… hechos por estos dos grandes artistas. Pero de todas las esculturas que hicieron hay dos que no quería dejar de ver. Eran el «Moises» de Miguel Angel y el «Extasis de Santa Teresa» de Bernini.

El «Moises» se encuentra en la Iglesia de San Pietro in Vincoli, y además de ser una escultura que impresiona por su gran tamaño, es tan realista que parece que en cualquier momento vaya a levantarse de su enorme sillón y ponerse a hablar. Esta Iglesia está cerca del Coliseo.

El Moisés en la Iglesia de San Pietro in Vincoli

La otra escultura que quería ver, «El Éxtasis de Santa Teresa», se encuentra en la Iglesia barroca de Santa María de la Victoria, que se ha hecho famosa a raíz de su aparición en el libro y en  la película de  «Ángeles y Demonios». La Iglesia es una más de las muchas que hay en Roma pero a mí me gustó poder ver en persona esa escultura que había visto en mis libros de texto.

El Éxtasis de Santa Teresa en la Iglesia de Santa María de la Victoria
Piazza Navona

Y por último vamos con las plazas. Hay que verlas todas.

Ademas de la del Campidoglio de la que ya hemos hablado, hay que tomarse un café en  Piazza Navona admirando la «Fuente de los 4 ríos» de Bernini. Por cierto, y como ya comenté en el post sobre Bolonia, en Italia es donde he tomado el mejor café.

Las cuatro estatuas de la fuente representan los cuatro ríos más importantes de la época: el Nilo, el Danubio, el Ganges y el Río de la Plata.

Después de estar un rato descansando y recorriendo la Plaza en toda su extensión hay que ir a la Piazza de Espagna a sentarse en su escalinata, como hacen los cientos de italianos que la usan como lugar de encuentro y los miles de turistas como lugar de descanso. Esta plaza está situada en una de las zonas más importantes de Roma para ir de compras.

Las escaleras es lo más peculiar de esta plaza. Son 135 peldaños que comunican la plaza de España con la Iglesia de la Trinità di Monti.

Piazza di Spagna

Desde allí hay que ir caminando por la Via del Babuino hasta la Piazza del Popolo y subir hacia la Terraza del Pincio en los Jardines de Villa-Borghese. Estos jardines, enormes y bellísimos, son ideales para pasar un día de picnic y, sobretodo si vas con niños, para pasear, remar en bote por su lago, alquilar unas bicis eléctricas para recorrer los jardines en toda su extensión e incluso para ir al zoo de Roma o al Explora, que es un Museo para niños.

Vista de la Piazza del Popolo desde Villa-Borghese

O simplemente para ver Roma, bellísima, con todas las cúpulas de sus cientos de Iglesias y ¡como no! con el Monumento de Vittorio Emanuele en medio de todo.

Roma desde Villa -Borghese

Y por supuesto debes ir a la Piazza di Trevi a echar una moneda, siempre con la mano derecha sobre el hombro izquierdo y de espaldas a la Fuente, en su famosa Fontana para, como dice la tradición, volver a Roma, a la Ciudad Eterna, a la cuna de nuestra civilización, a la ciudad en la que no basta solo una vida para conocerla. Ciao Roma, arrivederci.

La Fontana de Trevi

 

 

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