ELIGIENDO POR LA HISTORIA : BERLÍN (II)

Ya sabéis que Berlín, junto con Londres, es una de mis ciudades favoritas, y realmente me es difícil decir qué es lo que más me llamó la atención de esta ciudad. Hay que recorrerla toda, y si no da tiempo en un viaje, pues habrá que volver más veces.

En un post anterior ya os conté lo más típico y tópico para visitar en Berlín, y por supuesto todo lo que hay allí explicado hay que verlo. Ahora os voy a explicar mi experiencia en el Barrio Judío, que sin ser lo más típico fue de lo que más me gustó y la zona del Berlín oriental o zona soviética con todas las referencias que hay sobre el Muro de Berlín. ¡Pues allá voy!

Nos dejamos para el último día el paseo por las calles y los patios del Barrio Judío de Berlín y, si no hubiéramos hecho este recorrido, creo que no me lo habría podido perdonar, por eso ya os lo digo, si por falta de tiempo te tienes que dejar algo de Berlín sin ver, pon la visita a este Barrio como prioridad.

Si todavía tienes dudas, sigue leyendo.

Dicen que en Berlín no hay un Barrio Judío, ya que los judíos eran ciudadanos alemanes que vivían por todo Berlín, pero si que es verdad que en este barrio, al norte de Alexanderplatz vivían una mayor cantidad de judíos.

Lo que se llama Barrio Judío es porque allí está el cementerio judío, la sinagoga y unas pequeñas placas doradas en la acera, en la puerta de cada finca, con el nombre de las familias que vivían alli y que fueron llevadas a los campos de concentración.

Esto es como una obra de arte viva ya que las familias siguen hoy en día colocando esas pequeñas placas.

Ya comenté en la anterior entrada sobre Berlín que aquí la historia no se esconde, y en estos detalles es  donde eso se ve.

El paisaje que se quedó en mi retina: Los Hackersche Höfe

Pero lo más bonito de esta zona de Berlín son los coloridos patios interiores que conectan los distintos edificios, los Hackesche Höfe.

En ellos hoy en día, y habiendo sido restaurados después de la Segunda Guerra Mundial, hay galerías de arte, tiendas de ropa, cafeterías, bares y restaurantes, utilizando los bajos de estos bonitos edificios Art-decó.

Los Hackesche Höfe.

En uno de esos patios encontramos un delicado restaurante especializado en bagels, con una estupenda pastelería de la que hubiéramos probado todas las tartas. Es el Barcomi´s Deli, una cafetería de estilo americano donde todo lo que sirven es casero. Han tenido tanto éxito sus tartas que ya hay cuatro libros con las recetas de Cynthia Barcomi.

Para pedirte un bagel, que es un tipo de pan con un agujero enmedio, tienes que elegir primero el tipo de pan que quieres: con semillas de amapola, pepitas de chocolate, pipas de calabaza, canela y pasas… y luego lo que quieres que lleve dentro, el más típico es el de crema de queso y salmón ahumado.

Bagel de salmón ahumado de Barcomi´s Deli

Respecto a las tartas la más típica es la “New York Cheasecake”, pero no deberías perderte la “Carrot Cake” o, si te gusta mucho el chocolate, la “Devil’s Food Cake”. Bueno, ¡todo está buenísimo!

Entrada al Barcomi´s Deli

Aunque no es uno de los patios también se encuentra en esta zona el callejón  de Haus Schwarzenberg, donde se encuentran hasta tres museos y varias galerías de arte, incluyendo el Museo de Otto Weidt y la exposición Anne Frank Zentrum.

 

Callejón  de Haus Schwarzenberg

Nosotros visitamos el museo de Otto Weitz y es una interesante exposición de la vida de este empresario alemán que contrató en su fábrica principalmente a judíos ciegos y sordos consiguiendo salvarlos de la deportación en los peores años del régimen nazi.

La entrada al Museo es gratuita . La fábrica, donde se hacían cepillos y escobas, estuvo en este mismo lugar donde ahora esta el Museo y también se pueden ver las habitaciones donde  Otto Weistz escondió a algunos trabajadores y a sus familias y les ayudó a escapar cuando fueron perseguidos.

Museo de Otto Weistz

En este Barrio también se encuentra la Nueva Sinagoga de Berlín, con su gran cúpula dorada y capacidad para 3000 personas. Fue construida a mediados del s. XIX y aunque fue incendiada en la “Noche de los cristales rotos” y bombardeada posteriormente, se rehabilitó y en 1995 volvió a abrir sus puertas y en ella se alberga el Centro Judaico con una exposición permanente de la historia del edificio y de los judíos berlineses.

Sinagoga de Berlín

También en este barrio está el Antiguo Cementerio Judio, que hoy en día ya no tiene ninguna tumba pero que en la puerta te recibe un conjunto escultórico en memoria de los miles de judíos deportados durante el nazismo que te estremece.

Entrada al Antiguo Cementerio judío

Otra de las cosas que hicimos en este viaje y que nos gustó mucho fue la visita a un bunker. Nosotros lo hicimos con la empresa Berliner Unterwelten, que los hace en español. Tienen varios tours, no hace falta reservar, solo acudir con la suficiente antelación y ya está.

Aquí os dejo el enlace a su página donde están los horarios y los distintos tours que realizan. Nosotros  hicimos el que llaman “Mundos en Tinieblas” y realizas la visita, con guía, a uno de los pocos bunkers que se conserva intacto explicándote como pasaban allí el tiempo los berlineses cuando tenían que pasar varios días  encerrados.

En el tour no te dejan hacer fotos porque muchos de los objetos y fotografías que hay son de particulares que los han dejado a esta Asociación para mostrar este trozo de la historia.

Frente al bunker, y para completar la visita, puedes acercarte atravesando un parque, que en realidad está encima de una montaña de escombros, a ver unas fortalezas antiaéreas que construyó Hitler para proteger a la población civil  de los aviones aliados si atacaban Berlín. Al ser sus muros de hormigón armado de 3 metros y medio de espesor , aunque una vez acabada la guerra se intentó destruirlas fue imposible hacerlo y ahí siguen medio en pie. Son bastante impresionantes.

Camino hacia las fortalezas antiaéreas
Un trozo del Muro de Berlín

Y nos faltaba ver la zona del Berlín Oriental, con lo que queda del Muro que separaba los dos Berlines, y con el Check Point Charlie, que era una de los 81 puntos de paso  de una zona a otra de Berlín.

Por poco que te interese la Historia es imposible no tener curiosidad e intentar conocer qué pasó en esta ciudad, por lo que es imprescindible indagar un poco en su Historia para poder conocerla bien.

El Muro de Berlín dividió la ciudad en dos partes durante 28 años. Al final de la II Guerra Mundial, la ciudad quedó dividida en 4 sectores: el inglés, el francés, el norteamericano y el soviético. Debido a las malas relaciones de los aliados con los rusos, en  1949 los sectores francés, inglés y norteamericano crearon la Republica Federal Alemana (RFA) y el sector soviético la Republica Democrática  Alemana (RDA).

Ahí ya Berlín quedó dividida pero no fue hasta 1961 cuando al darse cuenta de que muchos alemanes de la RDA se iban a vivir a la RFA y empezaron a perder mucha población es cuando decidieron hacer un muro, que de momento fue provisional, y se cerraron muchos puntos de paso dejando abiertos solo 12.

Los 4 sectores en los que quedó dividido Berlín al finalizar la II Guerra Mundial

Este muro dividió familias y amigos y aunque en principio fue solo una alambrada acabó convirtiéndose en una pared de hormigón de unos 4 m. de altura. Al lado del muro estaba la llamada “franja de la muerte”, formada por un foso , una alambrada, y una carretera por la que patrullaban constantemente vehículos militares.

En el Check Point Charlie, que es como una recreación de lo que era un punto de paso, hay un Museo dedicado al Muro  con todas las maneras en las que la gente intentó cruzar este paso fronterizo entre el Este y el Oeste

Check Point Charlie

La caída del Muro fue en Noviembre de 1989, y en la actualidad el trozo más grande de Muro que queda en pie es lo que se llama la East Side  Gallery, donde a lo largo de poco más de 1 Km. se puede ver el muro con numerosos graffittis, hoy en día protegidos con una pequeña valla, que seguro que todos hemos visto alguna vez.

Dicen que es la mayor galería de arte al aire libre del mundo. Aquí os dejo algunas de las pinturas más conocidas.

 

 

La visita a esta zona del Muro no es de lo que más me gustó del viaje, pero creo que es una visita obligada si estás en Berlín. Además así aprovechamos para ver la parte oriental de Berlín que es totalmente diferente de la Occidental.

Visitando la East Side Gallery

Cuando bajamos del metro lo primero que nos llamó la atención fue un puente precioso,  el Oberbaumbrucke. Este puente en su momento también fue un paso fronterizo entre el Este y el Oeste de Berlín.

Oberbaumbrucke

Volviendo de ver el Muro fuimos siguiendo una ámplia y larga avenida, la Karl- Marx Allée, con edificios altísimos llenos de ventanitas y algunos de ellos todavía destruídos y deshabitados. Una zona como mucho más fría, impersonal, con pocos comercios.Por esa avenida y después de andar bastante llegamos a Alexanderplatz, la plaza más importante de la R.D.A. (zona soviética).

En esta plaza está el Reloj Mundial que da la hora de todas las ciudades del mundo y la Torre de la Televisión , el Fernsehturm, que sigue siendo la estructura más alta de Alemania. Nosotros no subimos pero se deben ver unas bonitas vistas de Berlín desde el Restaurante Giratorio que hay arriba.

El Fernsehturm o Torre de Televisión en Alexanderplatz

Y para finalizar tres curiosidades que nos llamaron la atención en Berlín.

Una son los dibujitos de un señor con sombrero que hay en los semáforos de peatones para indicar cuando puedes parar y cuando puedes pasar. Les llaman los “Ampelman”, y eran las siluetas que se usaban en los semáforos de la República Democrática Alemana.

Los inventó un pedagogo alemán para hacer más fácil la circulación como peatones de niños, ancianos, discapacitados, o personas que no distinguen los colores. Y por eso era una silueta de un hombrecito con el típico sombrero berlinés que está con los brazos en cruz cuando hay que parar y dando un paso cuando se puede cruzar, para que sea algo fácil de entender.

Cuando la reunificación se extendieron por toda la ciudad siendo en la actualidad un emblema de Berlín y habiendo tiendas donde se venden todo tipo de souvenirs con este dibujito.

Ampelman en las calles de Berlín

La segunda curiosidad son unas tuberías exteriores elevadas pintadas de rosa y de azul que se ven por toda la ciudad y que parecen un rompecabezas ya que te entran ganas de seguirlas para ver adonde te llevan. Averiguamos que servían para bombear el agua que hay en el subsuelo ya que Berlín está situada en un terreno pantanoso y es preciso drenar el agua del subsuelo para poder hacer sótanos, garajes, o túneles.

Pero¿porqué de estos dos colores ?. Se comenta que se consultó con psicólogos cuales serían los mejores colores para pintarlas y se decidió que estos dos colores porque son los preferidos de los niños.

Tuberias rosas frente al Ayuntamiento
Tuberias rosas y azules por las calles de Berlín

Y en tercer lugar están los osos. Berlín está llena de esculturas de osos. El oso está en el escudo de Berlín  y por toda la ciudad hay diferentes muñecos-oso vestidos de distintas formas como éste que está boca abajo en la puerta del Hotel Hilton  en Gendarmenmarkt , una de las  plazas más bonitas de Berlín.

Y cuando parece que ya lo has contado todo sobre Berlín te das cuenta que todavía no has hablado del Museo de Pérgamo con sus grandes joyas arquitectónicas de la Antiguedad, o de la Catedral con las preciosas vistas desde su Cúpula tanto del exterior como del interior, o el paseo por Nikolaiviertel, que es como un pueblecito en el Centro de la ciudad con sus callejuelas medievales  y sus fantásticos restaurantes y tabernas…

Parece que Berlín nunca se acaba de ver. Seguiré contando…

 

 

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