En nuestro viaje a Oporto, además de ver la ciudad, como te cuento en el post «Oporto: La ciudad de los mosaicos y los miradores», hicimos dos excursiones con transporte público.
Un día decidimos ir en tren a Guimaraes y otro día en tranvía a la desembocadura del río Duero.

Últimamente, al visitar una ciudad, hemos utilizado el tren para conocer algún lugar de los alrededores, y nos ha gustado bastante la experiencia. Ya hicimos una excursión en tren, visitando Brujas, cuando estuvimos en Bruselas, y fuimos a Milán en tren desde Bérgamo en nuestro último viaje a Italia.

Excursión en tren a Guimaraes
El tren hacia Guimaraes sale de la Estación de Sao Bento, que está en pleno centro de Oporto y es un edificio donde también encontrareis muchos de los murales de azulejos azules y blancos tan típicos de esta ciudad.
El trayecto dura poco más de una hora y cuesta 3´60€ ida y otro tanto la vuelta, teniendo en cuenta que te tienes que sacar el soporte que son 0´50€.
Hay bastantes trenes que hacen ese trayecto, tanto a la ida como a la vuelta, y el viaje es cómodo. Salen trenes prácticamente cada hora.

Así que a mitad mañana ya estábamos en Guimaraes. Esta ciudad histórica medieval es llamada «la Cuna de Portugal» porque aquí se gestó el nacimiento de Portugal como reino independiente en el s. XII, además de ser el lugar de nacimiento del primer Rey portugués, Afonso Henriques.
Una avenida en bajada, llamada Avenida de Afonso Henriques, separa la Estación del tren del centro de la ciudad (acuérdate que luego será de subida), y una vez te encuentras en el Largo do Toural, con sus peculiares fachadas, y donde podrás ver el letrero, escrito en la muralla, Aqui nasceu Portugal, ya puedes empezar a recorrer su bonito casco histórico medieval que está muy bien conservado.

En tu paseo pasarás por su plaza principal, el Largo de Oliveira, con su templete gótico, situado justo enfrente de la Iglesia de Nossa Senhora da Oliveira, y que conmemora la victoria de las tropas portuguesas y castellanas frente a los musulmanes en la Batalla del Salao en el s. XIV, por lo que su nombre oficial es Padrao do Salado. En su interior tiene una cruz de piedra tallada.

Esta plaza, el Largo de Oliveira, está unida a otra plaza, el Largo de Sao Tiago, por una arcada. Ambas plazas son las típicas plazas medievales con casas de los s. XVI y XVII con sus balcones de madera. Es un lugar repleto de restaurantes y cafeterías donde poder tomar algo y reposar del camino.

Otra curiosidad de Guimaraes es que, a lo largo del paseo, te podrás ir encontrando por sus calles unas hornacinas con figuras representando motivos religiosos. Son las alminhas o pequeños oratorios callejeros que, según la tradición popular, servían para pedir por las ánimas del purgatorio o por la protección del barrio.

Además del casco histórico, Guimaraes también tiene varios edificios importantes que hay que ver y que se encuentran en la parte alta de la ciudad, uno junto al otro. Son el Palacio de los Duques de Braganza y el Castillo de Guimaraes.
Cuando nosotros estuvimos en Guimaraes el Palacio de los Duques de Braganza estaba en obras, por lo que solo pudimos subir al Castillo. Aquí te dejo el enlace para que puedas comprobar si ya han acabado las obras.

Lo mejor del castillo son las bonitas vistas que hay hacia la ciudad y sobre todo la visión del curioso exterior del Palacio de los Duques de Braganza, ya que el edificio tiene un montón de chimeneas, creando una imagen muy peculiar.
El Palacio de los Duques de Braganza parece más una fortaleza que un palacio y tiene un estilo de castillo normando, diferenciándose del resto de palacios, más suntuosos, que hay en Portugal.

Excursión en tranvía a la desembocadura del Duero
La segunda excursión que realizamos desde Oporto, ya el día de la vuelta a casa, fue en un transporte muy típico de aquí, en tranvía, pero no cualquier tranvía sino el número 1, cuyos vagones son los mismos que están en funcionamiento desde los años 30 del siglo pasado.

El Tranvía número 1 lo cogimos al inicio de su ruta, en la Rua do Infante Dom Henrique, justo en la puerta de la Iglesia de Sao Francisco do Porto, al lado del Palacio de la Bolsa que ya habíamos visitado otro día.

Y traqueteando en este vehículo de otra época fuimos bordeando el río Duero hasta su desembocadura. Allí pudimos admirar el Océano Atlántico, dar una vuelta por el paseo Marítimo e incluso andar un poco por sus playas.
Es un plan diferente pero, si tienes ocasión, no dejes de hacer este viaje, aunque solo sea por ir en uno de esos tranvías amarillos tan típicos de las ciudades portuguesas.
Te recomiendo lo mismo que me recomendaron a mí, que a la ida, si puedes, te sientes en la parte izquierda del tranvía, así tendrás todo el viaje la visión del Duero, que a pesar de llevar ya recorridos casi novecientos kilómetros, corre veloz a encontrarse con las saladas aguas del Atlántico, y podrás ver cómo se va ensanchando al acercarse al estuario que forma su desembocadura.
Allí descendimos al final de su recorrido, cerca del Faro de Felgueiras, donde se juntan las aguas del Duero con las del Atlántico.

La vuelta la puedes hacer en el mismo tranvía o coger, como hicimos nosotros, uno de los muchos autobuses que tienen parada en la carretera que va a lo largo de la playa y que te devuelven al centro de Oporto.
Luego, lo último que hicimos antes de ir hacia el aeropuerto donde por la tarde cogeríamos el avión de vuelta a Valencia fue, ¡como no!, tomarnos un café con unos pasteis de nata, en esta ocasión en una de las muchas manteigueiras o fábricas de pasteis de nata, que se encuentra al lado del Mercado de Bolhao, en el que había sido nuestro barrio durante estos cuatro días en Oporto.

Aquí, con la visión del obrador donde puedes ver como se hacen estos famosos y riquísimos pastelitos, nos despedimos de esta ciudad que tan buenos recuerdos nos ha dejado.

Y nos reafirmamos en nuestra idea de que conocemos poco este país vecino que comparte península con nosotros y del que solo conocemos Lisboa y ahora Oporto, de la que ya os conté cómo había preparado este viaje.
Y tu, ¿conoces Oporto?, ¿en que otras ciudades portuguesas has estado?
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