DOS BONITOS PASEOS DESDE TAÜLL

En nuestro último viaje a la Vall de Boí, además de recorrer una parte del Parque Nacional de Aiguestortes y Estany de Sant Maurici, y de visitar las ermitas románicas de la zona, pudimos disfrutar de dos pequeños paseos que no deberíais dejar de hacer si estáis por la zona: el Camí de la Santeta y el Camí dels Enamorats.

Ya solo los nombres te dan ganas de pasear por esos caminos. Y os lo voy a contar en el mismo orden en el que los hicimos nosotros.

Era el día de volver a casa y amaneció nevando y con frío. Y aunque allí nos decían que eso no era mal tiempo nosotros, acostumbrados a los cálidos inviernos mediterráneos, no lo veíamos así. Por un lado no queríamos hacer una excursión larga al estar nevando, pero a la vez nos apetecía «disfrutar» de ese clima que no íbamos a volver a sentir cuando volviéramos a Valencia, así que pensamos que podíamos hacer un paseo cortito  y elegimos recorrer el Camí de la Santeta.

Camí de la Santeta

Este paseo sale del mismo pueblo de Taüll, que era donde estábamos alojados,  y durante  poco más de un kilómetro va ascendiendo hasta el mirador de la Santeta y un poco más arriba hasta el «faro» de Taüll. Tardamos en llegar unos 15 minutos.

Caminamos para atravesar el pueblo…

Taüll es un pueblo muy cuidado y tranquilo, y en esta mañana, desierto a causa del mal tiempo. Una vez llegas a  la Iglesia de Santa María, que está en la Plaza, la rodeas por su lado derecho y sigues andando hasta llegar al final del pueblo. A partir de ahí ya está indicado el camino hacia este mirador.

Bordeamos la Iglesia de Santa María para llegar al final del pueblo…

Atraviesas un riachuelo y sigues subiendo hasta llegar a un pequeño altar con la imagen de una virgen, la Santeta, y poco después llegas al mirador, un lugar perfecto para disfrutar de la vista de todo el valle, y de los distintos pueblos con sus ermitas, que habíamos visitado el día anterior.

Vistas desde el mirador de la Santeta

Después de hacernos un buen puñado de fotos, seguimos subiendo un poco y descubrimos el faro de Taull, ya que este camino que hemos recorrido nosotros es el que bajan corriendo los fallaires el 19 de julio que es cuando se celebran las fallas en Taull.

Ya os expliqué en otro post para qué sirven los faros en estos pueblos de la Vall de Boí, y qué son las fallas y los fallaires.

Vistas desde el faro de Taüll

Desandamos el camino para volver a nuestro hotel y despedirnos ya de este pueblo y de la vista de la Iglesia de Sant Climent que nos ha acompañado en estos días de relax, pero antes de volver hacia casa, y puesto que parecía que nevaba menos, aun nos dio tiempo de recorrer, ahora ya sin detenernos mucho, el Camí dels Enamorats.

Desde Taüll debes dirigirte hacia la carretera que va a Caldes de Boí , y cuando ves la indicación del desvío hacia el Parque Nacional de Aiguestortes , que está a la derecha, pues ahí mismo a la izquierda hay un aparcamiento. Aparcas el coche, cruzas la carretera y ya ves el cartel del inicio del camino.

Inicio del Camí dels Enamorats

Y ¿cómo os imagináis que puede ser un camino que lleva este nombre?  Pues tranquilo, romántico, escondido, perfecto para perderse un buen rato. No llega a un kilómetro pero vas entre árboles, atraviesas puentes,caminas por las orillas de un río… y encuentras rincones tan románticos como este banco para dos al lado del río o este puente de madera.

Rincones románticos en el Camí dels Enamorats

Y ya nos despedimos, con todo el dolor de nuestro corazón, de este bonito y tranquilo pueblo y de este valle perdido de los Pirineos leridanos. Nos quedan unas 5 horas de camino hasta volver a casa, e intentamos guardarnos en la memoria la sensación de tranquilidad y silencio que hemos sentido estos días, antes de llegar a nuestra bulliciosa ciudad, Valencia, a la que llegamos justo la que es, seguramente, la noche más ruidosa del año, la de San José, cuando están a punto de quemarse las Fallas.  ¡Pero así es la vida, llena de contrastes! Y a mí eso me gusta.

El cuidado y tranquilo pueblo de Taüll

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