A LA SOMBRA DE ORDESA: EL VALLE DE PINETA Y EL VALLE DE GISTAÍN

Seguimos en los Pirineos aragoneses. Es nuestro segundo día y, después de descubrir el Valle de la Ripera, al que se accede por Panticosa, en el Valle de Tena, como os expliqué en el post anterior, hoy vamos a hacer un recorrido por dos valles bastantes desconocidos: El valle de Pineta y el Valle de Gistaín.

Nuestro recorrido de hoy

En nuestro recorrido de hoy vamos a pisar dos Parques Naturales, el de Ordesa y el de Posets-Maladeta y aunque el Valle de Ordesa es quizá el más conocido de esta zona de los Pirineos, estos dos valles que vamos a recorrer hoy son también impresionantes.

El valle de Pineta, como ya os expliqué en el post de Queridos Pirineos, es mi preferido de esta zona pirenaica, y el de Gistain es, todavia hoy, uno de los más desconocidos, una verdadera joya, con sus tradiciones mantenidas y sus carreteras infernales con simples agujeros en la roca para atravesar las montañas.

Yo había visitado este valle hace más de 30 años, cuando era un lugar en el que miraban al turista pensando que se había perdido. y aunque hoy lo he encontrado, sobre todo el pueblo de Plan, más arreglado y con algunos servicios más, todavía guarda su esencia, la que le da el hecho de estar bastante aislado y dificultoso para acceder.

Lugares aislados con tradiciones mantenidas en el tiempo

Pero empecemos explicando el recorrido que hemos hecho hoy. El día ha salido lluvioso y fresco, y no nos importa en absoluto, incluso se agradece porque venimos de una horrible ola de calor que está azotando a todo el país. Cogemos los chubasqueros y ponemos rumbo a Aínsa.

En Aínsa no vamos a parar porque lo visitamos hace unos años cuando estuvimos en Alquezar y la sierra de Guara  pero, si no lo conoces o hace mucho que has estado por aquí, tienes que parar y pasear por su casco antiguo. Nosotros seguimos camino hacia Bielsa, un pueblo ya casi frontera con Francia, y donde vamos a coger el desvío al Valle de Pineta, uno de nuestros destinos de hoy.

El bonito pueblo de Bielsa, casi en la frontera con Francia

Nada más salir de Aínsa dejaremos a nuestra derecha una mole que sobresale, es la Peña Montañesa, y siguiendo la carretera, y una vez llegas a Escalona, se encuentra el desvío hacia el Cañon de Añisclo. Esta es una ruta de las que puedes hacer si estas varios días por aquí. También desde Escalona hay otro desvío hacia  las Gargantas de Escuaín, que es otra ruta imprescindible si estás por esta zona.

Vista de la Peña Montañesa desde la carretera

Te recuerdo que estamos en el Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido, que se divide en cuatro sectores: Ordesa, que es el más conocido y al que se accede por el pueblo de Torla, y al que la gente se suele referir cuando dice que ha estado o quiere ir a Ordesa, Añisclo, que es toda la zona del Cañón de Añisclo, Escuaín, al que pertenecen las Gargantas de Escuain, y Pineta, que es el que vamos a conocer más en profundidad porque es el que nosotros visitamos en esta ocasión, y al que hace referencia este artículo.

Parador de Bielsa, escondido entre los altos árboles que le rodean

Como nosotros vamos a visitar el Valle de Pineta, no nos desviamos a nuestro paso por Escalona sino que seguimos la carretera hacia Bielsa, que es donde cogeremos el desvío.

En nuestro camino a Bielsa, y poco después de pasar el pueblo de Lafortunada, llegamos a un tramo de la carretera en el que nos encontramos encajonados entre montañas y con el río allá abajo, es el Congosto de las Devotas, unos cuantos kilómetros de esos que hacen mucho más emocionante el viaje y te hace disfrutar de las vistas al tener que ir a poca velocidad.

Una vez en Bielsa, y estando solo a unos 10 kilómetros de la frontera con Francia, a la que se accede por el túnel de Bielsa, cogemos el desvío al valle de Pineta siguiendo las indicaciones del Parador de Bielsa o  Monte Perdido, que es donde se acaba la carretera.

El paisaje que se quedo en mi retina: El circo de Pineta

Y empiezas a notar cómo te vas adentrando más y más en las profundidades del macizo montañoso de Monte Perdido, y que los picos que se muestran ante tí tienen más de 3.000 metros de altitud, y el verde te abruma, hayas, pinos, abetos… Son 14 kilómetros desde Bielsa hasta el Parador en los que disfrutar de la visión de todo lo que te rodea.

Adentrándote en el Valle de Pineta

Vas por la carretera y de repente se abre ante ti el circo de Pineta, en la cabecera del valle, y te quedas extasiada. Estás rodeado  por altísimas montañas, con cascadas cayendo por sus laderas, montes repletos de abetos por la parte inferior, con zonas de glaciares por la superior y con el río Cinca atravesando tranquilamente  el centro del valle. Un paisaje majestuoso.

El circo de Pineta en la cabecera del Valle

Desde aquí salen algunas rutas de senderismo, y también desde aquí  empiezan las cordadas para acceder a la cima  de  algunos de estos altísimos montes.

El río Cinca atraviesa el Valle de Pineta

Nuestra idea era hacer la ruta hasta los Llanos de Lalarri, una ruta sencilla y familiar, pero los planes se truncaron cuando, nada más aparcar el coche y habernos puesto en camino, descargó una tormenta enorme. Agua a cántaros con rayos y truenos, que aun hicieron más espectacular este paisaje.

La tormenta aun hace más espectacular el paisaje

Cuando pasó la tormenta, que no fue muy corta, solo nos quedó tiempo para pasear un poco por los alrededores del Parador. Pero el rato que aquí pasamos fue suficiente para reafirmarme en mi idea de que este valle de Pineta es mi preferido de los Pirineos Aragoneses.

Volvemos por la misma carretera y paramos a comer en Bielsa, en el hotel Pañart, un típico mesón de carretera que se encuentra a la salida del pueblo. La comida, casera, contundente y sin florituras, que nos gusta comer en estas tierras aragonesas, como hacemos también cuando vamos a la Sierra de Gúdar.

Ya por la tarde y de vuelta a nuestro alojamiento, decidimos desviarnos, en el pueblo de Salinas de Bielsa, hacia el valle de Gistaín o Bal de Chistau, como le llaman por aquí. Queremos visitar el pueblo de Plan al que vinimos allá por 1985  y descubrir  qué ha cambiado en todo este tiempo.

Adentrarte por esta carretera es como entrar en otro mundo. Pastores con sus rebaños, agujeros tallados en la roca para atravesar montañas… Treinta y cinco años después creo que este debe de ser uno de los valles, que a pesar de haberse modernizado, ¡como no podía ser menos!, todavía lo podemos ver como uno de los más auténticos de los que quedan por estos lares.

Estampas que te encuentras en el Valle de Gistain

Y después de unos 15km. por una estrecha carretera, el primer pueblo del valle con el que te encuentras es Plan. Este pueblo, los que tenéis más edad seguro que lo recordáis, fue conocido porque en 1985 organizaron una caravana de mujeres, para emparejar a los solteros del pueblo, que tuvo gran repercusión en los medios de comunicación de la época.

Hoy Plan es un pequeño pueblo de montaña bastante cuidado, con oferta de alojamientos rurales y servicios de hostelería, de los que prácticamente carecía cuando lo visitamos hace más de 30 años. Pero sigue rodeado de un paisaje verde y agreste, tal y como recordábamos.

Después de pasear por sus calles y subir hasta su bonita Iglesia, descansamos un rato deleitándonos con la tranquilidad de este escondido valle.

Iglesia de Plan, en el Valle de Chistau
Carreteras del Valle de Gistain

Al Valle de Gistaín o Bal de  Chistau, pertenecen cuatro pueblos: Plan, San Juan de Plan, Gistaín y Tella-Sin, todos con sus casas de piedra, sus empinadas calles, y su paisaje con prados y bordas que muestran una bucólica imagen de este valle.

En Plan se encuentra la Oficina de Visitantes e Información Turística, en San Juan de Plan el Centro de Interpretación del Parque Natural de  Posets- Maladeta, donde nos encontramos y en Tella podemos ver el Dolmen de Tella y la ruta de las Ermitas. Todo el valle tiene un ambiente mágico.

Y teniendo en cuenta que aquí nos encontramos en el Parque Natural de Posets-Maladeta, tienes que saber que en este lugar se encuentran las cimas más altas de Aragón y de la Cordillera Pirenaica, el Aneto con 3404 m. y el Posets con 3.369 m.

Volvemos hacia nuestro alojamiento y nos llama la atención las chimeneas redondeadas que tienen algunas de las casas de los pueblos que hemos visitado estos dos días, y que aún veremos en mayor cantidad cuando visitemos el pueblo de Boltaña. Porque el último día, y antes de volver a casa, queremos subir hasta el castillo de Boltaña, que hemos estado viendo todos los días en lo alto de este pueblo que nos ha acogido en nuestra  pequeña escapada.

Pero Boltaña y su Castillo, y las chimeneas espantabruxas se quedan para el siguiente post. Seguid atentos.

Chimeneas troncocónicas para espantar brujas. Leyendas del Alto Aragón

 

 

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