UN VISTAZO A MI CIUDAD CON OJOS DE TURISTA (II): GRAFFITIS EN VALENCIA

Hay situaciones a lo largo de nuestra vida que nos impiden salir de viaje, pero los que tenemos el gen viajero no nos podemos quedar en los lamentos y tenemos que pasar a la acción.

Cuando no puedas salir de viaje, “echa un vistazo a tu ciudad con ojos de turista”. Sal a la calle , a las mismas calles de siempre, e intenta encontrar cosas en las que no te habías fijado.

Así que un dia de vacaciones decidi coger mi cámara de fotos y recorrer, con otros ojos,  esas mismas calles por las que paso todos los días, buscando algo tan característico de  las ciudades como son los graffitis, esas muestras de arte urbano que podemos encontrar en todas las grandes urbes y por supuesto tambien en Valencia.

Y me fui a pasear por el Centro histórico de mi ciudad.

De camino hacia el centro, en la Plaza de Rojas Clemente, en el barrio del Botánico, me encontré con este graffiti:

Y no es el único de esta plaza. Mirad la fachada del Mercado. Aunque no es estrictamente un graffiti, lo imita bastante bien ¿no creeis?

El Mercado de Rojas Clemente es un pequeño mercado de barrio que funciona desde los años 60 y que , al ser Navidad, se veía así:

Ya adentrándonos hacia el distrito de Ciutat Vella, en la calle Guillem Sorolla, la vía que une Guillem de Castro con la Avenida del Oeste, encontramos este otro graffiti.

Detalle

Estamos adentrandonos en el Barrio del Pilar. En este barrio, desde el siglo XIV hasta el siglo XVIII vivieron los artesanos de la seda (velluters en valenciano, que es como se llamaba el barrio antiguamente). Durante esos siglos esta industria  fue una de las más prósperas en la ciudad, lo que hizo que Valencia estuviera en la Ruta de la Seda que fue un corredor comercial que iba  desde China hasta Valencia, pasando por Italia.  Pero a mediados del siglo XIX la industria de la seda entró en crisis lo que supuso la decadencia y el posterior deterioro del barrio.

En la actualidad se está revitalizando de nuevo toda esta zona y se han restaurado edificios y construido otros nuevos dandole la vida de barrio que le faltaba. Estas son algunas placitas y nuevos edificios que hace que se vuelva a ver por las calles del barrio  a gente paseando y niños jugando en los parques.

Por estas calles seguimos encontrando comercios de barrio, de los de toda la vida, de los que pasan de padres a hijos, como este horno con el escaparate lleno de pastas artesanas que están diciendo “cómeme”.

Me voy acercando al Mercado Central y a la Lonja de la Seda. Se nota ,sobretodo, porque aumenta el bullicio, el ruido de coches y autobuses y porque empiezo a ver turistas, algunos con planos en la mano, otros haciendo fotos y algunos más en grupo con su guía explicandoles la historia del Mercado o de la Lonja en diversos idiomas. Hay estudiantes, gente joven, de la Tercera Edad, Valencia está abierta a todos ellos y, por lo que puedo apreciar, cada día más.

Este graffiti lo encuentro a un lado de la Lonja.

Detalle
La Lonja de la Seda

Ya os he  dicho lo importante que fue en Valencia  la Industria de la Seda a partir del siglo XIV, por lo que fue preciso edificar una nueva Lonja de los mercaderes , llamada también  de la seda , al ser el lugar donde ésta se vendía. La Lonja se empezó a construir en 1469 por Pere Comte.

Para mí, éste es uno de los edificios góticos civiles  más bonitos de Valencia.  Sus dos  fachadas, la anterior y la posterior, están rematadas por coronas y por originales gárgolas.

Fachada principal de La Lonja
Fachada posterior de La Lonja

Pero no debes quedarte en el exterior. Si estás visitando Valencia, o si eres de aquí pero nunca has entrado, entra. No sabes lo que te estás perdiendo : sus 24 columnas interiores de 17 m. de altura  son preciosas y el artesonado de madera del Consulado  del Mar espectacular, además de que tiene un  bonito patio de naranjos donde aislarte del ajetreo del exterior.

Pero sigamos nuestro paseo por Valencia y adentrándonos por las calles que rodean La Lonja llegamos a la Plaza de San Nicolás. Aquí no hay graffitis pero, desde hace años, hay unos “trampantojos” que siempre me han parecido muy originales.

En esta placita está la Iglesia de San Nicolás. Hasta hace poco tiempo esta Iglesia tan solo era visitada los lunes por personas de Valencia y pueblos de alrededores que acudian a pedir sus deseos.

 

Detalle del “trampantojo” en la Plaza de San Nicolás

 

Fachada neogótica de la Iglesia de San Nicolás

Dice la tradición que para que San Nicolás te conceda un deseo debes cumplir con el ritual de acudir durante tres lunes consecutivos a pedir la intercesión del santo. Pero además en esta Iglesia también está la Capilla de San Judas Tadeo que es el patrón de las causas perdidas o imposibles, por lo que, a la vez que vienes a visitar a San Nicolás, también visitas a San Judas Tadeo, que tiene un sello dorado en su capilla por el que los fieles pasan su mano mientras piden que el santo interceda por ellos.

Hasta el año pasado  los lunes era el único día que la Iglesia de San Nicolás se llenaba de gente, pero, a partir de 2016 se descubrieron unos frescos en su interior y ahora se ha convertido en la Capilla Sixtina de Valencia y está repleta de turistas todos los días.

¡Tanto San Nicolás como San Judas Tadeo deben de haber aprendido ya varios idiomas  con la visita de tantos turistas! Pero os recomiendo, como os he dicho antes con La Lonja, que entreis. Vale la pena. Pagas tus 5€ de la entrada general (los niños hasta 6 años entran gratis) y verás los impresionantes frescos barrocos que se han sacado a la luz tras varios años de una cuidada restauración. Además hay una interesante  exposición donde se ve el antes y el después de la Capilla.

Y yendo de la Plaza de San Nicolás hacia el Tros-Alt me encontré con esta pared. Inquietante ¿verdad?

 Ya de vuelta hacia casa, en la esquina de la calle Bolsería con Carda, encontré estos dibujos pintados en la pared. No es un graffiti propiamente dicho pero me pareció gracioso y le da vida a un barrio que está resurgiendo y se ve lleno de gente joven, aunque sea por los muchos “youth hostels” que hay por aqui.

Siempre habrán momentos en los que no podremos salir de viaje pero el deseo de viajar es también un estado mental.  Los que tenemos el gen viajero no nos dejamos amargar por las circunstancias en contra . Viaja a tu propia ciudad, observala desde otra perspectiva. Te asombrarás de lo que puedes encontrar.

 

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