FRIBURGO Y ESTRASBURGO: DOS CIUDADES, DOS PAISES

En nuestra visita a la Selva Negra la idea con la que fuimos era hacer un viaje de naturaleza y senderismo por lo que no planeamos la visita a ninguna ciudad, pero estas dos ciudades, Friburgo y Estrasburgo, se cruzaron en nuestro camino y nos permitieron conocerlas, algo de lo que no nos arrepentimos en absoluto.

FRIBURGO DE BRISGOVIA  es una ciudad alemana que está en  la frontera con Francia. Ya su nombre suena señorial, pero es que la ciudad lo es. Se mezclan los edificios barrocos, de color rojizo como la “Casa de los Tenderos”, con  la impresionante Catedral gótica y los “biergarten” donde un montón de gente, locales y turistas, comparten mesas, creando un ambiente festivo y de camaradería.

Historisches Kaufhaus, o “casa de los Tenderos”

En Friburgo hay dos Ayuntamientos, el viejo y el nuevo. El viejo fue destruido por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, posteriormente fue reconstruido y hoy alberga una oficina de turismo. Los dos Ayuntamientos están contiguos en la Rathausplatz o Plaza del Ayuntamiento. Este es un buen lugar para empezar a recorrer la parte histórica de la ciudad ya que puedes ir a pie a todos los lugares turísticos.

Los Bächle, o pequeños canales en Friburgo

El casco antiguo de Friburgo está muy bien conservado y tiene un particular atractivo que le da un toque diferente con otras ciudades: son los ” bächle”, pequeños canales de agua que van bordeando las aceras,  y donde vimos a niños arrastrando barquitos de madera y a turistas refrescándose los pies, lo mismo que hicimos nosotras ya que era algo que se agradecía al estar recorriendo esta ciudad en un día especialmente caluroso.

Además existe la leyenda de que si metes los pies en los canales no será la última vez que visitarás Friburgo. Y a nosotros nos gusta respetar las tradiciones, ¡además de que nos encantaría regresar a Friburgo!

Se dice que esta ciudad es una de las más calurosas de Alemania, por lo que en verano estos pequeños canales, los “bächle”, con el agua corriendo continuamente, refrescan el ambiente de una forma natural, ademas de  ofrecer  un sonido calmante . Esto hace que pasear por el casco antiguo de Friburgo te deje una sensación especial.

Como el centro de Friburgo es totalmente peatonal tienes que dejar el coche en un parking en la parte exterior de la ciudad. Nosotros lo dejamos muy cerquita de la Puerta Martinstor, una de las entradas al Altstadt o Ciudad Vieja.

Esta puerta medieval es la más antigua de Friburgo, del siglo XIII y fue un lugar de purificación de brujas. De hecho en la misma puerta hay una placa conmemorativa  del lugar donde ejecutaron a tres mujeres acusadas de brujería en el s. XVI y  que nos señala dónde murieron quemadas y nos recuerda sus nombres.

Salchichas, bretzel y cerveza

Cuando atraviesas la Puerta Martinstor parece que vuelves a la Edad Media, las calles están adoquinadas y todos los edificios que te rodean  te transportan al pasado y te incitan a recorrer estas calles tan tranquilas.

Eso es lo que hicimos nosotros y después de pasear un poco por su calles comimos en un típico “biergarten”, el Hausbrauerei Feierling. Aquí tomamos la comida típica de estas tierras: las salchichas blancas cocidas junto con  los “bretzel”, que es el típico pan alemán  y, ¡como no!, una buena jarra de cerveza.

Hausbrauerei Feierling.
Catedral de Friburgo

La  catedral gótica de Friburgo es el edificio mas emblemático y su campanario se ve desde cualquier punto de la ciudad. Situada en la Münsterplatz o Plaza de la Catedral, tiene un altivo campanario  muy bonito y muy alto, al que subimos Elena y yo, ya que Roberto prefirió descansar un rato a la sombra.

Mientras vas subiendo al campanario vas viendo la ciudad desde diversos ventanucos pero, cuando llegas arriba del todo lo que ves es impresionante al tener una perspectiva de Friburgo con todos los bosques de la Selva Negra que la rodean. Estas vistas merecen el esfuerzo de la subida.

No te extrañe que cuando empieces a subir, a pesar de que pone que la visita al campanario es de pago, no haya nadie en la puerta,ya que los 2€ que cuesta la entrada no se pagan cuando empiezas a subir sino cuando llegas arriba, después de haber accedido por una angosta y empinada escalera de caracol.

 Munsterplatz de Friburgo vista desde el campanario de la Catedral, con la Torre Martinstor al fondo
Friburgo y los bosques de la Selva Negra que la rodean

Esta ciudad, como todos los pueblos de esta zona que están lindando en la frontera de dos países, ha sido objeto de conquista, por lo que Friburgo, en diversos momentos de la historia, ha sido francesa o ha vuelto a ser alemana. De hecho, en la I Guerra Mundial, Friburgo fue la ciudad  más bombardeada de Alemania, y después de la II Guerra Mundial los franceses volvieron a hacerse con Friburgo hasta 1952 cuando se formaron los Estados Federados de Alemania y Friburgo pasó a pertenecer al Estado Baden-Wurtenberg, cuya capital es Stuttgart.

¡Es lo que tienen las zonas fronterizas! Y es lo que también les ha pasado a los pueblos de la Alsacia de los que os hablaré a continuación.

ESTRASBURGO ya pertenece a Francia, concretamente a la región de la Alsacia. Esta región está lindando con Alemania por lo que, si tienes ocasión, puedes visitarla aprovechando tu viaje a la Selva Negra.

O bien, puedes visitarla aprovechando las vacaciones navideñas porque toda esta zona, repleta de pueblecitos de cuento, debe ser espectacular de visitar en Navidad, ya que todos ellos están decorados con todos los tópicos navideños que te puedas imaginar.

Nosotros los visitamos en verano por lo que no pudimos verlos decorados, pero así ya tenemos una excusa para regresar en Navidad y poder verlos en todo su esplendor.

El paisaje de la Alsacia es totalmente diferente al de la Selva Negra. Grandes zonas de pastos y de viñedos, rebaños de ovejas que dan un queso muy peculiar, con un sabor un poco picante, pequeñas ondulaciones del terreno y otra atmósfera, ¡no sé como describirlo!, supongo que más francesa, aunque se nota una gran influencia de la cultura tanto francesa como alemana. Aquí, aunque su primera lengua es el francés, la segunda es el alemán y los nombres de algunos pueblos suenan más a alemanes que a franceses.  Riquewihr, Hunawihr o Eguisheim, ¿A que son nombres poco franceses?

Paseando por Colmar

Como ya he dicho antes es lo que tiene vivir en una zona fronteriza donde ha habido tantas idas y venidas de nacionalidad. De hecho al finalizar la II Guerra Mundial  les dieron a elegir a los alsacianos a qué país querían pertenecer y decidieron ser parte de Francia.

La frontera natural que separa a los dos países es el río Rhin. Una vez en Francia y como no teníamos mucho tiempo fuimos directos a Colmar, un pueblo muy bonito, con sus canales y sus casitas con entramados de madera, ¡pero repleto de turistas!, por lo que dimos una vuelta y nos dirigimos hacia Estrasburgo donde íbamos a pasar la última noche antes de regresar a España.

Colmar en la región de Alsacia

Leí en algún sitio que  Colmar es lo más parecido a las viejas tapas de un libro de cuento. Y no puedo dar mejor descripción. Es el escenario ideal para ubicar la trama de un cuento antiguo o de un relato fantástico.

Una de las cosas que saben hacer bien los pueblos de esta zona es decorar con flores. Las flores forman parte de ese decorado, consiguiendo que todo lo que ven tus ojos sea más bonito todavía.

Lo típico que hay que hacer en estos pueblecitos, totalmente volcados en la decoración navideña, es comprar un adorno de navidad, sea la época del año que sea ya que hay tiendas especializadas en adornos navideños en cualquier momento del año.

… Y llegamos a Estrasburgo de la que tan solo conocíamos que era una de las sedes del Parlamento Europeo. Y nos enamoró. Nos enamoraron sus casas de madera, su gastronomía, su ambiente bohemio, sus terrazas al aire libre…

Estrasburgo

Y en una de esas terrazas, “La Corde à Linge”, comimos sin que pudiera faltar la tabla de quesos y patés de la Alsacia.

Comiendo en “La Corde a Linge”

 

En Francia no pueden faltar los quesos y los patés…

…Y como no teníamos mucho tiempo para visitar la ciudad decidimos hacer un recorrido por el río en un barco turístico que también nos llevaría a la moderna zona donde se ubican los edificios del Parlamento Europeo, que están algo alejados del centro de la ciudad. Y lo disfrutamos y mucho. Os lo recomiendo totalmente.

Recorrido por el río

El  barco turístico se coge en el embarcadero del “Palais Rohan”. El recorrido cuesta 13€ ,dura más de una hora y te ayuda a descubrir los lugares imprescindibles de la capital de la Alsacia, como el famoso barrio de “la Petite France”, el barrio de los curtidores, “les Ponts Couverts” , la presa Vauban, la “Neustadt” o Barrio Imperial y algunas de las instituciones europeas.

Palais Rohan

“Les Ponts Couverts” son tres puentes, originalmente de madera, que enmarcan el barrio conocido como “La PetiteFrance”. Estos puentes en la actualidad ya no están cubiertos pero conservan tres de las cinco torres que antiguamente servían para defender la ciudad.

“La Petite France” en Estrasburgo
Toda esta zona de la “Petite France” es un remanso de paz y pasear por la orilla del río  un verdadero placer.

También pasamos por la Presa Vauban  o Gran Esclusa, que se encuentra a unos metros de los Puentes Cubiertos. Esta presa permitía inundar el sur de la ciudad en caso de necesidad y fue construida alrededor de 1690 según los planos del ingeniero militar Vauban.

Arriba de la presa hay una terraza panorámica adonde se puede subir gratuitamente y desde donde hay unas preciosas vistas de toda la ciudad. Algo que nosotros no pudimos hacer pero que es bastante recomendable si contáis con tiempo para hacerlo.

La Presa Vauban o Gran Esclusa

Y al final de nuestro paseo por el río, algo alejados de la ciudad, nos encontramos, ¡por fin!, con los edificios del Parlamento Europeo. Unos edificios terminados de construir en 1998 y donde está el hemiciclo con capacidad para los 750 diputados europeos que se reúnen aquí todos los meses.

Edificios del Parlamento Europeo

Estos edificios están hechos de piedra, metal, arenisca y madera, y con más de 200.000 metros cuadrados incluyen 1133 oficinas, 18 salas de comisiones y el hemiciclo que he comentado antes.

El edificio, ya de por sí impresionante por su diseño y sus enormes dimensiones, junto al lugar donde está ubicado, rodeado de agua y con las vistas de las agujas de la Catedral de Estrasburgo a lo lejos, no te puede dejar indiferente. La verdad es que me hubiera encantado poder visitarlo por dentro, pero la falta de tiempo nos lo impidió.

Si tenéis ocasión hacedlo. Las visitas son gratuitas, en inglés, francés o alemán. Los horarios son diferentes si esa semana hay Pleno o no lo hay  y no hace falta reserva previa. Os dejo la página en español donde lo explican. 

Vistas del Parlamento Europeo en Estrasburgo

La verdad es que a nosotros nos gusta más recorrer una ciudad poco a poco, callejeando y buscando información de lo que vamos viendo, pero estos recorridos turísticos, como el del barco que cogimos en Estrasburgo, son muy útiles cuando vas a estar poco tiempo en una ciudad ya que al subir te dan unos auriculares individuales donde te van explicando todo lo que vas viendo. Los comentarios están en español por lo que al final de la visita, si no has tenido mucho tiempo  para visitar la ciudad “por libre”, te has podido enterar de muchas curiosidades sobre Estrasburgo.

 

Catedral de Estrasburgo

…Y no nos había enamorado bastante ya Estrasburgo  que lo remató por la noche donde, después de cenar, ¡queso y vino por supuesto!, vimos un espectáculo de luz y color que hacían en la fachada de la Catedral. ¡Impresionante!

El espectáculo era superoriginal y  allí estábamos un montón de gente, en silencio, sentados en el suelo de esa gran plaza, a pesar de que las medidas de seguridad eran extremas, ya que no hacia mucho había habido en Francia varios atentados del terrorismo islámico y estaban en el máximo nivel de alerta, por lo que se veían bastantes parejas de soldados armados por las calles y además, para el espectáculo nocturno nos revisaron los bolsos a cada una de las personas que entrábamos en la plaza.

Resumiendo, Estrasburgo nos dejó un buen sabor de boca, nos dejó en la retina sus casas con entramados de madera, sus terracitas tan bohemias, su ambiente estudiantil, su mezcla de gentes de distintos países. Una ciudad entre francesa y alemana, pero con vocación europea. Una ciudad que deberías poner en tu lista de destinos.

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario