EXCURSIÓN DE UN DIA : LA CALA LLEBEIG

Me gusta el mar en invierno. Cuando ya no quedan turistas, cuando el calor no te derrite hasta las ideas, cuando no has de pensar en coger la toalla, la crema protectora, las chanclas…

Cuando parece que todo el mundo se ha despedido del mar hasta el próximo verano, es cuando más me gusta a mí.

Todos deberíamos tener algunas imágenes relajantes adonde acudir con el pensamiento en momentos de estrés. Yo tengo dos escenarios favoritos y uno de ellos es un día soleado de invierno, bien abrigada y mirando al mar.

Por eso la primera ruta que voy a contar en esta nueva categoría de “excursiones” es” La ruta de los acantilados”, una ruta que se hace bordeando el mar, sin una sombra, muy recomendable para un día soleado de invierno aprovechando las temperaturas tan agradables que tenemos por aquí.

En esta ocasión nos desplazaremos a la provincia de Alicante, exactamente a la Cala de Moraig, que pertenece a Poble Nou de Benitatxell, a una hora y media aproximadamente de Valencia.

Nada más iniciar la ruta ya empiezas a subir, dejas la cala Moraig a tus pies  y casi inmediatamente tienes estas bonitas vistas.

Vista de la cala Moraig

El sendero va de la cala de Moraig a la de LLebeig, unos dos km. de ida y otros dos de vuelta, que se hacen por el mismo camino. A esta última cala, la de Llebeig, ya en término de Moraira, escondida y recóndita, solo se puede acceder andando o en barco.

Detalle del camino

El camino se hace bordeando el acantilado. En algunos tramos es algo peligroso al estar resbaladizo, por lo que hay que ir con mucho cuidado si se va con niños.

Para hacer excursiones con niños, aquí os recomiendo algunas excursiones más adecuadas.

En un momento del camino encontramos esta piedra que quedó así encajada en algún desprendimiento.

Los barcos se ven diminutos desde nuestra posición y a lo lejos se divisan algunos islotes donde se posan las gaviotas.

Cala de Llebeig

La cala Llebeig por sus características, tan difícil de acceder a ella, ha sido en otras épocas  lugar de desembarco de contrabandistas. Por eso en la cala hay unas casitas, actualmente abandonadas, que le dan un toque especial, y que estuvieron ocupadas en un principio por los carabineros y más adelante por la Guardia Civil.

Vistas desde la cala de Llebeig
Bajada hacia la cala de LLebeig

El último tramo, para bajar hasta la cala de Llebeig es el más peligroso y el más pesado pues has de bajar mucho, pensando que luego lo vas a tener que subir.

La vuelta se hace por el mismo camino, y como no hay apenas sombras y hay que hacer bastante esfuerzo para volver a recorrer los dos kilómetros de vuelta hay que tener mucho cuidado con los golpes de calor.

No os olvidéis de llevar agua y de ir parando de vez en cuando para recrearos en el paisaje y de paso recuperar fuerzas.

Cuando por fin llegas de nuevo a la cala de Moraig puedes matar el hambre, que seguro que en este momento tienes, en el chiringuito que hay en la misma cala. Allí comimos nosotros y no hay nada tan gratificante como comer a orillas de la playa después del esfuerzo de haber recorrido estos acantilados tan poco comunes en esta zona del Mediterráneo.

Y para acabar el día y volviendo hacia Valencia paramos en “La Siesta”, en  Jávea, ya al atardecer, para  tomarnos un café y despedirnos de nuestro mar.

Hasta pronto. Bye bye.

 

 

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