ELIGIENDO POR UNAS MONTAÑAS: EL TIROL

Somos más de montaña que de playa. Las montañas nos atraen y cuanto más altas mejor, por lo que uno de nuestros destinos soñados de siempre era ir a los Alpes. Así que en cuanto tuvimos ocasión pusimos rumbo al Tirol,  una región montañosa de Austria, en el corazón de los Alpes. Y buscamos alojamiento cerca de Innsbruck, su capital, concretamente en un pueblecito idílico llamado Oberperfuss.

Nuestra casita tirolesa en Oberperfuss

En esta ocasión fuimos en coche desde Valencia. Casi 2000 km. que hicimos en dos días haciendo una parada para dormir en Grenoble, más o menos a mitad de camino. Al día siguiente, después de atravesar toda Suiza bordeando el lago Leman, llegamos a nuestra “casita tirolesa”: el Landhaus  Grimfelder. Desde la casa, con unas vistas de ensueño, te parecía que de un momento a otro ibas a ver a Heidi bajando por la ladera de la montaña.

Vistas desde nuestra habitación
Trampolín olímpico en Innsbruck

Innsbruck es conocida sobretodo por haber sido sede de los Juegos Olímpicos  de Invierno en dos ocasiones y por los saltos de esquí que todos hemos visto alguna vez el día de Año Nuevo. En 2001 el trampolín actual sustituyó al antiguo de 1927. El trampolín olímpico preside la ciudad allá en lo alto. Está considerado como el más moderno del mundo y ahora es un símbolo de Innsbruck. Aunque era verano los saltadores seguían lanzándose y entrenando pero en vez de con nieve con hierba artificial.

El Tejadillo Dorado

Lo más típico de Innsbruck es el Tejadillo Dorado ( Goldenes Dachl), un edificio en el casco antiguo con tejas de cobre doradas al fuego que aún son las originales de cuando lo mandó construir el emperador Maximiliano I allá por el 1500, cuando esta zona pertenecía al Imperio Austrohungaro.

El casco antiguo de la ciudad que se extiende a su alrededor tampoco ha cambiado mucho desde entonces y tiene ese aire medieval tan común de las ciudades centroeuropeas.

Cafe Sacher en Innsbruck

La otra cosa típica, y que por supuesto también hicimos como buenos turistas que somos, fue probar la tarta Sacher. La Sachertarte es un típico postre austriaco que consta de un bizcocho de chocolate relleno de mermelada de albaricoque.

Y nosotros la tomamos en el tradicional Café Sacher que se encuentra en los bajos del Palacio Imperial de Innsbruck. Elegante y exquisito, como si te estuvieras tomando el té con Sissi Emperatriz. Ese día perdonamos la cena y nos tomamos un café con nuestras buenas raciones de la original tarta Sacher y del Apfelstrudel , un pastel de manzana buenísimo también.

Interior del Cafe Sacher

El resto de días nos dedicamos a recorrer la región del Tirol, reservándonos  un día para ir a Munich a ver el Museo de la Ciencia, un capricho de Roberto  pero que nos encantó a todos. Ya os lo contaré.

Este Museo es uno de mis preferidos para visitar si vais con niños. Os lo pasareis todos en grande. Tenéis más información de él  en “Visitando Museos con niños”.

El paisaje que se quedó en mi retina: Las minas de sal de Hallein y el Valle del Sellrain.

Como las distancias eran bastantes grandes y ya estábamos un poco cansados de coche no podíamos ir a todos los sitios que habíamos pensado, por lo que hicimos una votación entre todos los viajeros, íbamos con otra pareja de amigos con un niño, para elegir si ir a ver “la Gruta de Hielo de Eiserenwelt” o “las Minas de Sal de Hallein” y, después de una “dura discusión”,  ganaron éstas últimas.

Minas de sal de Hallein

No sé cómo será la Gruta de Hielo pero en las Minas de Sal nos lo pasamos genial y aprendimos muchas cosas nuevas.
Estas minas de sal cerca de Salzburgo son las más antiguas del mundo y le proporcionaron su esplendor. En la época de los celtas ya se empezó a explotar la mina.

Toboganes en las Minas de Sal

En la actualidad son una exposición que te permite revivir cómo se trabajaba en las minas en el pasado de una manera muy divertida. Primero te hacen ponerte unos monos blancos, con lo que al mirarnos unos a otros ya nos daba la risa, después subidos a un tren minero te introduces en la mina, luego cruzas en barca un lago subterráneo y al final viene lo más divertido, bajar de una galería a otra en unos toboganes, igual que hacían antiguamente los mineros.
Toda la explicación es en inglés, ¡pero aún tienes que dar gracias porque no sea en alemán!
A la salida de la mina hay una reconstrucción de una aldea celta muy conseguida.

El “Nido del Águila”

Volviendo hacia nuestro alojamiento vimos un desvío  que indicaba ” El Nido del Águila”, que era el refugio vacacional de Hitler, pero claro, estábamos en Alemania, aunque a pocos kilómetros de la frontera con Austria, y a pesar de que  aún no eran ni las cinco de la tarde ya iban a cerrar,  por lo que nos quedamos con las ganas de verlo.

Éste era el retiro de Hitler en los Alpes Bávaros. Un chaletito en lo alto de una montaña, con vistas espectaculares, edificado en 1939 como regalo a Hitler en su 50 cumpleaños, y es de los pocos lugares relacionados con los nazis que aún está en pie. Dicen que Hitler vino pocas veces porque tenía vértigo y claustrofobia, y para llegar allí arriba había que subir y atravesar un túnel.

Una pareja de españoles que bajaban de verlo nos contaron que hay un         bus-lanzadera que te sube hasta la cima por una carreterita estrecha y muy empinada, y luego coges  un ascensor, original de la época, que va por dentro de la roca y te sube hasta arriba. Para llegar al ascensor tienes que recorrer un túnel  subterráneo, bastante largo y un poco claustrofóbico.

Nido del Águila desde Berchtesgaden

Algo fastidiados por no haber podido verlo nos fuimos al pueblo más cercano, Berchtesgaden, y paseamos por sus calles. En este momento estamos en Alemania, y este pueblo pertenece a los Alpes Bávaros. En la fachada del Ayuntamiento hay pintadas imágenes que se hicieron en los años 30, para honrar la memoria de los caídos en la Primera Guerra Mundial.

Fachada del Ayuntamiento de Berchtesgaden

Otro de los lugares más bonitos que vimos en este viaje por Austria fueron los pueblos del Valle Alpino del Sellrain. Son pueblos, mas bien aldeas, donde iban los habitantes de clase alta de Innsbruck a practicar los deportes alpinos  y disfrutar de sus aguas termales. En la actualidad esta zona tiene un Sello de Calidad de “Pueblo de Alpinismo” que se da en Austria a muy pocas localidades y que identifican a pueblos que han sabido conservar su entorno natural y su carácter auténtico y que se sitúan lejos del turismo de masas. Son lugares donde las personas conviven en armonía con la naturaleza y ese ambiente se percibe. Pasamos por Kematen, Gries, Haggen, Kühtai con su estación de ski, Oetz , Mieming… todos pueblos que se caracterizan por sus fachadas pintadas y sus balcones repletos de flores.

Casas del Valle de Sellrain en el Tirol
Gasthof Gruner Baum en Imst (Tirol)

Carreteras tranquilas con poco tráfico, montañas altísimas con los picos perennemente nevados y posadas o Gasthofs donde parar a tomar una sopa caliente como hicimos nosotros en el Gruner Baum en Imst. Todo es tan acogedor, tan tranquilo que, ni la lluvia que caía con rabia, ni la niebla que cada vez era más baja nos impidió descubrir la belleza de este valle, y es por eso que, buscando en mis recuerdos, éste haya sido uno de los paisajes que se me han quedado en la retina.

Valle del Sellrain

De este viaje me quedaría por contar  la visita a Salzburgo, al Museo de la Ciencia de Munich, a Neuwachstein para ver el Castillo del Rey Loco, en los Alpes bávaros, y alguna cosa más. Si queréis ver donde fuimos día a día en este viaje PINCHA AQUI.

Realmente fue un viaje muy bien aprovechado pero, después de los más de 5.000  km. que nos echamos a las espaldas, decidimos que  merecía  la pena coger un avión y alquilar un coche en el destino, y así es como lo hemos hecho desde entonces.

Si vais a viajar con coche por Europa tenéis que contar con que, aunque en algunos países las autopistas son gratuitas como en Alemania, en muchos otros no lo son. Y no en todos se paga por tramos como aquí en España o en Francia,  sino que a veces hay que pagar una cantidad fija al entrar en el país para poder utilizar las autopistas. En este viaje tuvimos que pagar una “vignette” anual para cruzar Suiza y una de 10 dias para circular por Austria. Todo ésto, más las noches de hotel que has de hacer por el camino, hace que tengas que sacar bien las cuentas para ver si no te habría compensado coger un avión. ¡Tened ésto en cuenta cuando organiceis un viaje!

Queremos que se nos queden en la retina estas montañas y este pueblo, de nombre casi impronunciable al principio y que ahora siempre recordaremos.

Vistas de Oberperfuss

Y le hacemos una última foto a la que ha sido nuestra casa durante unos cuantos días.

Landhaus Grimfelder en Oberperfuss

Nos quedan dos días de camino. Volvemos a atravesar Suiza y toda Francia. En esta ocasión dormimos en Valence. Para estas noches de viaje por Francia os recomiendo las cadenas de hoteles Prèmiere Classe o Campanile. Tienen los servicios justos pero están bien de precio y se sitúan al lado de las autopistas por lo que no tienes que desviarte de tu camino.

Volveremos a los Alpes, puede que a verlos desde otra perspectiva : desde Suiza o desde Italia, porque en estos momentos, viendo las fotos de este viaje, me vuelvo a sentir atraída por esa cordillera tan elevada, esa sucesión de montañas de más de 4000m. Los Alpes me llaman. Atenderé a su llamada. No tardaremos en volver.

 

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