ELIGIENDO POR UNA VIA VERDE: LA SENDA DEL OSO

Leí en algún sitio que si Robin Hood hubiera vivido en Asturias no habría salido de allí por la cantidad de bosques que hay.

Y ya sabéis lo que a mí me gustan los bosques. Siempre voy buscando rutas donde encontrar hayedos, robledales, castañales o, por mi zona mediterránea, pinares. El caso es que hayan muchos árboles juntos, lo que viene siendo un bosque.

Disfrutando de un bosque

En esta ocasión y queriendo viajar a Asturias, nos pusimos como centro para nuestras excursiones el pueblo de Cangas del Narcea, en la zona oeste, casi lindando con Galicia.

Siendo Asturias una zona bastante turística, con sus Picos de Europa , sus playas , sus bonitas ciudades, nosotros elegimos una zona bastante desconocida, la comarca de Los Oscos, y nos dedicamos a pasear por sus bosques, visitar sus pueblitos, algunos casi deshabitados, admirar las vistas desde sus montañas  y recorrer en bicicleta la Senda del Oso, que es una de las cosas que nos había llevado hasta allí.

Senda del Oso (Asturias)

La Senda del Oso es, como todas las vías verdes, un antiguo trazado de ferrocarril. En este caso era un trazado minero para transportar carbón.

La ruta empieza en el pueblo de Tuñón, donde  alquilamos las bicicletas. Es una ruta con muy poco desnivel. Nosotros la hicimos con dos niños bastante pequeños y los dos aguantaron perfectamente el recorrido que trazamos, que fue el más corto. Aun así es una ruta muy entretenida ya que pasas por numerosos puentes y por varios túneles, bastante largos algunos de ellos pero todos iluminados, lo que la hace muy emocionante para la chiquillería.

Al poco de empezar la ruta está el cercado con las famosas osas Tola y Paca, que son de los pocos osos pardos que quedan en Asturias. También pasas por áreas recreativas donde poder parar para tomar un tentempié antes de continuar el camino.

Cruzando un puente en la Senda del Oso

Cerca de aquí está el pequeño pueblo de Bandujo. A este pueblo, mas bien una aldea, has de ir adrede, no te lo encuentras de paso. De hecho no tuvo carretera hasta mediados de los ochenta. Este aislamiento hizo que haya llegado a nuestros días perfectamente conservada. Con su torre y su Iglesia igual que cuando se construyeron allá por el medievo.

Aldea de Bandujo

Pero lo que más llama la atención es la quietud, la tranquilidad que emana el pueblo y que hace que sus pocos  habitantes midan el tiempo de otra manera, sin prisas, y se paren a hablar con los forasteros que llegan, orgullosos de poder mostrar su hermosa tierra.

El paisaje que se quedó en mi retina: Taramundi y la aldea de Teixois

Para llegar a Taramundi has de pasar por Los Oscos, una zona donde parece haberse detenido el tiempo hace varios siglos. Unos pueblos diminutos, todos con menos de 100 habitantes, que han mantenido un ambiente genuinamente rural y una naturaleza prácticamente virgen.

El aislamiento de esta zona asturiana lindante con la provincia de Lugo ha mantenido la arquitectura típica  de estos pueblos : San Martín de Oscos, Villanueva de Oscos, Santa Eulalia de Oscos…

Molino de Teixois

Pero esta tierra tuvo  en otros tiempos momentos de esplendor, ya que su interior estaba repleto de hierro y fueron de fama mundial sus herreros.

Y aquí, en una aldea a 4 km. de Taramundi se pueden descubrir un conjunto de ingenios hidráulicos en su estado natural :  un batán, un mazo , un molino , una rueda de afilar e incluso una pequeña central eléctrica donde podemos  aprender cómo trabajaban antiguamente por estas tierras los artesanos y  como la fuerza del agua ha creado la vida desde la antigüedad y ha sido una materia prima muy preciada, y eso se aprecia claramente aquí en el “Conjunto Etnográfico de Teixois”.

Camino de Os Teixois

La visita es guiada. La entrada vale 3€ y los niños hasta los 10 años no pagan. Es una visita muy didáctica pues puedes ver cómo los herreros trabajaban en las fraguas para domar el hierro o como con el batán, una serie de palas movidas por el agua,  daban a los tejidos una mayor consistencia. Son oficios que se van perdiendo y que son muy interesantes tanto para los niños como para los adultos. Todos salimos de allí con nuevos conocimientos e hicimos realidad uno de mis refranes favoritos: “Nunca te acostarás sin saber una cosa más”.

Si os gusta recorrer zonas rurales pocas turísticas como esta de Los Oscos, seguro que también os gustará conocer el Valle de Cabuérniga en el interior de Cantabria o la Tierra de Cameros en La Rioja, frontera con Soria.

En Cangas del Narcea está el Parque Natural de las Fuentes del Narcea. Por él se pueden hacer innumerable rutas a cual más bonita. Nosotros hicimos  la ruta de las Brañas una ruta de recorrido fácil pero donde los abedules, castaños, hayas y álamos  nos acompañaron todo el camino.

Ruta por el Parque Natural de las Fuentes del Narcea

Las brañas son las zonas de montaña, cerca de las cumbres, donde el ganado pasta  en verano y donde suelen haber pequeñas cabañas de piedra para que  los pastores se refugien de las tormentas o pasen la noche.

Parque Natural Fuentes del Narcea

Dentro de este Parque Natural se encuentra el Bosque de  Muniellos,  que es el mayor robledal de España y uno de los mejores conservados de Europa, pero no pudimos acceder a Muniellos porque al estar declarada Reserva Integral de la Biosfera, tiene limitada su entrada a 20 personas al día y has de haberlo reservado anteriormente. Si estas interesado la reserva se hace por internet. Te recuerdan que vas a hacer una ruta de montaña y que no es aconsejable ir con niños ni con personas con problemas de movilidad. Pero si tienes la ocasión de visitarlo yo no me lo pensaría. ¡ Debe ser una experiencia única estar paseando por ese gran robledal sabiendo que solo hay 20 personas más por allí! Otro viaje que pongo en cola para realizar. No sé cuando, pero algún día.

También  subimos al Monasterio del Acebo. Son doce kilómetros desde Cangas del Narcea , por una carretera llena de curvas , pero cuando llegas allí arriba  el silencio, la tranquilidad y las vistas de estas tierras, casi vírgenes, nos empujan a creer que aun hay lugares tan auténticos como esta zona de Asturias que tanto nos ha gustado visitar.

Vistas desde el Monasterio del Acebo

 

 

 

 

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