ELIGIENDO POR UN VUELO DIRECTO: ISLA DE SKYE

¿Dónde iremos este verano? Tras esta pregunta empecé a mirar todos los destinos a los que volaba Ryanair directamente desde Valencia y encontré un destino nuevo: Glasgow.

Tengo que confesar que soy usuaria de Ryanair y, aunque pueda compartir todas las quejas que se puedan tener de volar con esta compañía, yo les agradezco el que me hayan permitido viajar, en ocasiones varias veces al año, a destinos que anteriormente tenía que ahorrar varios años para poder ir. He volado en otras compañías: Iberia, Air France, etc y conozco las diferencias, pero cuando utilizo una compañía “low cost” también sé lo que estoy comprando: que te cobran por todo, que parece que hayas entrado en una tienda en vez de un avión, o que te sientas separado de tus acompañantes (si no quieres pagar por ir juntos), pero a mí me compensa . Cada uno que elija sus prioridades, y la mía es viajar.

Y una vez dicho ésto os sigo contando. Al principio no me convencía mucho lo de Glasgow. Ya conocíamos una parte de Escocia: Edimburgo, Aberdeen, Saint Andrews, Inverness…y tampoco me apetecía mucho visitar una ciudad. Me había hecho la idea de hacer algo de senderismo en un lugar fresco y lluvioso (bastante calor estábamos pasando en Valencia este verano) y teníamos ganas de usar los chubasqueros que estaban en el armario muertos de risa.

Pero buscando y mirando en foros lugares a los que se podía ir desde Glasgow me enamoré de los paisajes de la Isla de Skye: cataratas cayendo al mar desde acantilados, un castillo rodeado de mar, colinas verdes con un faro en la lejanía y algo que hacía un poco más original el viaje: había que coger un ferry donde metías el coche para ir a la isla. Y respecto a lo que yo pedía pues Skye Island se traduce como Isla de la Niebla, raramente sale el sol y prácticamente llueve todos los días, aunque sea un ratito e incluso en pleno agosto. ¿Que más se puede pedir?

Claro que desde Glasgow no se puede llegar en un día a Mallaig, que es el pueblo donde se coge el ferry, así que busqué qué podíamos ir viendo por el camino y os puedo decir que cada kilómetro que hicimos era un verdadero espectáculo de la naturaleza.

Paisaje del valle de  Glencoe

Nos cruzamos todo el Parque Nacional del Loch Lomond y los Trossachs, bordeando el lago, parando en pueblecitos de cuento, como Luss con su cementerio, luego atravesamos el valle de Glencoe, grandioso y paramos en su “Visitor Center” donde, para nuestra sorpresa, un sevillano con un “venirse p´acá”, que nos soltó cuando vio que éramos españoles, nos indicó dos rutas que podíamos hacer y que al final fueron dos de los lugares más bonitos que visitamos: las cataratas de  Grey Mare’s Tail en Kinlochleven y el Glencoe Lochan en el pueblecito de Glencoe .Gracias Antonio!.

Cementerio de Luss
A orillas del Loch Lomond
Nuestro primer “fish and chips”

Nuestra primera noche la pasamos en el pueblo de Banavie, en una habitación que habíamos alquilado en la casa de unos señores escoceses muy simpáticos pero a los que entendíamos con bastante dificultad.

Por este pueblo pasa el Canal de Caledonia, una ruta navegable que discurre por Escocia, conectando la costa oriental  desde Inverness con la costa occidental, cerca de  Fort Williams. Justo en Banavie se encuentra “La escalera de Neptuno”que son ocho esclusas seguidas, formando una escalera, de las 29 esclusas que tiene el canal a lo largo de sus 100km. de recorrido.

Y por la orilla de dicho canal paseamos haciendo tiempo para cenar nuestro primer “fish and chips” en un típico pub, a la hora inglesa de la cena (antes de las 20h. ¡Horror!).

Después de éste tomamos muchos más “fish and chips” ya que por esta zona es un plato que está  realmente bueno, nada parecido a lo que te venden por las calles de Londres u otras ciudades inglesas.

El paisaje que guardé en mi retina: Cuith-Raing

Y llegamos a la Isla de Sky, después de atravesar en un ferry desde el puerto de Mallaig hasta Armadale, en una travesía de unos 30 minutos.

Nosotros compramos los billetes por internet a la Compañía Calmac que es la que se ocupa de la comunicación por ferry entre el continente y las distintas islas de las Tierras Altas de Escocia.

El Cuith – Raing o Quiraing

Y aquí tenéis el Quiraing o Cuith-Raing en gaélico. Es difícil describirlo con palabras. Es imposible siquiera intentar mostrarlo con fotografías. Solo deciros que allí te sientes pequeño. Te das cuenta de que eres una mota de polvo en medio de esa inmensidad. Me cuesta hasta describir mis sensaciones, pero ciertamente Cuith-Raing se me quedó grabado en mi retina.

Cuando llegas a la isla de Skye parece que te han trasladado a otro planeta. Las algas son amarillas, lo que da a las playas un color  realmente extraño. Playas desiertas, por supuesto, sin nadie bañándose. No vimos a nadie metido en el agua en todo el viaje, ni en los lagos ni en el mar. !Playas tan  distintas de las que habíamos dejado en Valencia llenas a reventar!

Playas de la Isla de Skye

Seguimos  el viaje por carreteras rodeados de todas las tonalidades de verde que puedas imaginar y con el cielo encapotado, esperando la lluvia de un momento a otro. Así llegamos a Uig, un pueblo en la zona más al norte de la isla, en la península de Trotternish, donde comimos en un restaurante que habíamos visto aconsejado en un blog: “The Sheiling”. Fué entrar y sumergirnos en los años 60, música de los Beatles, decoración “vintage”, y comida buenísima ecológica y de proximidad.

Perfecto lugar para comer en Uig

Y después de comidos y descansados continuamos nuestro recorrido por la isla. Primero a Fairy Glen, el valle de las hadas y, verdaderamente, si yo fuera un hada también habría elegido vivir allí. Es un lugar extraño, lleno de montículos verdes, como montañitas de gnomos, y con riachuelos cayendo por las laderas de las montañas. Un lugar sobrenatural que no aparece ni en los mapas, pero que te alucina cuando lo encuentras.

Fairy Glen o Valle de las Hadas

Para llegar la carretera es de un solo carril, con ensanches a los lados cada ciertos metros, “passing places”, donde apartarte si viene un coche de frente. Todos los conductores dan las gracias si ha sido el otro coche el que se ha apartado, un buen ejemplo de educación y respeto.

Por todas partes ves ovejas correteando y comiendo briznas de hierba, sin preocuparse de los osados turistas que parecen perdidos ante la inmensidad de la Naturaleza que les rodea.

Paisaje de la Isla de Skye

Y el siguiente sitio al que llegamos, sin esperarlo porque estábamos buscando el Kilt Rock, una cascada que cae directamente al mar desde un acantilado, apareció ante nuestros ojos el Cuith- Raing ó Quiraing.

El Quiraing es un desplazamiento de tierras que originó una elevación de unos 500 m. sobre el mar y desde donde puedes hacer algunas rutas de senderismo o sentarte a mirar todo lo que abarca la vista, como hice yo. Un lugar que da sensación de paz, uno de esos lugares al que te gustaría poder transportarte con la imaginación cuando necesitas un rato de calma.

Las fotografías no describen ni una milésima parte de lo que se siente estando allí. ¡Hay que vivirlo!

Sintiendo la inmensidad de la naturaleza desde el Cuith – Raing

La vuelta no la hicimos en ferry sino por un puente que une la isla con el continente ya que nos venía más cerca para llegar al lugar donde debíamos pasar la siguiente noche, en Ratagan. Pero esa ya es otra historia

Lo realmente curioso es que todo lo que vimos después del Quiraing ya  no nos pareció tan bonito, incluido el Kilt Rock, y la ciudad de Portree, capital de la isla, con sus casitas de colores bordeando el puerto.

Kilt Rock

Realmente toda la isla de Skye es un poco mágica, misteriosa. !Lógico que las hadas vivan aquí!

2 comentarios en “ELIGIENDO POR UN VUELO DIRECTO: ISLA DE SKYE

    1. Pensando en este viaje ,con la distancia que da el tiempo, aún me parece más interesante y original que cuando lo vivimos. No me importaría volver a Escocia

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